115

REVISTA DE LA ASOCIACIÓN ARGENTINA DE ESTUDIO E INVESTIGACIÓN EN PSICODIAGNÓSTICO

ISSN 3072-810X


VOLUMEN 33 – 2025


Horacio D. García, Araceli G. Aguilera y Deborah E. Lucero Evaluación Comparativa de Modelos de Inteligencia Artificial (IA) Generativa en el diseño de instrumentos de evaluación de la personalidad


Athanasia Koutsouridi y Carina Coulacoglou

Un estudio de los perfiles psicológicos de niños en edad escolar en América Latina. Investigación con el Test de los Cuentos de Hadas (FTT)


Rocío G. Pascual y Mirta S. Ison

Perfil neuropsicológico en escolares de seis y siete años: comparación entre niños mendocinos y niños mexicanos y colombianos


Verónica A. Martínez Goyena

Indicadores psicodiagnósticos de Rorschach en imputados por delitos sexuales mediados por entornos digitales. Aportes a la práctica pericial


Fernando J. Castro

El psicodiagnóstico desafiado en la práctica pericial forense


Normas de Publicación

1


ISSN 3072–810X

2025 – VOLUMEN 33 – 1/112

Publicación anual de la Asociación Argentina de Estudio e Investigación en Psicodiagnóstico que publica trabajos originales en español en el campo de la evaluación y diagnóstico psicológico


SUMARIO


Horacio D. García, Araceli G. Aguilera y Deborah E. Lucero

Evaluación Comparativa de Modelos de Inteligencia Artificial (IA) Generativa en el diseño de instrumentos de evaluación de la personalidad


7


Athanasia Koutsouridi y


Un estudio de los perfiles psicológicos de


Carina Coulacoglou

niños en edad escolar en América Latina.



Investigación con el Test de los Cuentos de



Hadas (FTT)

23


Rocío G. Pascual y


Perfil neuropsicológico en escolares de


Mirta S. Ison

seis y siete años: comparación entre niños



mendocinos y niños mexicanos y colombianos

41


Verónica A. Martínez Goyena


Indicadores psicodiagnósticos de Rorschach



en imputados por delitos sexuales mediados



por entornos digitales. Aportes a la práctica



pericial

69


Fernando J. Castro


El psicodiagnóstico desafiado en la práctica



pericial forense

91


Normas de Publicación



112


2

SUMMARY


Horacio D. García, Araceli G. Aguilera y Deborah E. Lucero

Comparative Evaluation of Generative Artificial Intelligence (AI) Models in the Design of Personality Assessment Instruments


7


Athanasia Koutsouridi y


A Study on the personality of school aged


Carina Coulacoglou

children in Latin America. Research with the



Fairytale Test (FTT)

23


Rocío G. Pascual y


Neuropsychological profile in six and seven


Mirta S. Ison

year old schoolchildren: comparison between



children from Mendoza with Mexican and Co-



lombian children

41


Verónica A. Martínez Goyena


Rorschach psychodiagnostic indicators in de-



fendants of sexual crimes mediated by digital



environments: contributions to expert practice

69


Fernando J. Castro


Psychodiagnostics challenged in forensic expert



practice

91


Norms of Publication



112


3

Incluida en la Base de Datos Bibliográfica Internacional BVS–PSI–ARG


EDITORA

SILVINA LIS GARCÍA (Universidad Nacional de San Luis, Argentina)


COMITÉ EDITORIAL

MÓNICA GUINZBOURG (Universidad del Salvador, Argentina)

NORMA CONTINI (Universidad Nacional de Tucumán, Argentina)

ERNESTO PAIS (Universidad Abierta Interamericana, Argentina)

ANA JOSEFA MARTOS Y MULA (Universidad Nacional de Jujuy, Argentina)


CONSEJO EDITORIAL

HILDA ALONSO: (Universidad del Salvador, Argentina)

NÉLIDA ÁLVAREZ: (Universidad del Salvador y Universidad Nacional de Rosario, Argentina)

DANIEL BELAUSTEGUI: (Universidad Católica Argentina de Buenos Aires, Argentina)

ALICIA BETRÍA: (Universidad Nacional de Rosario, Argentina) GRACIELA ECHAIRE: (Universidad Católica Argentina, Argentina) ZUNILDA GAVILÁN: (Asociación de Rorschach de Rosario, Argentina) BEATRIZ MERCADO: (Universidad Católica de La Plata, Argentina) MARÍA ELENA OCAMPO: (Universidad del Salvador, Argentina) CRISTINA PÉCORA: (Práctica privada, Neuquén, Argentina)

TELMA PIACENTE: (Universidad Nacional de La Plata, Argentina)

SILVIA PUGLIESE: (Sociedad Interamericana de Psicología y Biblioteca Virtual de Psicología, Argentina)

MATILDE RÁEZ: (Pontificia Universidad Católica del Perú, Perú) VALENTINA RODRÍGUEZ AMENÁBAR: (Universidad del Salvador, Argentina) ALEJANDRA TABORDA: (Universidad Nacional de San Luis, Argentina)

4


NÉSTOR ROSELLI: (Universidad Nacional de Entre Ríos e Instituto Rosario de Investigaciones en Ciencias de la Educación – Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina)

SUSANA LEVANTINI: (Universidad del Salvador, Argentina)

CICERO VAZ: (Pontificia Universidad Católica de Porto Alegre, Brasil)

ANNA ELISA DE VILLEMOR AMARAL: (Universidade de Sao Francisco, Itatiba, Brasil)

LOÏCK VILLERBU: (Université de Rennes 2, Francia)

LATIFE YAZIGI: (Universidade Federal de São Paulo, Brasil)

ANA BETINA LACUNZA: (Universidad Nacional de Tucumán, Argentina) DANIELA ESCOBEDO BELLOC: (Universidad Autónoma de Nuevo León, México) EUGENIA VINET: (Universidad de La Frontera, Temuco, Chile)

LEILA SALOMÀO DE LA PLATA CURY TARDIVO: (Universidade de São Paulo, Brasil)

MARCELO ANTONIO PEREZ: (Universidad de Buenos Aires, Argentina)

5


ADEIP

Asociación Argentina de Estudios e Investigación en Psicodiagnóstico


CONSEJO DIRECTIVO

PERIODO 2025 A 2028


PRESIDENTE MARÍA ELENA OCAMPO VICEPRESIDENTE PRIMERA ANDREA FALOCCHI VICEPRESIDENTE SEGUNDA GABRIELA COSTANZA

SECRETARIA SILVINA COHEN IMACH PROSECRETARIA SUSANA LEVANTINI

TESORERA ANA MARÍA BERNIA PROTESORERA LILIANA PERNETTI


VOCALES TITULARES CECILIA DIEZ

FERNANDO CASTRO MARÍA AURELIA LÓPEZ ANA MARTOS Y MULA LAURA LESIK


VOCALES SUPLENTES MIRNA PONTIKOS

ALICIA BETRÍA AIMÉ VALDEZ

BÁRBARA SCHIANO DI COLA LORENA GARCÍA


SÍNDICOS TITULARES BEATRIZ MERCADO

MÓNICA GUINZBOURG SÍNDICO SUPLENTE ERNESTO PAIS


VOLUMEN 33 2025

ISSN 3072–810X

6


PSICODIAGNOSTICAR – VOLUMEN 33: 7/22. Rosario, 2025


EVALUACIÓN COMPARATIVA DE MODELOS DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL (IA) GENERATIVA EN EL DISEÑO DE INSTRUMENTOS DE EVALUACIÓN DE LA PERSONALIDAD


Horacio D. García1, Araceli G. Aguilera2 y Deborah E. Lucero3


RESUMEN

Este estudio evaluó la calidad psicométrica de instrumentos de evaluación de perso-nalidad basados en el modelo de los Cinco Grandes Factores (Big Five), generados por tres modelos de inteligencia artificial: OpenAI O3, Mistral y Deepseek R1. Mediante un análisis con 384 adultos argentinos, se encontró que los tres instrumentos mostraron consistencia interna aceptable o buena, aunque con diferencias notables: mientras OpenAI O3 presentó los mejores indicadores, Deepseek R1 mostró limitaciones en la fiabilidad del factor Amabilidad (α = .624). En cuanto a la estructura factorial, todos los modelos explicaron una varianza razonable (45.2%–48.9%), pero el de OpenAI O3 demostró superioridad con un ajuste exce-lente (RMSEA = .046, NNFI = .952, CFI = .961) y mejor parsimonia (BIC más bajo), frente a un ajuste apenas aceptable en Mistral y Deepseek R1 (RMSEA = .059/.051; NNFI/CFI <

.95). Los resultados evidencian el potencial de la Inteligencia Artificial (IA) para generar instrumentos psicométricos, pero resaltan la necesidad de validación rigurosa y supervisión especializada para asegurar su calidad aplicada.


Palabras clave: Inteligencia Artificial generativa, Modelo de los Cinco Grandes Factores,

evaluación de la personalidad, psicometría


1 Facultad de Psicología. Universidad Nacional de San Luis. San Luis, Argentina. Proyecto de investigación PROICO

12–0420. UNSL. E–mail: hdgarcia69@gmail.com.

2 Facultad de Psicología. Universidad Nacional de San Luis. San Luis, Argentina. Proyecto de investigación PROICO

12–0420. UNSL

3 Facultad de Psicología. Universidad Nacional de San Luis, San Luis, Argentina. Proyecto de investigación PROICO

12–0420. UNSL

ABSTRACT

This study assessed the psychometric quality of personality assessment instruments based on the Big Five model, generated by three artificial intelligence systems: OpenAI O3, Mistral, and Deepseek R1. Using a sample of 384 argentine adults, analyses revealed that all three instruments demonstrated acceptable to good internal consistency, though with notable differences: while OpenAI O3 outperformed the others, Deepseek R1 showed limitations in reliability for the Agreeableness factor (α = 0.624). Regarding factorial structure, all models accounted for reasonable variance (45.2%–48.9%), but OpenAI O3 exhibited superior fit (RMSEA = 0.046, NNFI = 0.952, CFI = 0.961) and better parsimony (lowest BIC), whereas Mistral and Deepseek R1 achieved only adequate fit (RMSEA = 0.059/0.051; NNFI/CFI < 0.95). These findings highlight Artificial Intelligence’s (AI) potential for automating psy-chometric tool development while underscoring the need for rigorous validation and expert oversight to ensure applied quality.


Keywords: Big Five, Generative Artificial Intelligence, personality assessment, psychometrics


INTRODUCCIÓN

La evaluación de la personalidad mediante modelos psicométricos robustos constituye un pilar fundamental en la inves-tigación psicológica contemporánea. Com-prender las diferencias individuales estables en patrones de pensamiento, sentimiento y comportamiento permite predecir una amplia gama de resultados vitales, como el bienestar, el rendimiento académico y laboral, y la salud física y mental (Soto, 2019) o sobre la mortali-dad, el divorcio y el rendimiento ocupacional (Roberts et al., 2007). Dentro de los múltiples marcos teóricos propuestos para estructurar el estudio de la personalidad, el Modelo de los Cinco Grandes Factores (Big Five) ha emergido como el paradigma dominante en las últimas décadas (McCrae & John, 1992). Este modelo postula que la mayor parte de la varianza en los rasgos de personalidad humana puede subsumirse en cinco dimen-siones amplias y relativamente universales: Apertura a la Experiencia, Responsabilidad, Extraversión, Amabilidad y Neuroticismo. La robustez empírica del modelo se ha demos-trado a través de análisis factoriales de datos de lenguaje natural (léxicos) y cuestionarios en diversas culturas e idiomas, aunque su universalidad exacta sigue siendo objeto de debate, particularmente en poblaciones no industrializadas (Gurven et al., 2013), lo que refuerza la necesidad de validar instrumentos adaptados culturalmente. Los cinco factores han mostrado una notable estabilidad a lo largo de la vida adulta (Atherton et al., 2022) y se asocian consistentemente con variables re-levantes en distintos dominios de la vida de la persona (Soto, 2019; Wilmot & Ones, 2019). Tradicionalmente, el desarrollo de instrumentos de evaluación psicológica, como los cuestionarios de personalidad basados en el Big Five, ha sido un proceso laborioso que requiere una considerable inversión de tiempo y esfuerzo experto en la redacción, revisión y

validación de ítems (Downing, 2006). La psi-cometría enfrenta persistentemente desafíos como la optimización de ítems, la reducción de sesgos y la adaptación a contextos multi-culturales (Van der Linden, 2018).

En años recientes, los modelos de inteligencia artificial generativa, como GPT–3, Mistral y Deepseek, han emergido como herramientas prometedoras para au-tomatizar tareas complejas, particularmente en el análisis y generación de textos. Estos sistemas, entrenados en corpus lingüísticos masivos, pueden producir textos coherentes y adaptados a especificaciones teóricas, lo que sugiere su potencial para optimizar procesos de diseño psicométrico y particularmente en la generación de ítems psicológicos. En este sentido, Floridi & Chiriatti (2020) señalan que estos modelos de lenguaje tienen la capacidad de emular estructuras lingüísticas humanas con precisión estadística, si bien destacan que carecen de comprensión se-mántica profunda.

El potencial de los grandes modelos de lenguaje (GML) en psicometría es mul-tifacético. Se exploran aplicaciones en la generación automática de ítems, la adaptación de pruebas, la calificación automatizada de respuestas abiertas, e incluso la simulación de respuestas de participantes para pre–tes-tear instrumentos (Russell–Lasalandra et al., 2024). Específicamente, en el ámbito de la generación automática de ítems, los GML pueden recibir instrucciones detalladas sobre el constructo a medir (por ejemplo, una faceta específica de la Amabilidad), el formato del ítem (por ejemplo, escala Likert), la población objetivo y las propiedades psicométricas de-seadas, para luego generar un conjunto inicial de reactivos. Este enfoque promete acelerar significativamente el proceso de desarrollo, permitir la creación de grandes bancos de ítems y facilitar la generación de formas paralelas de tests (Hernandez & Nie, 2022; Li et al., 2024).


Potencialidades y Desafíos de la Inteligencia Artificial (IA) en la Psicometría de la Personalidad


La aplicación de grandes modelos de lenguaje para generar ítems de personalidad, como se investiga en el presente estudio, ofrece ventajas significativas. Puede reducir la carga de trabajo de los expertos, generar ítems con formulaciones novedosas y asegurar que cu-bran adecuadamente el dominio del constructo definido teóricamente. Investigaciones preli-minares sugieren que estos modelos pueden desarrollar reactivos con calidad superficial comparable a los redactados por humanos e incluso producir escalas con propiedades psicométricas prometedoras (Laverghetta et al., 2024; Russell–Lasalandra et al., 2024). No obstante, la integración de la IA en la psi-cometría no está exenta de desafíos y requiere una validación rigurosa. Una preocupación central es la calidad psicométrica de los ítems generados automáticamente, dado que la ca-lidad de los instrumentos generados depende críticamente de la capacidad de los modelos para emular el conocimiento experto y evitar sesgos semánticos o redundancias (Falcão et al., 2023). Este estudio pretende contribuir a la validación de IA generativa en psicometría, partiendo del interrogante de si los instru-mentos desarrollados por los modelos poseen propiedades psicométricas aceptables.


OBJETIVOS

El presente estudio tiene como objetivo principal evaluar y comparar la calidad psico-métrica de instrumentos de evaluación de la personalidad generados por diferentes modelos de inteligencia artificial generativa. A conti-nuación, se detallan los objetivos específicos:


MATERIAL y MÉTODO

Diseño


Se empleó un diseño instrumental, comparativo y transversal cuyo objetivo fue contrastar la calidad psicométrica de tres versiones de un instrumento de evaluación de la personalidad (Open AI o3, Deepseek R1 y Mistral–medium), todas basadas en la teoría de los cinco grandes factores.


Participantes


La muestra inicial la conformaron 425 personas adultas (310 mujeres y 115 hombres) con edades entre 18 y 64 años (M

= 32.02 años DE = 9.04 años), todas con, al menos, nivel secundario completo y residen-tes en la provincia de San Luis, Argentina. Tras la detección y eliminación de 41 casos por presentar valores atípicos (vía boxplots), inconsistencia semántica o sospecha de


deseabilidad social, la muestra final quedó en N = 384 participantes, manteniendo una proporción aproximada de 71.60% mujeres y 28.40% hombres. La selección fue de tipo accidental y, en su mayoría (68.45%), incluyó estudiantes universitarios de la región.


Instrumentos


Cada uno de los tres modelos generó un cuestionario de 50 reactivos: 10 por factor (Apertura a la Experiencia, Responsabilidad, Extraversión, Amabilidad y Neuroticismo) con escala Likert de 5 puntos (1 = “Total-mente en desacuerdo” a 5 = “Totalmente de acuerdo”). Por factor se incluyeron ocho ítems con puntuación directa y dos invertidos. Además, se agregaron dos reactivos de control para detectar inconsistencia semántica y dos para deseabilidad social.


PROCEDIMIENTO

Se describe a continuación la secuen-cia de tareas implementadas desde la gene-ración de los reactivos, hasta la recolección de datos.

  1. Diseño de los instrumentos: Inicialmente se solicitó a cada IA recomendaciones acerca de la estructura óptima (número de ítems, escala de respuesta y compo-sición reactivos de control) que debería tener un instrumento que evaluara per-sonalidad, desde el enfoque de los cinco grandes factores, para que presentara excelentes indicadores psicométricos en una muestra de adultos en Argentina. Las respuestas de los modelos fueron concordantes en indicar que con una estructura de 50 ítems (10 por cada factor) y cuatro ítems de control (dos de Deseabilidad Social y dos de Incon-sistencia semántica), con opciones de

    respuesta en una escala Likert de cinco puntos, se podría obtener un instrumen-to breve y con capacidad para evaluar las dimensiones teóricas propuestas. A continuación, se le solicitó a cada mo-delo de IA la redacción de los reactivos con instrucciones claras respecto de las condiciones que deberían cumplir: can-tidad de ítems, escala de respuesta, que la redacción fuera original, ajustada a las expresiones de la población diana, y que a la vez, fueran presentados para lograr propiedades psicométricas óptimas en cuanto a validez (contenido, constructo, criterio, discriminante, facial, conver-gente e incremental) y confiabilidad (consistencia interna, partición por mitades, acuerdo interjueces), teniendo especial cuidado para que cada reacti-vo reflejara únicamente el constructo asignado y minimizar cargas factoriales cruzadas. Finalmente se les solicitó que distribuyeran los ítems aleatoriamente para asegurar el tema de aquiescencia.

  2. Confección: La propuesta de cada mo-delo fue revisada por dos expertos en el campo del estudio de la personalidad y de las diferencias individuales, con el objeto de asegurar la pertinencia de los reactivos al constructo propuesto y su aplicabilidad a los participantes del estudio. No fue necesaria ninguna mo-dificación sustancial de los reactivos. A continuación, se construyó un formula-rio Google donde además de atender las cuestiones relacionadas con los aspectos éticos (consentimiento informado) se incluyeron reactivos que indagaron aspectos sociodemográficos. Finalizado este proceso se realizó una prueba piloto con 20 participantes del mismo contexto, no detectándose necesidad de ajustes.

  3. Administración: Durante abril de 2025, el cuestionario se dispuso en línea vía Google Forms, bajo acceso por invita-


    ción individual. Los ítems se presenta-ron en orden fijo, según aleatorización previa por modelo; se incluyó un bloque inicial de instrucciones; no hubo límite de tiempo.


    Procedimiento estadístico


    1. Depuración de datos: Inicialmente se excluyeron casos con valores atípicos (gráficos de caja), respuestas claramente inconsistentes o indicios de sesgo por deseabilidad social.

    2. Análisis de datos: Se calcularon me-didas de tendencia central, dispersión y se examinó la distribución de cada reactivo identificándose que la mayoría presentó asimetría significativa. Este motivo, sumado al hecho de que el nivel de medición de cada reactivo es ordinal, justificó la decisión de implementar el análisis factorial mediante matrices poli-córicas con el software Factor (12.06.08) (Lorenzo–Seva & Ferrando, 2025). Se indagaron indicadores de adecuación de la matriz factorial, así como de cada reactivo (Determinante de la matriz de correlación policórica, Test de Bartlett, Kaiser–Meyer–Olkin (KMO) y Medida de adecuación muestral (MSA)), en tanto que el análisis factorial se realizó solicitando el ajuste a cinco factores con rotación Promin, implementando complementariamente el Análisis pa-ralelo donde se compararon los valores propios reales frente al percentil 95 de la distribución de autovalores obtenida mediante simulación aleatoria. Final-mente, para evaluar los índices de ajuste de los modelos propuestos se analizaron: RMSEA (Root Mean Square Error of Approximation), NCP (Non–Centrality Parameter), Test Approximate Fit, χ² mínimo y χ² de LOSEFER, NNFI (Tuc-

ker–Lewis Index) / TLI (Tucker–Lewis Index), CFI (Comparative Fit Index), BIC (Bayesian Information Criterion) y Pruebas de close–fit, poder estadístico y distribución de residuos. Para obtener indicadores de confiabilidad, se calculó el alfa de Cronbach para cada factor mediante el software Jamovi (2.6.26) (The Jamovi project, 2024).


Aspectos éticos


El protocolo se diseñó estrictamente conforme a los lineamientos de la Guía Ética para las Investigaciones de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de San Luis, aprobada mediante Ord. 002/20. De este modo, se garantizó el anonimato de los participantes y la confidencialidad en el tratamiento de los datos, mediante la firma del correspondiente consentimiento informado.


RESULTADOS

Análisis de Confiabilidad


En el análisis de la confiabilidad in-terna de los tres instrumentos se calcularon los coeficientes alfa de Cronbach para cada dimensión y para el instrumento general (Ta-bla 1). Para el factor Apertura a la experiencia, los coeficientes oscilaron entre .745 (Mistral) y .749 (Deepseek R1), con Open AI o3 mos-trando un valor de .746, situándose todos en el rango aceptable. En Responsabilidad, los valores alfa fueron superiores a .81 en los tres modelos, destacando Mistral con .849. Extro-versión también mostró valores ≥ .82, siendo Mistral el más alto (.855). Para Amabilidad, los resultados variaron significativamente: Deepseek R1 obtuvo el valor más bajo (.624), clasificado como cuestionable, mientras que

Tabla 1

Índices de confiabilidad mediante alfa de Cronbach



Open AI o3

Mistral

Deepseek R1

Apertura a la experiencia

.746

.745

.749

Responsabilidad

.815

.849

.815

Extroversión

.821

.855

.826

Amabilidad

.713

.748

.624

Neuroticismo

.855

.818

.865

General

.824

.768

.764


Open AI o3 (.713) y Mistral (.748) alcanzaron niveles aceptables. Neuroticismo fue el factor con mayor confiabilidad en todos los modelos, con coeficientes de .855 (Open AI o3), .818 (Mistral) y .865 (Deepseek R1), todos por encima de .81.

A nivel general, el alfa de Cronbach para Open AI o3 fue de .824, clasificado como bueno, mientras que Mistral y Deepseek R1

registraron .768 y .764, respectivamente, dentro del rango aceptable. Estos hallazgos indican que, aunque todos los modelos presen-tan niveles variables de consistencia interna, Open AI o3 exhibió la mayor confiabilidad general, seguido por Mistral y Deepseek R1. No obstante, el desempeño de Deepseek R1 en el factor Amabilidad sugiere una menor ho-mogeneidad entre sus ítems en esta dimensión.


Tabla 2

Indicadores de la adecuación de la matriz de correlaciones


Indicador

Open AI o3

Mistral

Deepseek R1

Determinante de la matriz de correlación policórica

< .000001

< .000001

< .000001

Test de Bartlett χ² (df)

P valor

4208.0 (1225),

p = .000010

4184.9 (1225),

p = .000010)

4449.7 (1225),

p = .000010

Kaiser–Meyer–Olkin (KMO)

valor (BCa 95% CI)

.4185

(.116 – .571)

.76971

(.351– .816)

.7958

(.569 – .821)

Cantidad de Ítems propuestos para remover (MSA)

19

0

0


Tal como lo muestra la Tabla 2 el De-terminante de la matriz policórica fue inferior a .000001 en los tres casos, lo que sugiere una alta multicolinealidad entre las variables y, por tanto, una estructura interna susceptible de ser

factorizada, o bien, si no se acompaña de un buen ajuste global y una solución factorial clara puede indicar redundancia de los reactivos.

La prueba de esfericidad de Bartlett

resultó estadísticamente significativa en todos


los modelos: Open AI o3: χ² (1225) = 4208.0, p < .001; Mistral: χ² (1225) = 4184.9, p <

.001; y Deepseek R1: χ² (1225) = 4449.7, p

< .001, confirmando la viabilidad del análisis

factorial en los tres modelos.

Sin embargo, el índice KMO, que evalúa la proporción de varianza común entre los ítems respecto a su varianza total, mostró resultados divergentes. El instrumento gene-rado por Open AI o3 obtuvo un valor de KMO

= .4185 (IC 95% BCa = [.116, .571]), que

se encuentra por debajo del umbral mínimo aceptable de .50, lo que indica una insuficiente adecuación muestral global y sugiere que los ítems comparten poca varianza común. Además, se identificaron 19 ítems con valo-res MSA individuales por debajo del criterio recomendado, algunos extremadamente bajos (por ejemplo, ítem 31: MSA = .12565), lo que compromete seriamente la validez del modelo factorial propuesto por este instrumento.

En contraste, los instrumentos gene-rados por Mistral y Deepseek R1 mostraron una adecuación muestral aceptable a buena. El índice KMO de Mistral fue de .7697 (IC 95% BCa = [.351, .816]), y el de Deepseek R1 alcanzó un valor ligeramente superior,

KMO = .7958 (IC 95% BCa = [.569, .821]),

ambos dentro del rango considerado meritorio según los estándares de Kaiser (1974) y sin ítem con valores MSA por debajo del umbral de .50, lo que respalda una estructura interna más coherente en términos de covariación.

En conjunto, estos resultados sugieren que, mientras los instrumentos de Mistral y Deepseek R1 cumplen con los requisitos psicométricos básicos para ser sometidos a análisis factorial exploratorio, el instrumen-to generado por Open AI o3 presenta serias limitaciones en cuanto a la adecuación de su matriz de correlaciones, tanto a nivel global como por ítem, lo que pone en duda la utili-dad de su estructura factorial sin una revisión sustancial de los reactivos involucrados.


Determinación del número de factores


Para asegurar la concordancia teórica con la estructura de los cinco grandes factores de personalidad, se solicitó inicialmente la re-tención de cinco factores en cada instrumento. A continuación, se resumen los resultados de la varianza explicada y del análisis paralelo.


Tabla 3

Autovalores y varianza explicada de los factores identificados en cada modelo



F

Open AI o3

Mistral

Deepseek R1

Autov.

%

Var.

%

Acum.

Autov.

%

Var.

%

Acum.

Autov.

%

Var.

%

Acum.

1

8.2296

16.46

16.46

8.5953

17.19

17.19

8.3802

16.76

16.76

2

6.4040

12.81

29.27

5.7204

11.44

28.63

4.8992

9.80

26.56

3

4.4134

8.83

38.09

4.4610

8.92

37.55

4.1877

8.38

34.93

4

3.0684

6.14

44.23

3.1121

6.22

43.78

2.8265

5.65

40.59

5

2.1451

4.29

48.52

2.5498

5.10

48.88

2.3078

4.62

45.21


Tal como se puede observar en la Ta-bla 3, los porcentajes de Varianza acumulada para los cinco factores solicitados superan el 45% en los tres modelos. En la propuesta de Open AI o3, los factores presentaron valores propios (autovalores) de 8.23, 6.40, 4.41, 3.07 y 2.15, que explican el 48.5% de la varianza total acumulada. Para el modelo de Mistral, los valores propios fueron 8.60, 5.72, 4.46,

3.11 y 2.55, alcanzando una varianza acu-mulada del 48.9%, mientras que para el de Deepseek R1, se observaron autovalores de 8.38, 4.90, 4.19, 2.83 y 2.31 para los cinco primeros factores, con una varianza acumu-lada del 45.2%.

Estos porcentajes se sitúan dentro de rangos aceptables para el Análisis Fac-torial Exploratorio cuando se trabaja con constructos amplios (Field, 2013), aunque el instrumento de Deepseek R1 muestra una ex-plicación algo más moderada en comparación con Open AI o3 y Mistral.


Análisis paralelo


Se compararon los valores propios reales frente al percentil 95 de la distribución de autovalores obtenida mediante simulación aleatoria (Horn, 1965) (Tabla 4).


Tabla 4

Autovalores y percentil 95 del Análisis paralelo en cada modelo


Factor

Open AI o3

Mistral

Deepseek R1

1

2

3

4

5

6

8.23 * / 1.98**

6.40 * / 1.86**

4.41 * / 1.78**

3.07 * / 1.71**

2.15 * / 1.66**

1.59 * / 1.61**

8.60 * / 1.96**

5.72 * / 1.85**

4.46 * / 1.78**

3.11 * / 1.71**

2.55 * / 1.66**

2.04 * / 1.61**

8.38 * / 1.92**

4.90 * / 1.81**

4.19 * / 1.74**

2.83 * / 1.68**

2.31 * / 1.63**

1.92 * / 1.58**

Nota. *Autovalores real / **percentil 95


En todos los casos, el análisis paralelo indicó que hasta el sexto factor los autovalores reales superan el umbral del percentil 95 de la aleatoriedad, lo que sugiere la retención de seis factores en cada instrumento, aunque sólo cinco corresponden a la estructura teórica deseada.

A pesar de que el análisis paralelo res-palda la retención de seis factores, la decisión final debe equilibrar la evidencia empírica con la coherencia teórica. Dado que la teoría de los cinco grandes factores postula cinco dimensiones claramente definidas, se optó por

la extracción de cinco factores en cada instru-mento. Esta elección está fundamentada en:

  1. Consistencia teórica: La estructura de cinco dimensiones es el referente en investigación de personalidad (Mc-Crae & John, 1992).

  2. Simplicidad interpretativa: Un modelo de cinco factores facilita la asignación de ítems a cada rasgo y la comparación entre instrumentos.

  3. Varianza explicada razonable: Los porcentajes acumulados de varianza para cinco factores, aunque moderados


(45.2 – 48.9%), son adecuados para mediciones de constructos amplios y permiten mantener la parsimonia del modelo.

Por lo tanto, aunque la evidencia de análisis paralelo indique la posibilidad de un sexto factor en todos los casos, la retención de cinco factores se considera la opción más

apropiada para alinear los resultados con el marco teórico con el cual fueron creados.

A continuación, se presenta el análisis del ajuste y la validación de la solución facto-rial de cinco factores para cada instrumento, incluyendo índices absolutos, de aproxima-ción y de ajuste incremental, así como el criterio de información bayesiano (BIC).


Tabla 5

Indicadores de ajuste de cada modelo


Índice

Open AI o3

Mistral

Deepseek R1

RMSEA (LOSEFER) BCa 95% CI;

criterio


.046

(.044 – .046; close)


.059

(.057 – .059; fair)


.051

(.050 – .051; fair)

NCP / df

943.138 / 985

938.213 / 985

994.850 / 985

Prueba de ajuste aproximado p

(H₀: RMSEA < 0.05)


p = 1.000


p = 1.000


p = 1.000

χ² mínimodf

= 985; p

1318.123

p = .00001

1485.908

p = .00001

1495.355

p = .00001

LOSEFER χ²

df = 985; p

1777.487

p = .00001

2294.141

p = .00001

2032.171

p = .00001

NNFI (TLI)

BCa 95% CI

.952

(.951 – .961)

.921

(.920 – .931)

.930

(.929 – .941)

CFI

BCa 95% CI

.961

(.960 – .968)

.937

(.936 – .944)

.944

(.943 – .953)

BIC

–5213.857

4077.767

3833.337


En la Tabla 5 es posible apreciar que, en términos absolutos, el modelo de Open AI o3 exhibió un ajuste excelente, con un RM-SEA de .046 (IC 95% = .044–.046), dentro

del rango de “close fit”, y un NCP/df cercano a .96, lo que sugiere un modelo parsimonioso que reproduce adecuadamente las covarianzas observadas. La prueba de ajuste aproximado (H₀: RMSEA < .05) fue no significativa (p =

1.000), confirmando que el error de aproxi-mación es inferior a .05.

Por su parte, los instrumentos de Mistral y Deepseek R1 presentaron RMSEA en rangos de “fair fit” (.059 y .051, respec-tivamente), con NCP/df también próximos a 1.00, pero distanciados del criterio de ajuste “close”. Aun así, ambos modelos superan el umbral de aceptabilidad en la prueba de ajuste


RMSEA (p = 1.000).

En cuanto al contraste χ², en los tres casos el LOSEFER χ² corregido fue sus-tancialmente mayor que el χ² no corregido, reflejando la penalización por no centralidad e indicando la necesidad de dicha corrección en muestras de tamaño moderado.

Los índices incrementales muestran que solo el modelo de Open AI o3 alcanza valores de NNFI y CFI superiores a .95, mientras que Mistral y Deepseek R1 se sitúan por debajo de este umbral (.921–.944), si bien siempre por encima de .90, lo cual es consi-

derado aceptable en estudios exploratorios de constructos amplios.

Finalmente, el BIC más bajo (negativo) para Open AI o3 indica una mejor parsimonia comparada con los otros dos modelos, cuyos BIC positivos sugieren una peor compensación entre ajuste y complejidad. En conjunto, estos hallazgos apuntan a que el instrumento de Open AI o3 no solo cumple con los requisitos teóricos –cinco factores conforme al modelo de los Big Five– sino que además presenta un ajuste estadístico superior para reproducir la estructura factorial observada.


Tabla 6

Análisis de la robustez del ajuste factorial y la idoneidad del modelo para reproducir las covarianzas observadas


Indicador

Open AI o3

Mistral

DeepSeek

Test Close–fit

RMSEA; p (df = 985)

.046; p = .98

.059; p = .24

.051; p = .24

Análisis de potencia H₀: RMSEA=0.05 vs H₁: RMSEA=0.08; β


β > .99


β > .99


β > .99

Distribution of




Residuals

1225; –0.1976,

1225; –0.1910,

1225; –0.2028,

Nº residuos; mín., med.,

–0.0097, 0.1367;

–0.0037, 0.5366;

–0.0070, 0.1908;

máx., media, var.

–0.0073, 0.0028

–0.0042, 0.0032

–0.0085, 0.0029

RMSR (CI)

0.0530 (0.053)

0.0564 (0.056)

0.0550 (0.055)

WRMR (CI)

0.0446 (0.045)

0.0484 (0.048)

0.0467 (0.047)


Pruebas de close–fit, poder estadístico y

distribución de residuos


La Tabla 6 exhibe que la prueba de ajuste cercano (H₀: RMSEA < .05) indicó que únicamente el modelo de Open AI o3 cumple holgadamente este criterio (RM-SEA = 0.046; p = .98), seguido por Mistral (RMSEA = 0.059; p = .24), mientras que el modelo de Deepseek R1 (RMSEA = 0.051)

no alcanza el umbral de ajuste cercano (p

< .05), lo cual sugiere que, aunque los tres modelos presentan RMSEA aceptables, solo el modelo de Open AI o3 exhibe un error de aproximación tan bajo que no puede diferen-ciarse de un valor de .05 en este test. Contar con un test de close–fit tan favorable como el de Open AI o3 fortalece la argumentación de que ese instrumento emula muy bien la estructura factorial teórica. Para Mistral y


Deepseek R1, podría discutirse la necesidad de revisar algunos ítems o la dimensionalidad para acercarse aún más al estándar de “cerca perfecto” que ofrece Open AI o3.

Para el contraste de hipótesis H₀: RM-SEA = 0.05 versus H₁: RMSEA = 0.08, todos los modelos mostraron un poder estadístico muy elevado (β > .99), lo que indica una probabilidad prácticamente nula de cometer un error tipo II al detectar un ajuste deficiente si existiera una desviación real del valor de RMSEA bajo la hipótesis nula.

Respecto de la distribución de resi-duos, los valores de RMSR y WRMR, junto con la simetría en la mediana cercana a cero y la limitada varianza de los residuos, sugie-ren que no existen sesgos sistemáticos en la reproducción de las covarianzas observadas y que el modelo de Open AI o3 presenta el ajuste más homogéneo, seguido muy de cerca por Deepseek R1 y Mistral.

Con estos resultados, se corrobora la robustez del modelo factorial de Open AI o3 en todas las dimensiones evaluadas, mientras que Mistral y Deepseek R1, aunque acepta-bles, muestran un ajuste ligeramente inferior, especialmente en la prueba de close–fit y en el nivel de discrepancia promedio de sus residuos.


DISCUSIONES

y CONCLUSIONES

El presente estudio tuvo como objetivo principal evaluar comparativamente la calidad psicométrica de instrumentos de evaluación de la personalidad basados en el modelo de los Cinco Grandes Factores (Big Five), generados por tres modelos distintos de inteligencia artificial (IA) generativa: Open AI o3, Mis-tral y Deepseek R1. Los hallazgos ofrecen una visión matizada sobre el potencial y los desafíos actuales del uso de grandes modelos de lenguaje en el desarrollo de instrumentos psicométricos.

En términos de fiabilidad, los tres modelos demostraron ser capaces de generar escalas con consistencia interna generalmente aceptable o buena para la mayoría de los factores. Destaca la alta fiabilidad obtenida para Neuroticismo en los tres modelos (α

> .81) y para Responsabilidad (α > .81), así como para Extroversión (α > .82). Sin embargo, se observaron inconsistencias, particularmente en el factor Amabilidad generado por Deepseek R1, cuya fiabilidad fue cuestionable (α = .624), sugiriendo una menor homogeneidad en los ítems de esta dimensión para ese modelo específico (Nun-nally & Bernstein, 1994). El instrumento de Open AI o3 mostró la mayor confiabilidad general (α = .824). Estos resultados se alinean con investigaciones previas que indican que los GML pueden generar escalas con propie-dades psicométricas prometedoras, aunque la calidad puede ser variable (Laverghetta et al., 2024; Russell–Lasalandra et al., 2024).

El análisis de la adecuación para la factorización reveló resultados divergentes. Mientras que los instrumentos de Mistral (KMO = .770) y Deepseek R1 (KMO = .796)

mostraron una adecuación muestral aceptable

a buena, sin ítems problemáticos (MSA <

.50), el instrumento de Open AI o3 presentó un KMO inaceptablemente bajo (KMO =

.419) y múltiples ítems con pobre adecuación muestral individual (19 ítems con MSA < .50). Este hallazgo es crítico, ya que un KMO bajo cuestiona la idoneidad de la matriz de correla-ciones para el análisis factorial, sugiriendo que los ítems comparten poca varianza común o que existen problemas de multicolinealidad o singularidad no deseada. Este hallazgo subra-ya la importancia de combinar la generación automatizada con la supervisión experta y la depuración de ítems (Falcão et al., 2023). Paradójicamente, y a pesar de esta pobre ade-cuación inicial, el modelo de Open AI o3 fue el que demostró un mejor ajuste estructural a la solución de cinco factores.


Respecto a la estructura factorial, aunque el análisis paralelo sugirió consisten-temente la retención de seis factores para los tres modelos, se optó por forzar una solución de cinco factores para mantener la coherencia con el marco teórico del Big Five, una deci-sión justificada por la interpretabilidad y la parsimonia, dado que la varianza explicada acumulada por los cinco factores fue razona-ble (45.2% – 48.9%). Futuras investigaciones podrían explorar la naturaleza de ese sexto factor emergente.

Los índices de ajuste del modelo fac-torial (realizado mediante rotación Promin sobre matrices policóricas) indicaron una clara superioridad del instrumento generado por Open AI o3. Este modelo alcanzó un ajuste excelente (“close fit”) según el RMSEA (.046) y superó los umbrales recomendados para NNFI (.952) y CFI (.961), además de presentar el BIC más favorable (indicativo de mejor parsimonia). Las pruebas de ajuste cer-cano (close–fit) y la distribución de residuos corroboraron la robustez de este modelo. En contraste, los modelos de Mistral y Deepseek R1 mostraron un ajuste aceptable (‘fair fit’ según RMSEA: .059 y .051 respectivamente) pero inferior, con índices NNFI y CFI por debajo de .95 (Field, 2013).

La aparente contradicción entre la po-bre adecuación muestral inicial (KMO/MSA) y el excelente ajuste final del modelo de Open AI o3 merece una reflexión. Podría indicar que, si bien algunos ítems individuales gene-rados por este modelo de lenguaje pueden ser subóptimos o compartir poca varianza común de forma aislada, el conjunto de ítems logra capturar colectivamente la estructura latente de los cinco factores de manera muy precisa al ser modelados conjuntamente. Esto subraya la importancia de evaluar no sólo los ítems individuales, sino la calidad psicométrica del instrumento completo generado por IA. También sugiere que los GML, como Open AI o3, podrían estar operando bajo principios

de generación de contenido que no se alinean perfectamente con los supuestos clásicos de la psicometría para ítems individuales, pero que resultan efectivos a nivel estructural global. Investigaciones como las de Laverghetta et al. (2024) y Russell–Lasalandra et al. (2024) están desarrollando marcos para optimizar y validar estos procesos, integrando GML con técnicas psicométricas avanzadas y enfoques iterativos de mejora.

Estos hallazgos contribuyen a la cre-ciente literatura sobre la aplicación de IA en psicometría (Hernandez & Nie, 2022; Li et al., 2024; Russell–Lasalandra et al., 2024). Demuestran el potencial de los GML para acelerar el desarrollo de instrumentos, generar contenido novedoso y cubrir dominios teóri-cos, tal como se proponía en los objetivos. Sin embargo, también evidencian la necesidad imperativa de una validación psicométrica rigurosa y la supervisión de expertos (Falcão et al., 2023), ya que la calidad y las propie-dades de los instrumentos generados pueden variar significativamente entre modelos y factores. La preocupación por la calidad psi-cométrica, los sesgos potenciales y la falta de comprensión profunda de los GML (Floridi & Chiriatti, 2020) sigue siendo relevante.

Es importante reconocer las limita-ciones de este trabajo. Primero, la muestra se compuso principalmente de estudiantes universitarios de una región específica de Ar-gentina, lo que limita la generalización de los resultados a otras poblaciones. Segundo, se evaluaron únicamente tres GML específicos; modelos más recientes o diferentes podrían arrojar resultados distintos. Tercero, el estu-dio se centró exclusivamente en el modelo Big Five; la capacidad de la IA para generar ítems para otros constructos psicológicos requiere investigación adicional. Cuarto, el diseño transversal no permite evaluar la estabilidad temporal de los instrumentos generados. Finalmente, aunque se instruyó a las IA para optimizar propiedades psicomé-


tricas, el proceso interno mediante el cual los GML generan los ítems permanece en gran medida como una “caja negra”, dificultando la comprensión detallada de por qué un modelo supera a otro en ciertas métricas.

La investigación futura debería abor-dar estas limitaciones. Sería valioso replicar estos hallazgos con muestras más diversas y representativas, incluyendo diferentes grupos culturales y etarios, para evaluar la invarianza de medida de los instrumentos generados por IA. Comparar un espectro más amplio de GML, incluyendo modelos de código abier-to y aquellos con diferentes arquitecturas o datos de entrenamiento, proporcionaría una visión más completa del panorama actual. Investigar la aplicación de estos métodos a otros constructos de personalidad y domi-nios psicológicos es fundamental. Estudios longitudinales son necesarios para evaluar la fiabilidad test–retest y la validez predictiva a largo plazo de las escalas generadas por IA. Además, es crucial desarrollar metodologías para “abrir la caja negra” de los GML en el contexto de la generación de ítems, quizás mediante el análisis de las representaciones internas (embeddings) o el desarrollo de técnicas de prompting más sofisticadas y transparentes, como las exploradas por La-verghetta et al. (2024) y Russell–Lasalandra et al. (2024). Finalmente, la investigación debe continuar abordando los desafíos éticos, incluyendo la mitigación de sesgos algorítmi-cos, la garantía de la privacidad y equidad en el uso de estas herramientas en la evaluación psicológica.

En conclusión, este estudio demuestra que los modelos de IA generativa, como Open AI o3, Mistral y Deepseek R1, poseen una capacidad considerable para generar ítems destinados a evaluar los cinco grandes fac-tores de la personalidad, logrando en general instrumentos con niveles aceptables de fiabi-lidad y validez estructural. El modelo Open AI o3 destacó por producir un instrumento con un ajuste factorial superior a la estructura teórica del Big Five, a pesar de las preocu-paciones iniciales sobre la adecuación de sus ítems individuales. Los modelos Mistral y Deepseek R1 también generaron instrumen-tos mayormente funcionales, aunque con un ajuste estructural ligeramente inferior y, en el caso de Deepseek R1, con problemas de fiabilidad en una de las dimensiones.

Estos resultados subrayan el potencial transformador de la IA para la psicometría, particularmente en la automatización y opti-mización de las fases iniciales del desarrollo de tests. Sin embargo, la variabilidad en el desempeño entre modelos y la aparición de resultados psicométricos anómalos (como la dicotomía KMO/ajuste en Open AI o3 o la baja fiabilidad de Amabilidad en Deepseek R1) resaltan que la IA generativa no es una panacea y su aplicación requiere una valida-ción empírica exhaustiva y una supervisión experta continua. La integración exitosa de la IA en la evaluación psicológica dependerá del desarrollo de marcos de validación robustos, la atención a consideraciones éticas y un diá-logo constante entre los avances tecnológicos y los principios psicométricos fundamentales.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS


Atherton, O.E., Sutin, A.R., Terracciano, A., & Robins, R.W. (2022). Stability and change in the Big Five personality traits: Findings from a longitudinal study of Mexican–origin adults. Journal of Personality and Social Psychology, 122(2), 337–350. https:// doi.org/10.1037/pspp0000385

Downing, S.M. (2006). Twelve steps for effective test development. En S.M. Downing & T.M. Haladyna (Eds.), Handbook of test development (pp. 3–25). Lawrence Erlbaum Associates Publishers.

Falcão, F., Pereira, D.M., Gonçalves, N., Champlain, A., Costa, P. & Pêgo, J. (2023). A suggestive approach for assessing item quality, usability and validity of Automatic Item Genera-tion. Advances in Health Sciences Education, 28, 1441–1465. https://doi. org/10.1007/s10459–023–10225–y

Field, A.P. (2013). Discovering Statistics Using IBM SPSS Statistics (4.ª ed.). SAGE Publications.

Floridi, L., & Chiriatti, M. (2020). GPT–3: Its Nature, Scope, Limits, and Conse-quences. Minds and Machines, 30(4), 681–694. https://doi.org/10.1007/ s11023–020–09548–1

Gurven, M., von Rueden, C., Massenkoff, M., Kaplan, H., & Lero Vie, M. (2013). How universal is the Big Five? Testing the five–factor model of personality variation among fora-ger–farmers in the Bolivian Amazon. Journal of Personality and Social Psychology, 104(2), 354–370. https:// doi.org/10.1037/a0030841

Hernandez, I. & Nie, W. (2022). The AI-IP: Minimizing the guesswork of perso-nality scale item development through

artificial intelligence. Personnel Psychology 76, 1011–1035. https:// doi.org/10.1111/peps.12543

Horn, J.L. (1965). A rationale and test for the number of factors in factor analy-sis. Psychometrika, 30(2), 179–185. https://doi.org/10.1007/BF02289447

Kaiser, H.F. (1974). An index of factorial sim-plicity. Psychometrika, 39(1), 31–36. https://doi.org/10.1007/BF02291575 Laverghetta, A., Jr., Luchini, S., Linell, A., Reiter–Palmon, R., & Beaty, R. (2024). The creative psychometric

item generator: a framework for item generation and validation using large language models. ArXiv. https://doi. org/10.48550/arXiv.2409.00202

Li, C.–J., Zhang, J., Tang, Y., & Li, J. (2024).

Automatic item generation for perso-nality situational judgment tests with large language models. ArXiv. https:// doi.org/10.48550/arXiv.2412.12144

Lorenzo–Seva, U., & Ferrando, P.J. (2025). Factor (Version 12.06.08) [Computer software]. Universitat Rovira i Virgi-li. https://psico.fcep.urv.cat/utilitats/ factor/

McCrae, R.R., & John, O.P. (1992). An

introduction to the five-factor mo-del and its applications. Journal of Personality, 60(2), 175–215. https:// doi.org/10.1111/j.1467–6494.1992.

tb00970.x

Nunnally, J. C., & Bernstein, I. H. (1994). Psychometric Theory (3rd ed.). Mc-Graw–Hill.

Roberts, B.W., Kuncel, N.R., Shiner, R., Caspi, A., & Goldberg, L. R. (2007). The power of personality: The com-parative validity of personality traits, socioeconomic status, and cognitive ability for predicting important life


outcomes. Perspectives on Psycho-logical Science, 2(4), 313–345. https://doi.org/10.1111/j.1745–6916.2007.00047.x

Russell–Lasalandra, L.L., Christensen, A.P., & Golino, H. (2024). Generative Psychometrics via AI–GENIE: Auto-matic Item Generation and Validation via Network–Integrated Evaluation. ArXiv. https://doi.org/10.31234/osf. io/fgbj4

Soto, C.J. (2019). How replicable are links between personality traits and consequential life outcomes? The life outcomes of personality

replication project. Psychological Science, 30(5), 711–727. https://doi. org/10.1177/0956797619831612

The Jamovi project (2024). Jamovi (Version 2.6.26) [Computer Software]. https:// www.jamovi.org

Van der Linden, W.J. (2018). Handbook of item response theory. Vol II: Statisti-cal tools. CRC Press.

Wilmot, M.P., & Ones, D.S. (2019). A century of research on conscien-tiousness at work. Proceedings of the National Academy of Sciences, 116(46), 23004–23010. https://doi. org/10.1073/pnas.1908430116


Fecha recepción: 19/05/2025 Fecha aceptación: 29/08/2025


PSICODIAGNOSTICAR – VOLUMEN 33: 23/40. Rosario, 2025


UN ESTUDIO DE LOS PERFILES PSICOLÓGICOS DE NIÑOS EN EDAD ESCOLAR EN AMÉRICA LATINA. INVESTIGACIÓN CON EL TEST DE LOS CUENTOS DE HADAS (FTT)


Athanasia Koutsouridi1 y Carina Coulacoglou2


RESUMEN

Este estudio explora los perfiles psicológicos de 700 niños en edad escolar (entre seis y doce años) en siete países de América Latina, utilizando el Test de los Cuentos de Hadas (FTT), una prueba proyectiva de personalidad para niños. El análisis factorial reveló tres dimensiones psicológicas centrales: Amor/Cuidado, Obsesiones–Compulsiones e Ira. Variables clave como Agresión Hostil, Deseo de Conexión Social/Amabilidad y Sentimientos y Deseos Románticos mostraron una alta prevalencia, reflejando normas socioemocionales regionales y tendencias del desarrollo. Se observaron patrones relacionados con la edad, con una disminución de las Obsesiones–Compulsiones y un aumento de la Ira a medida que avanza la edad, mientras que las diferencias de género fueron mínimas. Se encontraron similitudes significativas entre Argentina y Brasil. El estudio resalta la necesidad de contar con herramientas de evaluación culturalmente adaptadas y subraya el valor de intervenciones tempranas y sensibles al con-texto para promover un desarrollo emocional saludable. Entre las limitaciones se encuentran la falta de representatividad de la muestra y la dependencia de datos interpretativos, lo que sugiere la necesidad de investigaciones más inclusivas, longitudinales, con métodos mixtos.


Palabras clave: América Latina, perfiles psicológicos, Test de los Cuentos de Hadas (FTT),

test proyectivo, edad escolar


1 Institución: Fairy Tale Test Society 9, Kalvou Str. Nea Erythrea, 1467, Grecia. www.fairytaletest.com. info@fairyta-letest.com E–mail: nansykoutsouridi@gmail.com

2 Institución: Fairy Tale Test Society 9, Kalvou Str. Nea Erythrea, 1467, Grecia. www.fairytaletest.com. info@fairyta-letest.com E–mail: nansykoutsouridi@gmail.com

ABSTRACT

This study explores the psychological profiles of 700 school–aged children (ages 6–12) across seven Latin American countries using the Fairy Tale Test (FTT), a projective personality test for children. Factor analysis revealed three core psychological dimensions: Love/Care, Obsessions–Compulsions and Anger. Key variables such as Hostile Aggression, Desire for Social Connection/Friendliness, and Romantic Feelings and Desires were highly prevalent, reflecting regional socio–emotional norms and developmental trends. Age–related patterns indicated a decline in Obsessions–Compulsions and a rise in Anger with increasing age, while gender differences were minimal. Significant similarities were found between Argentina and Brazil. The study highlights the need for culturally adapted assessment tools and underscores the value of early, context–sensitive interventions in promoting healthy emotional develop-ment. Limitations include the non–representative sample and reliance on interpretive data, underlying the need for more inclusive, longitudinal, and mixed–method research.


Keywords: Fairy Tale Test (FTT), Latin America, personality assessment, projective test, school–aged


INTRODUCCIÓN

El uso de herramientas de evaluación psicológica en América Latina evidencia una notable heterogeneidad. La evaluación psicológica en la región se inició a principios del siglo XX, frecuentemente mediante la im-portación de pruebas desarrolladas en Europa y los Estados Unidos (Ardila, 2007). Según Ardila, Brasil lidera en la regulación y vali-dación de pruebas psicológicas. Argentina, Chile, Colombia y Uruguay también muestran avances significativos, particularmente en ámbitos académicos y clínicos.

Una revisión sistemática realizada por Seibel et al. (2024) destaca la escasez de pruebas psicológicas que sean culturalmente adaptadas y psicométricamente robustas en América Latina. Esta problemática se intensifica en poblaciones como los grupos indígenas (que representan el 10% de los países latinoamericanos), quienes enfrentan un acceso limitado a los servicios de sa-lud mental (Barreto et al., 2012). América Latina es considerada la región con mayor desigualdad en la distribución del ingreso a nivel mundial, mientras que la pobreza sigue siendo un desafío persistente.

Diversas pruebas psicométricas han ganado popularidad durante los últimos años en estos países. El Modelo de los Cinco Grandes Factores de la Personalidad (Big Five Factor Model, BFFM) ha llamado la atención, tanto a nivel internacional como regional, debido a su fiabilidad y validez transcultural. El estudio de Cupani et al. (2025) examina los rasgos de personalidad según el BFFM en doce países latinoame-ricanos. Los hallazgos revelan diferencias culturales en la expresión de dichos rasgos, evidenciando la influencia significativa de factores socioculturales. Church (2016) de-fiende una evaluación que contemple tanto dimensiones universales como culturales, reconociendo la interacción entre factores

biológicos, ambientales y socioculturales en el desarrollo de la personalidad.

Entre las pruebas proyectivas más re-conocidas se encuentra el test de Rorschach. Una revisión realizada por Meneses Merino et al. (2024), que analiza 85 estudios sobre el test de Rorschach en países hispanohablantes entre 2010 y 2021, señala un incremento en el uso de enfoques idiográficos (centrados en la singularidad individual) y metodologías mixtas (que combinan análisis cualitativos y cuantitativos). Esta pluralidad metodológica contrasta con el predominio de enfoques cuantitativos en las investigaciones anglosajo-nas. Dentro del conjunto de países hispanoha-blantes mencionados en el estudio, Argentina y España concentran la mayor producción científica en este campo.

Una encuesta aplicada a 191 psicólo-gos de diez países latinoamericanos evidenció una fuerte preferencia por las técnicas proyec-tivas (97%) y las entrevistas (99%) en contex-tos jurídicos, mientras que los instrumentos psicométricos son utilizados solo por el 50% de los encuestados. Argentina se destaca por el uso sistemático del test de Rorschach y técnicas proyectivas afines, mientras que los países de Centroamérica muestran una mayor inclinación hacia pruebas estandarizadas, como los inventarios multiescala de perso-nalidad (Arbach et al., 2024). Se observa que el uso de técnicas estructuradas es menos prevalente en América Latina en comparación con los países de ingresos más altos.

Oakland et al. (2016) realizaron un estudio sobre las diez pruebas estandarizadas más utilizadas con niños y adolescentes. El artículo proporciona una actualización de 24 años sobre las pruebas más empleadas por psicólogos escolares en 64 países. De los instrumentos mencionados, solo dos son proyectivos (el CAT/TAT y el Test de la Figura Humana), mientras que la mayoría evalúa inteligencia u otros factores cuantificables. Estos modelos estructurados ofrecen ventajas


en términos de estandarización y comparabi-lidad, aunque pueden presentar limitaciones para acceder a dimensiones más profundas e inconscientes de la personalidad, área en la que las técnicas proyectivas conservan su valor diagnóstico. No obstante, dichas técnicas suelen carecer de propiedades psi-cométricas sólidas. A pesar de ello, en países como Argentina siguen constituyendo un componente central de la práctica psicoló-gica, especialmente en contextos forenses y clínicos (Arbach et al., 2024).

La evaluación del funcionamiento psicológico infantil en América Latina im-plica una interacción dinámica entre métodos proyectivos, instrumentos psicométricos estructurados y entrevistas clínicas. Los instrumentos proyectivos permiten explorar aspectos internos del mundo psíquico del sujeto, funcionando como objetos mediado-res en el proceso evaluativo. Estas técnicas no solo permiten la evaluación de diversos constructos psicológicos, sino que también facilitan la emergencia de contenidos latentes. En la población infantojuvenil, las técnicas proyectivas resultan fundamentales para favorecer la expresión y comunicación de conflictos emocionales y ansiedades, dada la etapa de transformación evolutiva, emocional y relacional que caracteriza esta fase. En este sentido, funcionan como recursos expresivos que permiten el acceso a contenidos psico-lógicos significativos de manera no rígida y menos consciente (Tardivo & Moraes, 2016).


Uso del FTT en Diversos Estudios


En los últimos años, el Test de los Cuentos de Hadas (FTT por sus siglas en inglés) ha sido empleado en múltiples inves-tigaciones con el propósito de profundizar en el estudio de la personalidad infantil. Diversos estudios han utilizado esta técnica proyectiva para analizar las manifestaciones de agresivi-

dad en las respuestas de los niños.

En un estudio realizado en México, cuyo objetivo fue examinar el impacto de la violencia en los dibujos animados sobre el com-portamiento infantil, se administró el FTT a una muestra de 40 niños, entre siete y diez años. El tipo de agresión más frecuente fue la Agresión Hostil, caracterizada por conductas injustifica-das, seguida de Agresión por Celos, Agresión por Venganza y Agresión como Dominancia (Manzo Chávez y Reyes Virrueta, 2012).

Veccia y Muratori (2020) analizaron una muestra de 300 niños de Buenos Aires, con el objetivo de identificar las formas más prevalen-tes de agresión mediante el FTT. En general, se reportaron bajos niveles de agresividad. La Agresión Hostil fue la más común, seguida de la Agresión por Venganza. Asimismo, algunas variables como la Agresión Instrumental mos-traron correlaciones con el Deseo de Cosas Materiales en los niños, y con la Preocupación Sexual en niñas. La Agresión como Dominancia se relacionó con el Deseo de Superioridad.

Savina et al. (2012) compararon a niños de Grecia, Rusia, India y China, encon-trando mayores niveles de Agresión Hostil en los niños griegos y rusos. Los varones presentaron mayor agresividad que las niñas, en consonancia con las normas culturales de cada país. Los niños más pequeños tendían a ser más impulsivos, mientras que los mayores manifestaban agresión asociada a la vengan-za, celos o deseo de dominancia. Los niños rusos mostraron un mayor temor a la agresión, los chinos presentaron niveles más elevados de ansiedad y los niveles de depresión fueron más altos en niños rusos e indios.


MATERIAL y MÉTODO

Objetivo del estudio


El objetivo del presente estudio fue examinar las distintas variables del Test de


los Cuentos de Hadas (FTT) en siete países de América Latina. Dado que no existían investigaciones interculturales previas que compararan los perfiles psicológicos infantiles en esta región, el estudio adoptó un enfoque exploratorio y no formuló hipótesis específicas.

La recolección de datos se llevó a cabo

entre los años 2007 y 2014 en siete países

latinoamericanos: Argentina, Brasil, Perú, Venezuela, Colombia, Chile y México. La muestra está compuesta por 700 niños, entre los seis y los doce años (100 participantes por país). Todos los niños asistían a escuelas públicas.

La distribución de la muestra se pre-senta en la Tabla 1:


Tabla 1. Distribución de la muestra por género, edad y país



PAÍS

GÉNERO

EDAD

NIÑOS

NIÑAS

6–7

8–9

10–12

ARGENTINA

50

50

29

29

42

BRASIL

50

50

32

33

35

CHILE

45

55

16

40

44

VENEZUELA

50

50

32

31

37

MÉXICO

50

50

29

29

42

PERÚ

50

50

33

33

34

COLOMBIA

50

50

33

35

32


Instrumento


Todos los niños fueron evaluados mediante la aplicación del Test de los Cuen-tos de Hadas (FTT). El FTT es una prueba proyectiva de evaluación de la personalidad dirigida a niños en edad escolar (seis a doce años) y fue desarrollada durante los estudios de doctorado de la autora (1989–1993) en la Universidad de Exeter, bajo la supervisión del profesor Paul Kline. Desde entonces, el FTT ha sido estandarizado en diversos países y se encuentra publicado en varios idiomas.

La versión más reciente del ins-trumento, el FTT–3, ha sido completada recientemente y se encuentra en proceso de publicación. Las respuestas de los niños y

niñas fueron analizadas e interpretadas en base al FTT–3, que consta de 280 variables de personalidad agrupadas en siete dominios.


PROCEDIMIENTO

Luego de obtener el consentimiento de los padres, los niños fueron evaluados de forma individual durante una sesión de 45 minutos. Antes de la administración de la prueba, el examinador les preguntó si estaban familiarizados con cuentos de hadas como Caperucita Roja, Blancanieves y los Siete Enanitos, y cualquier historia sobre gigantes. Se les aseguró que no había respuestas correc-tas o incorrectas, con el fin de promover una participación libre y espontánea.


RESULTADOS

La siguiente tabla (Tabla 2) resume las variables más frecuentemente mencionadas en los países de América Latina, destacando aquellas que presentan un porcentaje superior (+) o inferior (−) al promedio general regional.

Los porcentajes presentados en la últi-ma columna ofrecen una visión de la frecuencia relativa con la que se observó cada variable en los países participantes. Las variables re-lacionadas con la ansiedad que se presentaron con mayor prevalencia están asociadas a la Ansiedad de Privación y a la Ansiedad de


Tabla 2. Variables más mencionadas en América Latina (frecuencias superiores al 40%)


Variable FTT

1

2

3

4

5

6

7

%

ARG

BRA

CHI

COL

MEX

PER

VEN

Ansiedad de Privación





+


51%

Ansiedad de Autoimagen/ Incapacidad



+







50%

Ira


+

+




41%

Felicidad



+



+

63%

Frustración/ Resentimiento

+






51%

Sentirse No Querido/ Rechazado

+

+

+

+

+

45%

Agresión Hostil

+

+

+

+

+

+

71%

Competitividad/Deseo de Superioridad




+


41%

Deseo de Conexión Social/Amabilidad

+

+




+

71%

Necesidad de Felicidad



+



+

44%

Necesidad de Amor y Aceptación



+



43%

Necesidad de Juego y Diversión

+

+





47%

Sentimientos y Deseos Románticos

+





+

57%

Regaño/Castigo


+




44%

Autoestima Negativa


+





42%

Autoestima Positiva

+

+





42%

Anulación


+





46%

Negación/Minimización

+


+



+

52%


Autoimagen o Incapacidad. Otras variables destacadas se relacionan con las emociones, tales como la Ira, la Felicidad, la Frustración/ Resentimiento y el Sentimiento de Rechazo. La Agresión Hostil, la cual se ca-racteriza por comportamientos motivados internamente que carecen de una causa externa identificable, fue la más frecuentemente se-ñalada (71%) entre los 11 diferentes tipos de agresión en el FTT. Otra variable psicológica relevante en la muestra es el Deseo de Supe-rioridad y la Competitividad, que refleja una motivación por distinguirse o alcanzar un estatus social elevado. El Deseo de Conexión Social y Amabilidad (observada en el 71% de la muestra), sugiere una inclinación generali-zada hacia la sociabilidad, mientras variables como la Necesidad de Felicidad, Necesidad de Amor y Aceptación y Necesidad de Juego y Diversión estuvieron presentes en aproxima-

damente el 43% al 47% de la muestra total.

Los Sentimientos y Deseos Románti-cos, presentes en el 57% de la muestra, inclu-

yen expresiones de interés afectivo o sexual y temas como el enamoramiento, el matrimonio o la atracción física. Por otra parte, la variable Regaño/Castigo recoge representaciones relacionadas con experiencias disciplinarias, que suelen implicar reprimendas o acciones punitivas, generalmente atribuidas a figuras parentales.

Las manifestaciones de Autoestima, tanto positiva como negativa, son fundamen-tales para comprender el desarrollo del auto-concepto infantil y la percepción del propio valor. En el ámbito cualitativo, se observaron con frecuencia mecanismos de defensa como la Anulación, la Negación y la Minimiza-ción. Estos mecanismos funcionan como estrategias psicológicas de protección frente al malestar asociado a deseos narcisistas, baja autoestima, impulsos sexuales, temor a la agresión e incluso la propia agresión.

En mayor detalle, las variables desta-cadas de la comparación entre los siete países son las siguientes (Tabla 3):


Tabla 3. Comparación de las variables entre los siete países



ARG

BRA

Duda/Indecisión

2.3


Sentimientos y Deseos Románticos


1.1


1.2

Autoestima Positiva

1.5

2.3


ARG

CHI

Duda/Indecisión

2.3



Regaño/Castigo



2.5

Autoestima Positiva

1.5




MEX

PER

VEN

Ansiedad de Privación


2.2


Necesidad de Amor y Aceptación

0.9



Comportamiento Prosocial

1.6



Sentimientos y Deseos Románticos



1.1

Regaño/Castigo


1.1



BRA

PER

Ansiedad de Privación

–1.2

2.2

Sentimientos y Deseos Románticos


1.2


Regaño/Castigo

0.8

1.1

Autoestima Positiva

2.3



En términos generales, como se observa en la Tabla 3, los niños de Brasil presentan niveles más altos de Autoestima y Sentimientos y Deseos Románticos, mientras que en Argentina muestran una mayor inclinación hacia la Duda/Indecisión. En Chile, la variable de Regaño/Castigo es más común, mientras los niños argentinos muestran puntuaciones más altas en Duda/ Indecisión, aunque también presentan niveles moderados de Autoestima.

En la comparación entre México, Perú y Venezuela, se observa que los niños peruanos presentan puntuaciones altas en la variable de Ansiedad de Privación y en Re-gaño/Castigo, en comparación con los otros países. Los niños mexicanos, muestran una mayor Necesidad de Amor y Aceptación, así como una mayor tendencia a ayudar a los demás (Comportamiento Prosocial) en relación con Perú y Venezuela. Por último, los Sentimientos y Deseos Románticos destacan en Venezuela más que en los demás países.

La comparación entre Brasil (BRA) y Perú (PER) resalta diferencias psicológicas clave. En cuanto a la Ansiedad por Pri-vación, los niños brasileños experimentan menos ansiedad, mientras que en Perú esta variable nuevamente se encuentra significati-vamente por encima del promedio, indicando una fuerte presencia de ansiedad vinculada a la falta de recursos. Los Sentimientos y De-seos Románticos y la Autoestima Positiva son factores importantes en Brasil. Por el contrario, la ausencia de datos en Perú sugiere que estas variables no son características defi-nitorias allí. Finalmente, la variable Regaño/ Castigo fue de nuevo más alta en Perú, lo que indica una mayor presencia de prácticas parentales punitivas y disciplinarias.

Dimensiones


Mediante la aplicación del análisis factorial, se identificó un conjunto de tres factores de tercer orden (dimensiones) que parecen guiar las respuestas de los niños. A través de esta técnica estadística, se obtienen las variables primarias observadas, que se relacionan con las dimensiones centrales de la muestra.


1ª Dimensión: Amor/Cuidado

Esta dimensión refleja la capacidad del niño para establecer vínculos afectivos positivos y comportamientos socialmente adaptativos. Incluye las siguientes variables:


Propiedades estadísticas de la estructura factorial


Como se puede observar en la Tabla 4, el género no parece desempeñar un papel significativo en ninguna de las tres dimen-siones psicológicas analizadas. En la primera dimensión, Amor/Cuidado, los niños obtuvie-ron puntuaciones ligeramente superiores (p =

.08), un valor que sugiere una tendencia que podría ser relevante explorar con mayor pro-fundidad. No obstante, la estructura factorial se muestra, en general, estable entre géneros en el contexto latinoamericano.

En relación con la edad, en la Tabla 5 se observa una evolución clara en el desarrollo


Tabla 4. Propiedades estadísticas de la estructura factorial según el género


Género

Niños

Niñas

Sig.

Amor/Cuidado

0.07

–0.07

.08

Obsesiones–Compulsiones

0.03

–0.03

.41

Ira

0.01

–0.01

.75


Tabla 5. Propiedades estadísticas de la estructura factorial según la edad


Edad

6–7

8–9

10–12

Sig.

Amor/Cuidado

–0.16

0.08

0.05

.02

Obsesiones–Compulsiones

0.14

0.12

–0.22

.00

Ira

–0.19

–0.01

0.16

.00


de las dimensiones evaluadas. La dimensión Amor/Cuidado muestra un aumento progre-sivo con la edad, mientras en la dimensión Obsesiones–Compulsiones los puntajes

disminuyen significativamente con la edad. La dimensión Ira presenta una evolución inversa, con puntuaciones más altas en los niños mayores (p < .01).


Tabla 6. Asociación entre mecanismos de defensa y las tres dimensiones


Mecanismos de Defensa

Amor/Cuidado

Obsesiones – Compulsiones

Ira

Escisión del Yo

.2


–.1

Formación Reactiva

.2


–.2

Transformación en Su Contrario


.2



Cada dimensión psicológica muestra un patrón distintivo en su asociación con los mecanismos de defensa. En la Tabla 6 se ob-serva una asociación moderada entre Amor/ Cuidado y los mecanismos de Escisión del Yo y Formación Reactiva (ambos con r =

.2). Por su parte, Obsesiones–Compulsiones presenta una correlación leve con el mecanis-mo de Transformación en su Contrario (r =

.2). En cambio, Ira no presenta asociaciones significativas con ninguno de los mecanismos de defensa considerados.


Tabla 7. Diferencias entre los países latinoamericanos en las tres dimensiones



1

2

3

4

5

6

7

Dimensiones

ARG

BRA

CHI

COL

MEX

PER

VEN

Amor/Cuidado

0.08

–0.08

0.01

0.13

–0.20

0.09

–0.03

Obsesiones – Compulsiones

0.45

0.44

–0.21

–0.12

–0.25

–0.16

–0.15

Ira

0.49

0.43

0.51

–0.39

–0.85

–0.29

0.10


SIMILARES



La Tabla 7 presenta puntuaciones estandarizadas para las tres dimensiones psicológicas centrales en siete países de América Latina: Argentina (ARG), Brasil (BRA), Chile (CHI), Colombia (COL), México (MEX), Perú (PER) y Venezuela (VEN). Aunque la mayoría de los resultados presentados en la tabla no son estadísti-camente significativos (p > .05), los datos revelan una tendencia destacable: Argentina

y Brasil parecen conformar un prototipo psicológico regional, con perfiles similares a lo largo de las distintas dimensiones. Ambos países presentan valores estadísticamente importantes en la dimensión Amor/Cuidado (ARG = 0.08; BRA = –0.08). Asimismo,

muestran puntuaciones similares en Obse-

siones–Compulsiones (ARG = 0.45; BRA

= 0.44) y en Ira (ARG = 0.49; BRA = 0.43),

lo que sugiere que podrían carecer de rasgos


obsesivo–compulsivos y de expresión de ira en comparación con los demás países.

Cada uno de los países restantes se aleja de este perfil central en una dimen-sión psicológica específica, lo que podría indicar diferencias culturales o contextuales subyacentes en los perfiles psicológicos de estas poblaciones, incluso si no se alcanzan los umbrales de los niveles de significancia convencionales.


DISCUSIÓN

Al analizar la Tabla 1, observamos las variables psicológicas más frecuentes en una muestra de niños de siete países latinoa-mericanos.

Un hallazgo significativo es la ele-vada prevalencia de la variable “Deseo de Conexión Social/Amabilidad”, presente en el 71 % de la muestra total, lo cual coincide con estudios recientes que resaltan que los niños latinoamericanos suelen expresar altos niveles de emociones positivas relacionados con la sociabilidad (Salvador et al., 2023).

Las respuestas emocionales también fueron muy frecuentes en la muestra, des-tacando emociones como Felicidad, Ira y Frustración. Farkas et al. (2020) compararon cuentos infantiles de Chile y Estados Unidos. Sorprendentemente, a pesar de la orientación colectivista de Chile, los cuentos chilenos registraron más referencias a emociones negativas poderosas (especialmente ira y decepción) que los estadounidenses. Estos autores sugieren que tal diversidad emocional podría favorecer el desarrollo de la regulación emocional en los niños chilenos, particular-mente en relación con emociones negativas. Sanders y Friedlmeier (2015) estu-

diaron cuentos de México, comunidades hispanas–estadounidenses y comunidades europeas–estadounidenses. En los cuentos mexicanos predominaron emociones nega-

tivas que fomentan la cohesión social (como el miedo, la vergüenza o la culpa), reflejando valores de armonía grupal. En contraste, los cuentos de la comunidad hispanoestadou-nidense mostraron el mayor porcentaje de emociones positivas (abarcando un 88 %), lo cual puede explicar los altos puntajes en variables como Felicidad y Necesidad de Felicidad.

La variable “Sentirse No Querido/ Rechazado” también resultó relevante y debe interpretarse junto con los altos pun-tajes observados en Necesidad de Amor y Aceptación (45 % y 43 % respectivamente). La experiencia de rechazo, tanto por parte de padres como de pares, representa un factor de riesgo significativo para el desarrollo psicoló-gico y social en la infancia. Estudios muestran que el rechazo entre los cinco y doce años está ligado a un mayor riesgo de problemas internalizantes (ansiedad, depresión), exter-nalizantes (agresión) y soledad persistente, independientemente del contexto cultural (Ali et al., 2018; García–Bacete et al., 2019). El rechazo de los padres, especialmente cuando es inconsistente, predice desajustes psicoló-gicos, con un efecto más fuerte de rechazo materno durante la infancia temprana (Ali et al., 2018). Además, la exclusión entre pares se asocia a conductas agresivas o retraídas (García–Bacete et al., 2019).

La variable Sentimientos y Deseos Románticos, presente en más del 57 % de la muestra, revela su importancia en esta etapa del desarrollo. Investigaciones muestran que, entre los cinco y doce años, los niños ya dis-tinguen entre amistad y relaciones románticas en dibujos e historias, y las niñas describen el romanticismo con mayor detalle emocional a medida que crecen (Cannoni & Bombi, 2016). Además, el contexto familiar y sociocultural influye en estas percepciones. En familias mexico–estadounidenses, el apoyo parental, la disciplina y el estilo de comunicación entre padres e hijos inciden en la calidad de


las relaciones románticas en la adolescencia

temprana (Tyrell et al., 2016).

La variable Competitividad/Deseo de Superioridad (41 %) puede reflejar algunos rasgos narcisistas. Brummelman et al. (2015) observaron que la sobrevaloración parental (la creencia de que el propio hijo es más especial o tiene más derecho que los demás), predijo incrementos en el narcisismo infantil entre los siete y doce años, mientras que la falta de afecto parental no tuvo tal efecto. En un estudio con 674 niños de origen mexicano, Wetzel y Robins (2016) encontraron que la hostilidad parental a los 12 años predijo mayor explotación, mientras que la super-visión parental se asoció a niveles menores de narcisismo. En conjunto, estos estudios destacan el papel significativo del comporta-miento parental temprano en el desarrollo de tendencias narcisistas.

Las técnicas parentales desempeñan un papel crucial en la formación de la per-sonalidad del niño. La variable “Regaño/ Castigo”, presente en el 44 % de la muestra fue notablemente prominente en las compara-ciones por pares, en países como Perú, Chile y Brasil. En Perú, el castigo físico continúa siendo habitual, lo que contribuye a un ciclo de victimización infantil (Maneta et al., 2017). En Chile, incluso el castigo corporal ocasional se asocia a mayores problemas de conducta, mientras que las prácticas paren-tales positivas (como el afecto emocional y la participación de los padres), actúan como factores de protección (Grogan–Kaylor et al., 2012). Un estudio realizado con madres brasileñas de niños de entre tres y ocho años encontró que un nivel socioeconómico más bajo se correlacionaba con más problemas internalizantes en los niños y un mayor uso de prácticas parentales negativas, especialmente en la comunicación y la disciplina. Sin em-bargo, la autorregulación emocional materna predijo niveles más bajos de problemas de conducta en los niños (Altafim et al., 2018).

El nivel socioeconómico puede cla-ramente influir en el desarrollo infantil. La variable Ansiedad de Privación (51 %), estrechamente relacionada con la falta de recursos, fue especialmente prominente en Perú, donde cerca del 50 % de la población vive en pobreza, con tres de cada cinco niños (especialmente niños indígenas de hogares rurales), siendo los más afectados (Sánchez, 2008).

Hay evidencia consistente que vincula las prácticas disciplinarias desadaptativas con la expresión de agresión en la infancia, respaldando la prevalencia de la variable Agresión Hostil (71%). Este tipo de agresión fue la forma más frecuentemente observada en el FTT, consistente con estudios previos que utilizaron el mismo método. Entre niños de cinco a doce años, la agresión se modela a partir de una combinación de factores familiares, comunitarios e individuales, con una prevalencia notablemente alta en pobla-ciones socioeconómicamente desfavorecidas (Maneta et al., 2017). Las influencias a nivel comunitario también moldean el desarrollo de la agresión hostil. Las características del vecindario, incluyendo bajo control social e inestabilidad comunitaria, interactúan con las vulnerabilidades genéticas de los niños para aumentar la probabilidad de comportamientos agresivos. Sattler et al. (2019) encontraron que estas interacciones entre genes y ambiente predicen significativamente la agresión a los nueve años, particularmente en niñas con polimorfismos específicos de dopamina y se-rotonina, bajo condiciones de débil regulación social vecinal.

Finalmente, la baja tolerancia a la frus-tración (observada en niños y adolescentes), está estrechamente asociada con comporta-mientos externalizantes, incluyendo agresión, ira y conductas destructivas (Bora et al., 2020). Esto se refleja en los resultados, donde las variables Ira (41 %) y Frustración (51 %) también fueron frecuentemente observadas.


En cuanto a los mecanismos de de-fensa, se observó una elevada prevalencia de Anulación (46 %) y Negación/Minimi-zación (52%). El uso de estos mecanismos disminuye con la edad, ya que mejora la regulación emocional. Las niñas tienden a utilizar más mecanismos como Regresión, Desplazamiento y Formación Reactiva; los varones recurren más a la Negación (Tallandini & Caudek, 2010). Además, niños mayores de ocho años con cuidadores con escasa capacidad de regulación emocional tienden a usar mecanismos más primitivos, como la Negación o la Proyección (Dunn et al., 2021).


Las Tres Dimensiones


Las puntuaciones elevadas en esta dimen-sión reflejan alta reactividad emocional y dificultades en la autorregulación. La Agresión para Aliviar la Tensión se caracteriza por actos impulsivos de agre-sión física o verbal. En contextos latinoa-mericanos, donde los niños pueden estar expuestos a violencia, inestabilidad social o disciplina autoritaria, estas conductas pueden ser respuestas adaptativas ante amenazas percibidas. No obstante, cuando se generalizan, requieren intervenciones preventivas o clínicas. La exposición a maltrato infantil o violencia intrafamiliar incrementa significativamente el riesgo de agresión reactiva, dificultando el de-sarrollo emocional y el control de la ira (Vliegen et al., 2023).


Tres Dimensiones y Edad


Los hallazgos indican una maduración progresiva del funcionamiento emocional y conductual en niños latinoamericanos entre los seis y doce años. Esta trayectoria del de-sarrollo se alinea con la primera dimensión, y tales patrones, probablemente, reflejan una socialización temprana en entornos culturales que enfatizan la reciprocidad emocional y la interdependencia.

En contraste, se observa una dismi-nución notable de los patrones de comporta-miento obsesivo–compulsivo con el paso de los años. No obstante, la investigación sobre el trastorno obsesivo–compulsivo (TOC) revela un curso evolutivo más complejo. Los niños más pequeños con TOC suelen mostrar conductas como el acaparamiento, mientras que los niños mayores tienden a presentar compulsiones más intensas y diferenciadas, como el aumento de conductas de comproba-ción y conteo (Lewin et al., 2014).

Paralelamente, se observa un aumento de la ira en los niños de mayor edad. Este incremento puede estar impulsado tanto por procesos normativos del desarrollo como por una mayor exposición a factores estresantes psicosociales. Estudios recientes sugieren que esta intensificación emocional es particular-mente pronunciada durante la transición hacia la adolescencia, especialmente en aquellos con antecedentes de trauma (Vliegen et al., 2023).


Tres Dimensiones y Género


Entre las tres dimensiones psicológi-cas, solo la primera (Amor/Cuidado) mostró diferencias entre niños y niñas, aunque estas no fueron estadísticamente significativas. Este hallazgo contrasta con investigaciones recien-tes que indican que, a partir de los seis años, los niños perciben que las niñas valoran más las conductas de cuidado y ayuda. Estas per-

cepciones, además de construidas socialmen-te, se refuerzan conductualmente (Baron et al., 2025). Los niños internalizan estereotipos de género, lo que les hace menos propensos a valorar los rasgos relacionados con el cuidado o a participar en comportamientos prosociales vinculados al acto de cuidar.


Tres Dimensiones y Mecanismos de Defensa


Las dimensiones internalizantes (Amor/Cuidado y Obsesiones–Compulsio-nes) muestran asociaciones moderadas con mecanismos de defensa inconscientes. En el caso del Amor/Cuidado, hay correlaciones con Escisión del Yo y Formación Reactiva (ambas r

= .2), lo que sugiere que la expresión de afecto coexiste con estrategias inconscientes para ma-nejar emociones conflictivas. A medida que los niños maduran, estos mecanismos tienden a ser reemplazados por estrategias más adaptativas. En la segunda dimensión, aparece la Transfor-mación en su Contrario (r = .2), reflejando la gestión simbólica de conflictos internos. En cambio, la dimensión de Ira no se asocia con mecanismos de defensa intrapsíquicos, lo que indica que su expresión es más directa, origi-nada en impulsividad o factores contextuales más que en conflictos internos inconscientes.


Diferencias entre países


El análisis comparativo de las dimen-siones psicológicas infantiles en distintos países de América Latina revela tanto un núcleo regional compartido, como variacio-nes culturalmente específicas, lo que sugiere que los perfiles psicológicos de los niños están moldeados por normas socioculturales. Argentina y Brasil, en particular, muestran patrones psicológicos notablemente similares, conformando un núcleo regional caracteriza-do por puntuaciones similares en dimensiones


como Obsesiones–Compulsiones e Ira. En apoyo a esta congruencia psicológica, inves-tigaciones previas han identificado niveles comparables de satisfacción con la vida y bienestar subjetivo entre adolescentes de ambos países, independientemente del sexo o género (Sarriera et al., 2012).

Sin embargo, esta comparación entre países también pone de relieve la diversidad psicológica entre los países. Si bien Argenti-na y Brasil pueden representar una línea de base psicológica regional, el perfil distintivo de cada nación refleja sus valores culturales únicos, desafíos sociales y marcos emociona-les particulares. Estos hallazgos subrayan la necesidad crítica de enfoques culturalmente sensibles en la evaluación psicológica, es-pecialmente en los ámbitos del desarrollo infantil y el diagnóstico en salud mental.


CONCLUSIÓN

Este estudio ofrece una exploración de los perfiles psicológicos de niños lati-noamericanos en edad escolar utilizando el FTT. Emergieron tres dimensiones centrales–Amor/Cuidado, Obsesiones–Compulsiones e Ira–moldeadas por la edad y el género. Va-riables como la Agresión Hostil, el Deseo de Conexión Social y los Sentimientos y Deseos Románticos también resultaron prevalentes. A pesar de sus aportes, es necesario reconocer varias limitaciones. En primer lugar, el diseño transversal restringe las interpreta-ciones causales en relación con los cambios evolutivos. En segundo lugar, si bien FTT ofrece perspectivas cualitativas culturalmente sensibles, su dependencia de datos interpre-tativos introduce una posible subjetividad, incluso cuando se aplica de manera estandari-zada. En tercer lugar, el enfoque exclusivo en estudiantes de escuelas públicas puede omitir perspectivas provenientes de contextos educa-tivos privados o rurales, lo que podría sesgar

los resultados. Aunque se incluyeron siete países, el estudio no abarca la plena diversi-dad lingüística y étnica de América Latina, en particular la de las poblaciones indígenas, que podrían presentar características emocionales y psicológicas distintas.

Futuras investigaciones deberían con-siderar diseños longitudinales para seguir con mayor precisión los cambios evolutivos a lo largo del tiempo. La incorporación de múltiples métodos de evaluación (por ejemplo, informes de padres y docentes, observaciones conduc-tuales) permitiría una triangulación de datos y reduciría la dependencia de interpretaciones proyectivas. Asimismo, se requieren esfuerzos más amplios de validación de herramientas como la FTT en subpoblaciones diversas den-tro de América Latina, con el fin de mejorar la sensibilidad cultural y la precisión diagnóstica. En conclusión, este estudio se suma al creciente cuerpo de literatura que reconoce la complejidad psicológica de la infancia en América Latina y destaca la necesidad de marcos culturalmente sensibles tanto en la

evaluación como en la intervención.


AGRADECIMIENTOS

Agradecemos sinceramente a las investigadoras que apoyaron la recolección de datos en sus respectivos países: Leonor Córdoba Andrade (Universidad del Tolima, Colombia), Irene Magaña (Universidad de Santiago de Chile), Teresa Ana Veccia (Uni-versidad de Buenos Aires, Argentina), Doris Argumedo Bustinza (Pontificia Universidad Católica del Perú), María Dolores Valadez (Universidad de Guadalajara, México), María Alejandra Corredor (Universidad Católica Andrés Bello, Venezuela) y Blanca Werlang (Pontifícia Universidade Católica do Rio Grande do Sul, Brasil). Su colaboración y dedicación fue fundamental para el desarrollo de esta investigación.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS


Ali, S., Khatun, N., Khaleque, A., & Rohner,

R. (2018). They love me not: A meta–analysis of relations between parental undifferentiated rejection and offspring’s psychological malad-justment. Journal of Cross–Cultural Psychology, 50, 185–199. https://doi. org/10.1177/0022022118815599

Altafim, E., McCoy, D., & Martins Linha-res, M.B. (2018). Relations between parenting practices, socioeconomic status, and child behavior in Brazil. Children and Youth Services Review, 89, 93–102. https://doi.org/10.1016/J. CHILDYOUTH.2018.04.025

Alvarenga, P., Cesar, R., Leckman, J., Mo-riyama, T., Torres, A., Bloch, M., Coughlin, C., Hoexter, M., Manfro, G., Polanczyk, G., Miguel, E., & Rosário, M. (2015). Obsessive–com-pulsive symptom dimensions in a population–based, cross–sectional sample of school–aged children. Journal of Psychiatric Research, 62, 108–114. https://doi.org/10.1016/j. jpsychires.2015.01.018

Arbach, K., Barboni, L., y Mercurio, E. (2024). Prácticas de evaluación psi-cológica en ámbitos jurídicos: Una encuesta a profesionales de Latinoa-mérica. Ciencias Psicológicas, 18(1), e3652. https://doi.org/10.22235/ cp.v18i1.3652

Ardila, A. (2007). Toward the development of a cross linguistic naming test. Archives of Clinical Neuropsychology, 22(3), 297–307. https://doi.org/10.1016/j. acn.2007.01.016

Baron, A., Schmader, T., Hall, C., Block, K., Cimpian, A., & Gonzalez, A. (2025). Who cares about caring? Gender stereotypes about communal values

emerge early and predict boys’ pro-social preferences. Developmental psychology, 61(3), 594–603. https:// doi.org/10.1037/dev0001908.

Barragan, R., & Meltzoff, A. (2025). The socialization of cultural values and the development of Latin American prosociality. Child Development Perspectives, 19, 244–252. https://doi. org/10.1111/cdep.12545

Barreto, S.M., Miranda, J.J., Figueroa, J.P., Schmidt, M.I., Muñoz, S., Kuri–Mo-rales, P.P., & Silva, J.B. Jr. (2012). Epidemiology in Latin America and the Caribbean: Current situation and challenges. International Journal of Epidemiology, 41(2), 557–571. https:// doi.org/10.1093/ije/dys017

Brummelman, E., Thomaes, S., Nelemans, S., De Castro, B.O., Overbeek, G., & Bushman, B.J. (2015). Origins of narcissism in children. Proceedings of the National Academy of Sciences, 112(12), 3659–3662. https://doi. org/10.1073/pnas.1420870112

Bora, C., McMahon, J., Trip, S., & Roșeanu,

G. (2020). Anger, Frustration Intole-rance, Global Evaluation of Human Worth and Externalizing Behaviors in Preadolescence. Journal of Ratio-nal–Emotive & Cognitive–Behavior Therapy, 39, 238–255. https://doi. org/10.1007/s10942–020–00369–w.

Cannoni, E., & Bombi, A.S. (2016). Friend-ship and romantic relationships du-ring early and middle childhood. SAGE Open, 6 (3). https://doi. org/10.1177/2158244016659904

Church, A.T. (2016). Personality traits across cultures. Current Opinion in Psychology, 8, 22–30. https://doi. org/10.1016/j.copsyc.2015.09.014


Cupani, M., Lorenzo–Seva, U., & Morán,

V. (2025). Personality traits in Latin America: A cross–cultural study of the Big Five factor structure and its relationship with self–reported daily behaviors. Journal of Personality As-sessment, 107(1), 89–99. https://doi. org/10.1080/00223891.2024.2353139

Dunn, H., Rudenstine, S., Tuber, S., & Jurist,

E. (2021). Examining the relation-ship between caregiver mentalized affectivity and childhood defense mechanisms. Journal of Infant, Child, and Adolescent Psychotherapy, 20, 386–394. https://doi.org/10.1080/15

289168.2021.1999193

Farkas, C., Gerber, D., Mata, C., & Santeli-ces, M. P. (2020). Are children from different countries exposed to diverse emotions in storybooks? Comparative study between Chile and the United States. Social Development, 29(4), 1107–1124. https://doi.org/10.1111/ sode.12443

García–Bacete, F., Marande–Perrin, G., Schneider, B., & Cillessen, A. (2019). Children’s awareness of peer rejection and teacher reports of aggressive behavior. Psychosocial Intervention, 28(1), 37–47. https://doi.org/10.5093/ PI2018A25

Grogan–Kaylor, A., Clements–Nolle, K., Grogan–Kaylor, J., Han, Y., Delva, J., & Castillo, M. (2012). Corporal punis-hment and youth externalizing beha-vior in Santiago, Chile. Child Abuse & Neglect, 36(6), 481–490. https:// doi.org/10.1016/j.chiabu.2012.03.006

Lewin, A., Selles, R., & Storch, E. (2014). Variations in Symptom Prevalence and Clinical Correlates in Younger Versus Older Youth with Obses-sive–Compulsive Disorder. Child Psychiatry & Human Development, 45, 666–674. https://doi.org/10.1007/

s10578–014–0435–9.

Maneta, E., White, M., & Mezzacappa, E. (2017). Parent–child aggression, adult–partner violence, and child outcomes: A prospective, population–based study. Child Abuse & Neglect, 68, 1–10. https://doi.org/10.1016/j. chiabu.2017.03.017

Manzo Chávez, M. del C. y Reyes Virrueta, E. (2012). La violencia en los dibujos ani-mados norteamericanos y japoneses: su impacto en la agresividad infantil. Investigaciones Medicoquirúrgicas, 3(2), 50–56. https://pepsic.bvsalud. org/pdf/alpsi/v14n20/v14n20a03.pdf

Meneses Merino, P., Sotomayor Morales, B., Yáñez Ferrer, M., González Navia, S., & Irarrázabal Pereira, C. (2024). Singularity in Rorschach’s test: 12 years of research in Spanish–speaking countries – A secondary publication. Scientific and Social Research, 6(2). https://ojs.bbwpublisher.com/index. php/SSR/article/view/XXXX

Oakland, T., Callueng, C., & Rhoads, C. (2016). A survey of the 10 most frequently used standardized tests with children and youth. Journal of Psychoeducational Assessment, 34 (4), 347–356. https://doi. org/10.1177/0734282915595303

Salvador, C., Carlier, S., Ishii, K., Castillo, C., Nanakdewa, K., Martin, S., Savani, K., & Kitayama, S. (2023). Emotio-nally expressive interdependence in Latin America: Triangulating through a comparison of three cultural zones. Emotion, 24(3), 820–835. https://doi. org/10.1037/emo0001302

Sánchez, A. (2008). Childhood Poverty in Peru: An Annotated Literature Review. Young Lives 2008. https://hdl.handle. net/20.500.12799/4133

Sanders, V. R. & Friedlmeier, W. (2015).

Emotion displays in media: A com-


parison between Mexican, Hispa-nic–American, and European–Ame-rican children’s storybooks. Student Summer Scholars Manuscripts, 141. https://scholarworks.gvsu.edu/sss/141

Sarriera, J., Mozobancyk, S., Saforcada, E., Tonón, G., Bedin, L., y Vega, L. (2012). Bienestar Subjetivo de los Adolescentes: Un Estudio Comparati-vo entre Argentina y Brasil. Psychoso-cial Intervention, 21, 273–280. https:// doi.org/10.5093/IN2012A24

Sattler, L., Thomas, K., Vaughn, M., Almei-da, J., White, L., & Waldman, M. (2019). Community matters: GxE interactions predicting childhood aggression and violent behavior. Journal of Criminal Justice, 61, 58–71. https://doi.org/10.1016/J. JCRIMJUS.2019.03.002

Savina, E., Coulacoglou, C., Sanyal, N., & Jhang, Z. (2012). The study of externalizing and internalizing be-haviours in Greek, Russian, Indian, and Chinese children using the Fairy Tale Test. School Psychology Inter-national, 33(1), 75–91. https://doi. org/10.1177/0143034311406821

Seibel, B.L., Lerner,R., Bacelar, R.C., & Linhares, M.B.M. (2024). Child deve-lopment assessment in Latin American countries: A systematic review. Re-vista Brasileira de Avaliação, 13(1), e130224. https://doi.org/10.4322/ rbaval202412002

Tallandini, M., & Caudek, C. (2010). Defense mechanisms development in typical children. Psychotherapy Research, 20,

535–545. https://doi.org/10.1080/105

03307.2010.493536

Tardivo, L.S.L.P.C. & Moraes, M.C.V. (2016). The personality of juvenile

offenders: Psychodynamic aspects in children in apperception test – Human figures [La personalidad de los delincuentes juveniles: Aspectos psicodinámicos en los niños en el test de apercepción – Figuras hu-manas]. International Journal of Psychological and Brain Sciences, 1(1), 9–12. http://article.sciencepu-blishinggroup.com/html/10.11648.j. ijpbs.20160101.12.html

Tyrell, F.A., Wheeler, L.A., Gonzales, N.A., Dumka, L.E., & Millsap, R.E. (2016). Family influences on Mexi-can American adolescents’ romantic relationships: Moderation by gender and culture. Journal of Research on Adolescence, 26(1), 142–158. https:// doi.org/10.1111/jora.12177

Veccia, T. y Muratori, M. (2020). Estudio de la agresividad en una muestra de niños y niñas de la ciudad de Buenos Aires a partir de las respuestas al Test de los Cuentos de Hadas (FTT). Anua-rio de Investigaciones, 27, 475–489. https://www.redalyc.org/articulo. oa?id=369166429056

Vliegen, N., Luyten, P., & Malcorps, S. (2023). Childhood adversity and adolescent acting–out behaviors: the mediating role of mentalizing difficul-ties and epistemic vigilance. European child & adolescent psychiatry, 33, 2153–2162 . https://doi.org/10.1007/ s00787–023–02302–9.

Wetzel, E., & Robins, R. W. (2016). Are pa-renting practices associated with the development of narcissism? Findings from a longitudinal study of Mexican–origin youth. Journal of Research in Personality, 63, 84–94. https://doi. org/10.1016/j.jrp.2016.05.005


Fecha recepción: 29/07/2025 Fecha aceptación: 18/11/2025


PSICODIAGNOSTICAR – VOLUMEN 33: 41/68. Rosario, 2025


PERFIL NEUROPSICOLÓGICO EN ESCOLARES DE SEIS Y SIETE AÑOS: COMPARACIÓN ENTRE NIÑOS MENDOCINOS Y NIÑOS MEXICANOS Y COLOMBIANOS


Rocío G. Pascual1 y Mirta S. Ison2


RESUMEN

Este trabajo tuvo el propósito de comparar y analizar el perfil de desarrollo neu-ropsicológico de niños y niñas de seis y siete años de contextos geográficos diferentes. Se realizó un estudio descriptivo–comparativo, con un diseño no experimental–transversal. Se aplicó la Evaluación Neuropsicológica Infantil (ENI–2) a un grupo de 76 niños y niñas de seis y siete años, asistentes a una escuela primaria, de gestión privada, ubicada en una zona urbana de la provincia de Mendoza–Argentina. Los datos de los participantes mendocinos fueron comparados con aquellos brindados por los autores de la ENI, obtenidos a partir de la evaluación de 122 niños mexicanos y colombianos de las mismas edades. Se contrastaron los resultados a fin de estimar posibles diferencias en el desempeño neuropsicológico, en función del contexto geográfico y sociocultural. Para realizar dicha comparación, se calculó la d de Cohen a fin de valorar la magnitud de las diferencias en el desempeño en cada uno de los subdominios que evalúa la ENI. Los resultados evidenciaron diferencias significativas en el desempeño neuropsicológico tanto entre los grupos de edad como entre los distintos contextos geográficos analizados. Esto confirma la necesidad de disponer de normas locales adaptadas a los contextos específicos de aplicación, con el fin de incrementar la precisión y la validez de las evaluaciones.


Palabras clave: contexto sociocultural, desempeño neuropsicológico, escolares, evaluación infantil, perfil neuropsicológico


1 Facultad de Psicología, Universidad del Aconcagua. Catamarca 361 (C.P. 5500), Mendoza, Argentina. E–mail: ro-ciogpascual@uda.edu.ar

2 Facultad de Psicología, Universidad del Aconcagua. Instituto de Ciencias Humanas, Sociales y Ambientales–Con-sejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (INCIHUSA_CONICET) Catamarca 361 (C.P. 5500), Mendoza, Argentina. ORCID: 0000–0002–3598–982X. E–mail: mison@uda.edu.ar; mison@mendoza–conicet.gob.ar

Rocío G. Pascual y Mirta S. Ison

ABSTRACT

This study compares and analyzes the neuropsychological development profile of six– and seven–year–old schoolchildren from different geographical contexts. A descriptive–compara-tive study was conducted with a non–experimental, cross–sectional design. The Infant Neuro-psychological Assessment (ENI–2) was administered to a group of 76 children, ages six and seven, attending a private primary school located in an urban area in the province of Mendoza, Argentina. The data from the Mendoza participants are compared with those provided by the ENI authors, obtained from the evaluation of 122 Mexican and Colombian children of the same ages. The results are compared to estimate possible differences in neuropsychological performance based on geographic and sociocultural context. To conduct this comparison, Cohen’s d is calculated to assess the magnitude of the differences in performance in each of the subdomains assessed by ENI. The results show significant differences in neuropsychologi-cal performance both between age groups and between the different geographical contexts analyzed. This confirms the need for local reference values to specific application contexts, in order to increase the accuracy and validity of assessments.


Keywords: child assessment, neuropsychological profile, neuropsychological performance,

Schoolchildren, sociocultural context

PERFIL NEUROPSICOLÓGICO EN ESCOLARES DE SEIS Y SIETE AÑOS...

INTRODUCCIÓN

La evaluación neuropsicológica infan-til hace referencia a un proceso sistemático de exploración de las funciones cognitivas, emocionales, conductuales y motoras en ni-ños y niñas, con el fin de identificar tanto sus fortalezas como posibles alteraciones en el desarrollo (Rosselli et al., 2010). El proceso de evaluación se centra en la observación clínica y en la aplicación de pruebas neuro-psicológicas válidas y confiables con el fin de establecer un perfil neuropsicológico integral que oriente el diagnóstico, la intervención terapéutica y, en aquellos casos que sea ne-cesario, procurar las adaptaciones educativas pertinentes. Este tipo de evaluación resulta esencial para comprender la relación entre la maduración de estructuras cerebrales y el rendimiento en funciones básicas para el aprendizaje escolar tales como la atención, las funciones ejecutivas, el lenguaje, las ha-bilidades visoespaciales y las habilidades so-cioemocionales (Anderson et al., 2018; Peng & Kievit, 2020; Rosselli et al., 2010). Así, se trata de obtener un perfil neuropsicológico del niño o niña, analizando los puntos débi-les de su funcionamiento neuropsicológico, contribuyendo así a la detección temprana de trastornos del neurodesarrollo, pero pres-tando especial atención a las fortalezas que presentan las funciones antes mencionadas con el fin de diseñar estrategias de apoyo individualizadas.

Por su parte, la influencia de factores contextuales sobre el desarrollo infantil está bien documentada en la extensa bibliografía existente. Desde una perspectiva ecológica, las interacciones entre el niño o niña y sus microsistemas influyen en la disponibilidad de estímulos lingüísticos, oportunidades de juego y experiencias de aprendizaje, factores que potencian las habilidades de comunica-ción, las funciones ejecutivas, la expresión de las emociones y las habilidades sociales

(Benitez et al., 2023; Miguel et al., 2019; Morelato et al., 2019). Así, las trayectorias cognitivas, emocionales y sociales en la niñez deben ser consideradas y comprendidas a la luz de las posibilidades o restricciones que ofrece el contexto sociocultural (Ison et al., 2020). De este modo, los perfiles neuropsico-lógicos obtenidos a partir de instrumentos de evaluación deben ser interpretados teniendo en cuenta los aspectos contextuales y cultu-rales (Fernández & Abe, 2018).

Las diferencias observadas en el ren-dimiento de pruebas neuropsicológicas entre personas de distintos contextos sociocultura-les pueden verse exacerbadas o atenuadas si no se adoptan salvaguardas metodológicas rigurosas —por ejemplo, adaptación lingüís-tica y cultural de los instrumentos, normas ajustadas a la edad, escolaridad, contexto cultural y procedimientos estandarizados de administración, puntuación e interpretación. Tal como sostienen Matute et al. (2013), conocer cómo influyen los factores de edad, escolaridad y cultura, entre otros, hace posi-ble que la evaluación neuropsicológica sea válida y confiable y así obtener un diagnós-tico más adecuado. Otro aspecto relevante es la formación en psicodiagnóstico del profesional que lleva a cabo la evaluación neuropsicológica, requisito fundamental para garantizar la correcta interpretación de los resultados obtenidos. Es decir, no solo el dominio técnico de los instrumentos es importante, sino también el desarrollo de habilidades clínicas, éticas y culturales que permitan adaptar los procedimientos a las ca-racterísticas particulares de cada niño o niña, teniendo en cuenta su contexto sociocultural (Fernández & Evans, 2022; O’Donald et al., 2025). Medidas como la validación trans-cultural, la comprobación de equivalencia métrica y el uso de normas representativas de una población en particular reducen el sesgo de medición y mejoran la validez clínica de las evaluaciones neuropsicológicas en con-

Rocío G. Pascual y Mirta S. Ison

textos culturalmente diversos (Fernández & Evans, 2022).

Dentro de la evaluación neuropsicoló-gica en población hispanohablante, es común que las pruebas utilizadas se traduzcan de pruebas ya existentes, desarrolladas para otro tipo de población (ej. población anglosajona) y se da por supuesto que los constructos evaluados son los mismos que para esas po-blaciones. Por ello es relevante la aplicación de instrumentos desarrollados y baremados en español con el propósito de reducir el sesgo cultural y mejorar la precisión diagnóstica en poblaciones hispanohablantes (Ardila, 2020; Fernández & Evans, 2022; Pérez–Lao

et al., 2025).

Uno de los instrumentos de evalua-ción neuropsicológica desarrollados para población hispanohablante es la Evaluación Neuropsicológica Infantil (ENI). La ENI constituye una de las baterías desarrolladas en español para la valoración integral del funcionamiento cognitivo en población infantil, lo que representa una ventaja me-todológica frente a instrumentos traducidos o adaptados de otras lenguas (Matute et al., 2013; Rosselli et al., 2010). Ha sido desa-rrollada y estandarizada en la población lati-noamericana, en particular en Guadalajara y Tijuana, México y en Manizales, Colombia (Matute et al., 2014). Su diseño contempla un amplio rango de dominios —incluyendo atención, memoria, lenguaje, funciones ejecutivas, lectura, escritura y habilidades visoconstructivas, entre otras, y ha demos-trado utilidad tanto en contextos clínicos como educativos para la detección temprana de dificultades cognitivas y de aprendizaje (Rosselli et al., 2010). Una de sus principales fortalezas radica en que se basa en normas obtenidas en población hispanohablante, lo que incrementa la validez ecológica de los resultados y reduce el sesgo cultural asocia-do a pruebas normadas en otros contextos lingüísticos (Pérez–Lao et al., 2025). La

segunda edición (ENI–2) ha ampliado la calidad psicométrica y la sensibilidad clínica de la batería, consolidándose como uno de los instrumentos de evaluación neuropsico-lógica para el diagnóstico diferencial y el diseño de intervenciones neuropsicológicas en la infancia (Matute et al., 2013).

En relación con la sensibilidad de la ENI–2, un estudio comparativo en estudian-tes colombianos de 11 a 12 años fue realizado para analizar los perfiles cognitivos vincula-dos al desempeño académico. Se utilizaron las subescalas ejecutivas de ENI–2: fluidez verbal, fluidez gráfica, flexibilidad cognitiva, planeación y organización. Los resultados mostraron que existe un mejor perfil de desarrollo de las funciones ejecutivas en los estudiantes con alto rendimiento académico y que en las variables de Fluidez verbal, Fluidez gráfica y Flexibilidad cognitiva, los estudiantes con bajo rendimiento académico mostraron resultados percentilares por deba-jo del promedio (Rodríguez–Gómez, 2016). En un estudio reciente realizado en escolares de dos comunidades rurales en Veracruz, México, se administraron siete subpruebas de funciones ejecutivas de la batería ENI–2. En todos los casos, los par-ticipantes ejecutaron las pruebas dentro de los parámetros establecidos. Los resultados mostraron un bajo desempeño en los domi-nios de fluidez, algo menos contrastante en flexibilidad cognoscitiva, y un desempeño alto en planeación y organización. Estos hallazgos destacan la relevancia de incluir poblaciones de contextos diversos para va-lidar instrumentos neuropsicológicos estan-darizados, así como reconocer la necesidad de replantear el currículo de acuerdo con las características y demandas del ámbito rural

(Reyes Domínguez et al., 2022).

El estudio de Antonio–Cruz et al. (2024) evidenció que la administración de la ENI–2, en combinación con otras pruebas como Escala de inteligencia de Weschler

PERFIL NEUROPSICOLÓGICO EN ESCOLARES DE SEIS Y SIETE AÑOS...

para niños–IV y la Evaluación Conductual de la Función Ejecutiva–BRIEF–2, resulta una herramienta útil para caracterizar de manera integral los perfiles cognitivos de niños con epilepsia focal farmacorresistente en población mexicana. La batería permitió además establecer patrones diferenciales en-tre subpruebas, lo que contribuye a orientar la planificación de intervenciones clínicas y educativas más ajustadas al perfil del pacien-te. Los hallazgos confirman la relevancia de aplicar instrumentos desarrollados y barema-dos en español, como la ENI–2, para reducir el sesgo cultural y mejorar la precisión diag-nóstica en poblaciones hispanohablantes.

Estos resultados coinciden con la literatura reciente que subraya la necesidad de normas y de herramientas culturalmente adaptadas (Pérez–Lao et al., 2025)

Se requiere un esfuerzo y recursos considerables para desarrollar, traducir y adaptar pruebas a contextos socioculturales diversos y lingüísticamente apropiadas. Dado que el español es complejo y variado en diferentes regiones debido a la heteroge-neidad cultural (Ardila, 2020), las normas creadas para un país específico no se aplican a todas las poblaciones hispanohablantes, lo que exige normas locales para optimizar la validez de las evaluaciones neuropsicológicas tanto en contextos clínicos como en ámbitos educativos (Perez‑Lao et al., 2025).

Con base en lo anterior, en el pre-sente trabajo se ha utilizado la ENI–2 con el propósito de (1) analizar el perfil neuro-psicológico de niñas y niños de seis y siete años pertenecientes a una escuela urbana de la provincia de Mendoza, Argentina; y (2) comparar los perfiles neuropsicológicos de la muestra teniendo en cuenta el contexto geográfico en el que viven (Mendoza vs. México y Colombia).

MATERIAL y MÉTODO

Participantes


Se aplicó la Evaluación Neuropsico-lógica Infantil–2 (ENI–2), considerada una de las principales baterías neuropsicológicas creadas para población hispanohablante, a un total de 76 niños y niñas de una escuela urbana de la ciudad de Mendoza, Argentina. Luego se compararon estos resultados con aquellos utilizados para la estandarización de la ENI–2, obtenidos a partir de una muestra de niños mexicanos y colombianos (Matute et al., 2013).

Se trabajó con una muestra intencio-nal, no probabilística (Hernández Sampieri y Mendoza–Torres, 2018) de 76 escolares entre seis y siete años de edad, 40 niños y 36 niñas, concurrentes a una escuela de gestión privada, ubicada en una zona urbana de la ciudad de Mendoza. Cada edad incluyó a niños y niñas que tenían los años cumplidos en el momento de la administración del test, hasta 11 meses de su correspondiente edad.

La población que asiste a dicha escuela se caracteriza por pertenecer a un nivel so-ciocultural medio. Los datos socioculturales como nivel educativo y condiciones laborales de los padres de los escolares fueron extraídos de los legajos y registros escolares. Dicha información aportó datos suficientes para la caracterización de la muestra. Así, se observó que el nivel educativo máximo de los padres y madres de los niños y niñas participantes se dividían entre primaria completa (11%), secundaria completa (48%), secundaria in-completa (23%) y terciarios completos (18%). En relación a la ocupación, en las madres varió entre ama de casa, docentes, empleadas administrativas o de comercio; y en relación a los padres, la mayoría eran empleados de comercio, administrativos, trabajadores independientes y un porcentaje menor eran empleados municipales o albañiles.

Rocío G. Pascual y Mirta S. Ison

Posteriormente, se compararon los perfiles neuropsicológicos obtenidos por los escolares mendocinos con la muestra de niños mexicanos y colombianos. Así, la muestra total quedó conformada por 198 niños y niñas de seis y siete años de edad. La muestra de niños mexicanos y colombianos fue de 122,

de los cuales 40 fueron colombianos (13 ni-ños y 27 niñas) y 82 mexicanos (37 niños y 45 niñas). Estos últimos datos constan en el manual de la ENI–2. La muestra mendocina quedó conformada por 76 niños y niñas (40 niños y 36 niñas) (Ver Tabla 1).


Tabla 1. Niños y niñas según edad y contexto geográfico


Procedencia de los/las participantes

Edad

n

6 años

7 años

Niñas/os mexicanos/as y colombianos/as

57

65

122

Niñas/os mendocinos/as (Argentina)

42

34

76

Total

99

99

198


En relación a los participantes men-docinos, se utilizaron los siguientes criterios de exclusión: antecedentes neurológicos (historia de traumatismos craneoencefálicos y epilepsia), tratamiento actual psicológico/psi-quiátrico, problemas intelectuales, trastornos del desarrollo previamente diagnosticados o dificultades sensoriales severas. Esta infor-mación se obtuvo del legajo escolar de cada alumno y de la información proporcionada por las docentes.


Diseño


El enfoque de este estudio fue cuan-titativo, con un diseño no experimental y transversal, de alcance descriptivo–com-parativo (Hernández Sampieri y Mendoza Torres, 2018).

Se administró la ENI–2, elaborada por Matute et al. (2013). La ENI es un instrumen-to de evaluación neuropsicológica destinado a niños y niñas hispanohablantes entre los cinco y los dieciséis años. Posibilita, al clínico y al

investigador, detectar cambios cognitivos y comportamentales en niños y niñas en los que se sospecha algún tipo de alteración o disfun-ción cerebral. Asimismo, la ENI es utilizada para determinar las trayectorias cognoscitivas en sujetos sin patología.

La ENI incluye la evaluación en 12 procesos neuropsicológicos tales como Habi-lidades constructivas, Memoria (codificación y evocación diferida), Habilidades perceptuales, Lenguaje oral, Habilidades metalingüísticas, Lectura, Escritura, Aritmética, Habilidades visoespaciales, Atención, Habilidades concep-tuales y Funciones ejecutivas. Incluye, además, una evaluación de la preferencia lateral, un examen de signos neurológicos blandos, un cuestionario para padres y una guía para la realización de la historia clínica.

La duración de la aplicación de esta batería es de aproximadamente tres a cuatro horas y se administra de manera individual en dos sesiones, dependiendo de cada niño/niña. La evaluación se organiza por do-

minios, que a su vez están divididos en subdominios y tareas. A modo de ejemplo,

PERFIL NEUROPSICOLÓGICO EN ESCOLARES DE SEIS Y SIETE AÑOS...

el dominio de Lenguaje está dividido en tres subdominios: repetición, expresión y com-prensión. A su vez, este último consta de tres tareas: designación de imágenes, seguimiento de instrucciones y comprensión del discurso.

En este trabajo, se evaluaron los do-minios, subdominios y tareas que se detallan en la Tabla 2. La totalidad de las pruebas se pueden consultar en el Manual de la ENI–2 (Matute et al., 2013).


Tabla 2. Estructura de la Evaluación Neuropsicológica Infantil (ENI): Dominios, Subdomi-nios y Tareas


DOMINIO

SUBDOMINIOS

TAREAS/ PRUEBAS

Habilidades constructivas

Construcción con palillos

Construcción con palillos

Habilidades gráficas

Dibujo de la figura humana

Copia de figuras

Copia de la figura compleja

Memoria–codificación

Memoria verbal auditiva

Lista de palabras

Recuerdo de una historia

Memoria visual

Lista de figuras

Memoria – evocación diferida

Estímulos auditivos

Recobro espontáneo de la lista de palabras

Recobro por claves

Reconocimiento verbal auditivo

Recuperación de una historia

Estímulos visuales

Recobro de la figura

compleja

Recobro espontáneo de la

lista de figuras

Recobro por claves

Reconocimiento visual

Habilidades perceptuales

Percepción táctil

Mano derecha

Mano izquierda

Percepción visual

Imágenes sobrepuestas

Imágenes borrosas

Cierre visual

Rocío G. Pascual y Mirta S. Ison




Reconocimiento de expresiones

Integración de objetos

Percepción auditiva

Sonidos ambientales

Percepción fonémica

Lenguaje

Repetición

Sílabas

Palabras

Oraciones

Expresión

Denominación de imágenes

Coherencia narrativa

Longitud de la expresión

Comprensión

Designación de imágenes

Seguimiento de instrucciones

Comprensión del discurso

Lectura

Precisión

Lectura de sílabas

Lectura de palabras

Lectura de oraciones

Palabras con error en la lectura en voz alta

Comprensión

Comprensión de oraciones

Comprensión en la lectura en voz alta

Velocidad

Lectura en voz alta

Escritura

Precisión

Dictado de sílabas

Dictado de palabras

Dictado de oraciones

Palabras con error en la recuperación escrita

Composición narrativa

Coherencia narrativa

Longitud de la producción narrativa

PERFIL NEUROPSICOLÓGICO EN ESCOLARES DE SEIS Y SIETE AÑOS...



Velocidad

En la copia de un texto

En la recuperación escrita

Aritmética

Conteo

Recuperación escrita

Manejo numérico

Lectura de números

Dictado de números

Ordenamiento de cantidades

Cálculo

Cálculo mental

Cálculo escrito

Razonamiento lógico matemático

Problemas aritméticos

Habilidades espaciales


Comprensión derecha–izquierda

Expresión derecha–izquierda

Ubicación de coordenadas

Atención

Visual

Cancelación de dibujos

Cancelación de letras

Auditiva

Dígitos en progresión

Dígitos en regresión

Habilidades conceptuales


Similitudes

Matrices

Problemas aritméticos

Funciones ejecutivas

Fluidez verbal

Fluidez semántica: Frutas

Fluidez semántica: Animales

Fluidez fonémica

Fluidez gráfica

Fluidez semántica

Flexibilidad cognoscitiva

Flexibilidad cognoscitiva:

clasificación de tarjetas

Planeación y organización

Planeación y organización: Pirámide de México

Rocío G. Pascual y Mirta S. Ison

Se realizaron modificaciones menores en algunas consignas de las tareas con el fin de adaptar el lenguaje a la población de Argentina (Pascual, 2018). A continuación, se mencionan las tareas cuyas consignas fueron adaptadas: lista de palabras, recuerdo de una historia (Dominio Memoria), per-cepción táctil (Dominio Percepción), cohe-rencia narrativa, longitud de la expresión, seguimiento de instrucciones, comprensión del discurso (Dominio Lenguaje), precisión y comprensión en la lectura de oraciones, lectura de un texto en voz alta (Dominio Lectura), comprensión derecha– izquierda y expresión derecha–izquierda (Dominio Habilidades espaciales). La confiabilidad del instrumento a través del método test–retest varía para cada tarea en los diferentes subdo-minios. Los valores se encuentran entre r =

.19 a r = .87. Asimismo, la confiabilidad Inter jueces fueron de r = .858 a r = .987, para los dominios que a continuación se mencionan: Habilidades construccionales, r = .874 a r =

.973; Memoria recobro de figura compleja, r =

.987; Lenguaje coherencia narrativa, r =.917; Lectura, r = .958 a r = .919; Escritura, r = .858 a r = .932 y Funciones Ejecutivas r = .984 a r

= .910 (para un detalle más exhaustivo, véase

manual de la ENI–2).


CONSIDERACIONES ÉTICAS y PROCEDIMIENTO

Para la realización de este trabajo, se tuvieron en cuenta los aspectos éticos de in-vestigación con seres humanos recomendados por la American Psychological Association (1992), la Convención Internacional de los Derechos del Niño (1989) y la Ley Nacional de Protección Integral de Derechos de Niños Niñas y Adolescentes 26.061 (2005).

El estudio incluyó tres etapas. En la primera, se realizó una reunión informativa

con los directivos y docentes de la institución escolar explicando los objetivos y alcance del proyecto. Posteriormente, se obtuvo la autorización institucional del establecimiento escolar y de su instancia superior (supervisión escolar). Posteriormente, se llevó a cabo una reunión informativa con los padres o adultos a cargo de los niños/as, quienes firmaron un consentimiento informado por escrito. La autorización del padre, madre o el tutor cons-tituyó una condición sine qua non para la par-ticipación de sus hijos o hijas en este trabajo. En la segunda etapa, a cada grado escolar, se brindó una explicación acerca de su participación en este estudio, las carac-terísticas de las tareas a realizar y que las mismas no implicaban una calificación en su desempeño escolar. Asimismo, se aclaró que su participación era voluntaria. Una vez cumplimentado este procedimiento, se obtuvo el asentimiento voluntario de los niños y las niñas participantes. La ENI–2 se administró de forma individual, en tres sesiones por niño–niña, de 45 a 50 minutos cada una, ya que la duración total estimada es de aproxima-damente de tres horas. Cada sesión de trabajo finalizó cuando el examinador notaba fatiga en el niño o niña o cuando los estudiantes solicitaban discontinuar el test. La aplicación de la ENI se llevó a cabo por tres tesistas de la Facultad de Psicología de la Universidad del Aconcagua (Argentina), previamente capacitadas y supervisadas por las autoras de este artículo. El test fue administrado en ho-rarios escolares, previamente acordados con las docentes para que este procedimiento no afectara el aprendizaje de nuevos contenidos. Para ello, se dispuso de una sala confortable, libre de distractores. Finalmente, se procedió a la puntuación y análisis de los resultados en cada uno de los dominios evaluados. Dado que en el manual de la ENI no se especifican los estadísticos descriptivos necesarios para realizar la comparación con la muestra men-

PERFIL NEUROPSICOLÓGICO EN ESCOLARES DE SEIS Y SIETE AÑOS...

docina (Argentina) de niños y niñas de seis y siete años, se estableció una comunicación vía e–mail con las autoras doctoras Mónica Ros-selli y Esmeralda Matute, quienes facilitaron dicha información. A requerimiento de ambas autoras, se envió la base de datos de la muestra mendocina y una nota de la Universidad del Aconcagua avalando esta investigación. Una vez reunida toda la información, se procedió al análisis de datos entre ambas muestras de niños y niñas.


ANÁLISIS DE DATOS

Se realizaron una serie de procedi-mientos con el fin de preparar los datos para los análisis propuestos. En primer lugar, se calcularon los estadísticos descriptivos para cada una de las pruebas evaluadas, según edad. Dicho análisis se complementó con la valoración de los índices de asimetría y curtosis en cada variable. Como criterio para evaluar los índices de asimetría y curtosis se consideraron como adecuados valores inferiores a +2 y –2 (George & Mallery, 2011). En virtud de que los valores de asimetría y curtosis no presentaron una distribución normal, se realizó la prueba no paramétrica U de Mann–Whitney para comparar los desempeños en las distintas funciones neuropsicológicas en los niños de seis y siete años. Se tomó como término de significación una probabilidad menor al 1% (p < .01). Posteriormente, en virtud del segundo objetivo, se contrastaron los resul-tados obtenidos en la muestra argentina con la muestra mexicana y colombiana a fin de estimar posibles diferencias en el desempeño

neuropsicológico, en función del contexto geográfico y sociocultural. Para este último propósito se calculó la d de Cohen a fin de valorar la magnitud de las diferencias en el desempeño de las funciones evaluadas por la ENI–2. Para la valoración de la d de Cohen valores menores a 0.20, no presentan efecto;

0.21 a 0.49 representa un efecto pequeño; efecto moderado de 0.50 a 0.79; mientras que valores iguales o superiores a 0.80 se lo considera un efecto grande (Caycho, 2017).


RESULTADOS

Análisis de las funciones neuropsicológicas en la muestra escolares mendocinos


En el análisis de los datos no se detec-taron casos perdidos ni casos atípicos. Para cada grupo de edad, se calcularon los estadís-ticos descriptivos en cada una de las pruebas evaluadas. Dicho análisis se complementó con la valoración de los índices de asimetría y curtosis para cada edad, en cada variable analizada. En virtud de que estos valores no presentaron una distribución normal, se reali-zó la prueba no paramétrica U de Mann–Whit-ney para analizar y comparar los desempeños en las distintas funciones neuropsicológicas entre los niños de seis y siete años.

Cuando se analizaron los grupos de niños–niñas mendocinos por edades, se observaron diferencias estadísticamente sig-nificativas en las medianas de ciertas tareas pertenecientes a los dominios evaluados a favor de los niños de siete años, en compara-ción con el grupo de seis años, las cuales se pueden observar en la Tabla 3.

52

Rocío G. Pascual y Mirta S. Ison

PSICODIAGNOSTICAR – VOLUMEN 33: 41/68. Rosario, 2025

Tabla 3. Estadísticos descriptivos de la ENI para niños y niñas mendocinos según edad



6 años

(n=42)


7 años

(n=34)



Pruebas administradas

Media

DE

Mediana

Media

DE

Mediana

U

p

HABILIDADES CONSTRUCCIONALES









Construcción con palillos

2.40

1.94

2

2.68

1.45

3

607.5

.258

Construcción con palillos: Tiempo

190.81

79.05

179

194.82

83.94

182,5

690.5

.806

Dibujo de la figura humana

10.24

2.31

11

10.85

2.32

11

599

.223

Copia de figuras

4.64

1.71

4

6.47

1.62

6

321

.001

Copia de figuras: Tiempo

142.43

61.06

131

139.29

45.17

136

712

.983

Copia de figura compleja

5.86

2.59

6

7.62

1.97

7.5

441.5

.004

Copia de figura compleja: Tiempo

91.79

48.54

83

98.59

54.78

82.5

678.5

.711

MEMORIA–Codificación









Lista de palabras

20.29

5.29

20

20.79

6.55

21.5

640

.438

Recuerdo de una historia

5.71

2.52

5.5

5.09

2.40

5

624.5

.345

Lista de figuras

11.83

4.96

11

14.79

5.13

15

466.5

.01

MEMORIA–Evocación diferida









Recobro esp. de la lista de palabras

5.21

1.93

5

6.32

1.77

7

466

.008

Recobro por claves

5.60

2.00

6

6.41

1.78

7

530,5

.052

Reconocimiento verbal auditivo

15.64

2.84

17

16.56

1.76

17

560.5

.094

Recuperación de una historia

5.31

2.51

5

5.12

2.35

5

701.5

.895

Recobro de la figura compleja

3.76

2.59

4

5.88

2.82

6

378

.001

Recobro de la figura compleja: tiempo

52.93

43.80

45.5

53.74

39.02

44.5

658

.558

Recobro esp. de la lista de figuras

3.69

2.03

4

4.62

1.65

5

520.5

.041

Recobro por claves

3.88

2.22

3,5

5.18

1.75

5

459

.007


Reconocimiento visual

16.10

2.90

17

17.44

0.70

18

553.5

.07

HABILIDADES PERCEPTUALES









Percepción táctil: mano derecha

7.19

0.80

7

7.03

0.94

7

649.5

.463

Percepción táctil: mano izquierda

7.10

0.85

7

7.00

0.74

7

666

.583

Imágenes superpuestas

8.10

2.72

8

9.09

1.83

9

522.5

.044

Imágenes borrosas

7.90

1.49

8

8.09

1.29

8

682

.732

Cierre Visual

3.10

1.45

3

3.06

1.25

3

705

.923

Reconocimiento de expresiones

5.98

1.63

6

6.06

1.32

6

705.5

.928

Integración de objetos

2.57

1.38

2.5

3.00

1.37

3

583

.162

Percepción de sonidos ambientales

5.57

1.59

5.5

5.38

1.02

5

646

.463

Percepción fonémica

16.95

2.62

17

18.12

2.01

18.5

526

.046

LENGUAJE









Repetición de sílabas

7.05

1.51

7

7.47

0.79

8

605.5

.208

Repetición de palabras

7.02

1.24

7

7.29

0.68

7

617.5

.243

Repetición de oraciones

3.55

1.25

4

4.12

1.15

4

512

.026

Denominación de imágenes

9.48

2.53

9

9.85

2.03

10

596

.21

Denominación de imágenes: tiempo

63.57

44.43

50.5

55.12

24.36

45.5

639.5

.436

Coherencia narrativa

3.38

1.92

3.5

3.47

2.00

4

693.5

.828

Longitud de la expresión

41.17

37.54

29

43.85

30.26

44.5

662.5

.59

Designación de imágenes

14.69

0.87

15

14.85

0.50

15

645

.238

Seguimiento de instrucciones

7.76

1.27

8

8.26

0.93

8

562

.097

Comprensión del discurso

4.10

1.61

4

3.85

1.79

4

684

.75

LECTURA









Lectura de sílabas

2.69

3.43

0

7.18

1.57

8

249.5

.001

53

PERFIL NEUROPSICOLÓGICO EN ESCOLARES DE SEIS Y SIETE AÑOS...

PSICODIAGNOSTICAR – VOLUMEN 33: 41/68. Rosario, 2025


Lectura de palabras

3.83

4.50

1

9.94

2.03

10.5

219

.001

Precisión en la lectura de oraciones

2.74

3.82

0

7.18

2.43

8

283.5

.001

Comprensión en la lectura de oraciones

2.21

3.00

0

6.76

2.34

7

201

.001

Comprensión de lectura de texto en voz alta

0.79

1.72

0

2.76

2.00

2

263.5

.001

Velocidad de la lectura de un texto en voz alta

6.88

13.81

0

33.06

18.78

31

202.5

.001

ESCRITURA









Dictado de sílabas

2.52

2.81

1

6.00

2.13

7

266

.001

Dictado de palabras

1.14

1.79

0

3.74

1.58

4

229

.001

Dictado de oraciones

0.74

2.57

0

9.44

4.44

10

92

.001

ARITMÉTICA









Conteo

5.07

1.58

5

5.88

1.25

6

477.5

.011

Lectura de números

3.00

1.01

3

4.12

0.73

4

180.5

.001

Dictado de números

2.67

0.69

3

4.03

0.63

4

124.5

.001

Ordenamiento de cantidades

1.24

2.54

0

5.56

2.99

6.5

207

.001

Cálculo mental

2.05

1.38

2

3.79

1.86

4

324

.001

Cálculo escrito

1.24

0.76

1

2.18

0.67

2

284.5

.001

Problemas aritméticos

1.62

1.40

2

2.32

0.91

2

449.5

.002

HABILIDADES ESPACIALES









Comprensión derecha izquierda

3.02

2.36

2

3.38

2.52

3

642,5

,449

Expresión derecha izquierda

2.24

2.31

2

3.24

2.57

3

534

,053

Ubicación de coordenadas

3.93

2.76

3

5.65

2.68

6

470.5

.01

ATENCIÓN









Cancelación de dibujos

10.26

5.30

10

11.71

4.88

12

582.5

.168

Cancelación de letras

12.10

5.98

12

16.44

7.50

15.5

472.5

.011

54

Rocío G. Pascual y Mirta S. Ison

PSICODIAGNOSTICAR – VOLUMEN 33: 41/68. Rosario, 2025


Dígitos en progresión

4.02

1.05

4

4.74

0.96

5

447.5

.004

Dígitos en regresión

2.50

0.67

3

2.79

0.64

3

567

.085

HABILIDADES CONCEPTUALES









Similitudes

4.10

2.90

4

4.74

2.59

5

600.5

.232

Matrices

0.86

1.18

0

2.06

1.97

2

466

.006

Problemas aritméticos

1.52

1.04

2

2.32

0.91

2

446.5

.002

FUNCIONES EJECUTIVAS









Fluidez verbal semántica: frutas

7.48

2.05

7

7.62

1.60

8

669.5

.637

Fluidez verbal semántica: animales

10.21

3.69

10

11.38

4.02

12

580.5

.161

Fluidez verbal fonémica

3.74

2.64

3

4.56

2.02

4

531.5

.054

Fluidez gráfica semántica

7.12

3.27

7

9.29

2.48

9

406

.001

Flexibilidad Cognitiva (FC): Nº de ensayos

administrados

50.67

6.42

54

52.00

4.10

54

674.5

.587

FC: porcentaje de respuestas correctas

60.49

18.17

0

59.15

14.80

0

591.5

.126

FC: total de errores

20.86

10.52

22

21.74

8.68

23

683

.746

FC: porcentaje de errores

39.51

18.17

0

40.85

14.80

0

573.5

.083

FC: número de categorías

1.67

1.12

2

1.79

0.98

2

676.5

.684

FC: Incapacidad de mantener la organización

0.24

0.53

0

0.15

0.44

0

662

.391

Planificación y Organización (PyO): diseños correcto

s 10.43

1.09

11

10.62

0.70

11

683

.68

PyO: excedente en el Nº de movimientos en aciertos

16.17

14.97

11

18.97

18.28

14.5

644.5

.467

PyO: diseños correctos con el mínimo de movimientos

5.21

2.53

6

5.53

2.94

6

667

.619

PyO: tiempo de ejecución en aciertos

185.48

55.28

170

166.03

42.89

170.5

586.5

.183

55

PERFIL NEUROPSICOLÓGICO EN ESCOLARES DE SEIS Y SIETE AÑOS...

PSICODIAGNOSTICAR – VOLUMEN 33: 41/68. Rosario, 2025

Nota: U= U de Mann– Whitney; FC: Flexibilidad Cognitiva; PyO: Planificación y Organización

Rocío G. Pascual y Mirta S. Ison

Comparación de las funciones neuropsi-cológicas en escolares según el contexto geográfico


Se compararon las diferentes fun-ciones neuropsicológicas obtenidas por la muestra argentina (escolares mendocinos) y la muestra mexicana y colombiana a fin de estimar posibles diferencias en el desempeño de dichas funciones.

Se calculó la d de Cohen a fin de valo-rar la magnitud de las diferencias en el desem-peño de cada una de las funciones evaluadas por la ENI–2. Dado que no se tuvo acceso a la base de datos completa de la muestra

mexicana y colombiana, la única manera de poder establecer una comparación fue calcu-lando el estadístico antes mencionado, como una medida que refleje la magnitud de las diferencias entre ambos contextos. Esta es una práctica utilizada en trabajos de investigación nacionales e internacionales (Cohen, 1992). Se interpreta que cuando la magnitud de las diferencias es moderada (0.50 a 0.70) a grande (≥ 0.80) es probable que las diferencias sean estadísticamente significativas.

En las Tablas 4 y 5 se presentan las medias, desviación estándar y d de Cohen, según edad y contexto geográfico*.


Tabla 4. Estadísticos descriptivos para niños y niñas de seis años, según contexto geográfico



Pruebas administradas

Argentina


México y Colombia


n

Media

DE

n

Media

DE

d de Cohen

HABILIDADES CONSTRUCCIONALES








Construcción con palillos

42

2.40

1.94

57

3.32

1.72

0.50

Construcción con palillos: Tiempo


42


190.81


79.05


56


161.46


66.16


0.40

Dibujo de la figura humana

42

10.24

2.31

57

10.82

2.41

0.25

Copia de figuras

42

4.64

1.71

57

6.28

2.1

0.19

Copia de figuras: Tiempo

42

142.43

61.06

56

149.07

65.7

0.10

Copia de figura compleja

42

5.86

2.59

57

7.39

2.9

0.56

Copia de figura compleja:

Tiempo


42


91.79


48.54


52


104.67


54.51


0.25

MEMORIA–Codificación








Lista de palabras

42

20.29

5.29

56

20.46

5.9

0.03

Recuerdo de una historia

42

5.71

2.52

56

4.79

2.47

0.37

Lista de figuras

42

11.83

4.96

54

12.93

6.35

0.19


*Los datos de la población mexicana y colombiana fueron solicitados y obtenidos vía comunicación electrónica

privada con los autores de la ENI.

PERFIL NEUROPSICOLÓGICO EN ESCOLARES DE SEIS Y SIETE AÑOS...


MEMORIA–Evocación diferida








Recobro espontáneo de la lista de palabras


42


5.21


1.93


56


5.25


2.29


0.02

Recobro por claves

42

5.60

2.00

55

5.05

2.45

0.25

Reconocimiento verbal auditivo

42

15.64

2.84

55

15.91

2.43

0.10

Recuperación de una historia

42

5.31

2.51

56

4.48

2.76

0.31

Recobro de la figura compleja

42

3.76

2.59

57

4.62

3.27

0.29

Recobro de la figura compleja:

tiempo


42


52.93


43.80


48


55.87


41.9


0.07

Recobro espontáneo de la lista de

figuras


42


3.69


2.03


55


3.76


2.19


0.03

Recobro por claves

42

3.88

2.22

55

4.2

2.480

0.13

Reconocimiento visual

42

16.10

2.90

54

15.87

3.17

0.00

HABILIDADES PERCEPTUALES








Percepción táctil: mano derecha

42

7.19

0.80

57

7.53

0.78

0.43

Percepción táctil: mano izquierda

42

7.10

0.85

57

7.47

0.8

0.49

Imágenes superpuestas

42

8.10

2.72

57

8.68

2.45

0.22

Imágenes borrosas

42

7.90

1.49

57

6.53

1.66

0.87

Cierre Visual

42

3.10

1.45

52

2.96

1.47

0.10

Reconocimiento de expresiones

42

5.98

1.63

57

6.01

1.46

0.02

Integración de objetos

42

2.57

1.38

52

2.88

1.31

0.23

Percepción de sonidos ambientales


42


5.57


1.59


57


5.05


1.57


0.33

Percepción fonémica

42

16.95

2.62

57

17.35

3.59

0.13

LENGUAJE








Repetición de sílabas

42

7.05

1.51

57

6.65

1.57

0.26

Repetición de palabras

42

7.02

1.24

57

7.4

0.78

0.37

Repetición de oraciones

42

3.55

1.25

57

4.05

1.29

0.39

Denominación de imágenes

42

9.48

2.53

57

8.03

2.95

0.53

Denominación de imágenes: tiempo


42


63.57


44.43


49


54.94


26.2


0.24

Coherencia narrativa

42

3.38

1.92

57

1.93

1.57

0.83

Longitud de la expresión

42

41.17

37.54

57

35.3

41.67

0.15

Designación de imágenes

42

14.69

0.87

57

14.17

1.47

0.43

Seguimiento de instrucciones

42

7.76

1.27

56

7.97

1.74

0.14

Comprensión del discurso

42

4.10

1.61

52

3.42

1.16

0.48

Rocío G. Pascual y Mirta S. Ison


LECTURA








Lectura de sílabas

42

2.69

3.43

57

2.91

3.26

0.06

Lectura de palabras

42

3.83

4.50

57

5.32

4.12

0.34

Precisión en la lectura de oraciones


42


2.74


3.82


37


4.11


4.45


0.33

Comprensión oraciones

42

2.21

3.00

37

3.24

3.36

0.32

Comprensión de lectura de un texto en voz alta


42


0.79


1.72


18


5.5


1.76


2.71

Velocidad en la lectura de un texto en voz alta


42


6.88


13.81


18


46.28


25.61


1.91

ESCRITURA








Dictado de sílabas

42

2.52

2.81

57

2.53

3.01

0.00

Dictado de palabras

42

1.14

1.79

57

1.54

2.06

0.21

Dictado de oraciones

42

0.74

2.57

32

3.97

4.75

0.84

ARITMÉTICA








Conteo

42

5.07

1.58

52

5.15

1.9

0.04

Lectura de números

42

3.00

1.01

52

2.65

0.9

0.36

Dictado de números

42

2.67

0.69

52

2.17

1.15

0.53

Ordenamiento de cantidades

42

1.24

2.54

26

4.5

3.14

1.14

Cálculo mental

42

2.05

1.38

52

2.04

1.48

0.01

Cálculo escrito

42

1.24

0.76

47

1.25

0.79

0.01

Problemas aritméticos

42

1.52

1.04

57

1.53

1.230

0.01

HABILIDADES ESPACIALES








Comprensión derecha izquierda

42

3.02

2.36

52

4.36

2.21

0.59

Expresión derecha izquierda

42

2.24

2.31

52

4

2.33

0.76

Ubicación de coordenadas

42

3.93

2.76

57

6.32

2.85

0.85

ATENCIÓN








Cancelación de dibujos

42

10.26

5.30

57

14.70

6.068

0.78

Cancelación de letras

42

12.10

5.98

56

13.64

6.673

0.24

Dígitos en progresión

42

4.02

1.05

57

4.37

1.144

0.08

Dígitos en regresión

42

2.50

0.67

56

2.34

1.100

0.18

HABILIDADES CONCEPTUALES








Similitudes

42

4.10

2.90

57

3.63

2.480

0.17

Matrices

42

0.86

1.18

52

2.36

1.920

0.94

Problemas aritméticos

42

1.52

1.04

57

1.53

1.230

0.01

PERFIL NEUROPSICOLÓGICO EN ESCOLARES DE SEIS Y SIETE AÑOS...


FUNCIONES EJECUTIVAS








Fluidez verbal semántica: frutas

42

7.48

2.05

57

8.21

3.300

0.26

Fluidez verbal semántica: animales


42


10.21


3.69


57


10.59


4.350


0.09

Fluidez verbal fonémica

42

3.74

2.64

56

3.75

2.400

0.00

Fluidez gráfica semántica

42

7.12

3.27

57

9.74

4.390

0.68

Flexibilidad Cognitiva (FC): Nº

de ensayos administrados


42


50.67


6.42


57


51.96


5.140


0.22

FC: porcentaje de respuestas correctas


42


60.49


18.17


57


60.41


16.030


0.00

FC: porcentaje de errores

42

39.51

18.17

57

39.59

16.03

0.00

FC: Incapacidad de mantener la organización


42


0.24


0.53


57


0.44


0.78


0.30

Planificación y Organización (PyO): diseños correctos


42


10.43


1.09


50


9.34


2.01


0.67

PyO: tiempo de ejecución en aciertos


42


185.48


55.28


40


174.85


82.51


0.15


FC: Flexibilidad Cognitiva; PyO: Planificación y Organización


Al comparar los distintos dominios que evalúa la ENI–2 en ambos grupos de escolares de seis años, se observan dife-rencias de distintas magnitudes en diversos subdominios. En general, el grupo de niños mexicanos–colombianos obtiene diferen-cias mayores en catorce subdominios, cuya magnitud oscila desde moderada a grande, en comparación con los escolares mendoci-

nos. Sólo en tres subdominios los escolares mendocinos obtienen mayores puntajes con un tamaño del efecto de mediano a grande. A los seis años, las diferencias en los sub-dominios entre ambos grupos presentan una magnitud pequeña en el 36.5 % de las prue-bas, moderada en el 12.2 % y grande en el

10.8 %. No se observan efectos en el 40.5%

de las pruebas analizadas.


Tabla 5. Estadísticos descriptivos (Media, Desviación estándar y d de Cohen) para niños y niñas de siete años, según contexto geográfico


Pruebas administradas

Argentina

México y Colombia

d de Cohen

N

Media

DE

n

Media

DE

HABILIDADES CONSTRUCCIONALES








Construcción con palillos

34

2.68

1.45

64

4.11

1.5

0.97

Construcción con palillos: Tiempo


34


194.82


83.94


63


149.97


54.97


0.63

Rocío G. Pascual y Mirta S. Ison


Dibujo de la figura humana

34

10.85

2.32

64

11.97

2.6

0.45

Copia de figuras

34

6.47

1.62

64

7.19

1.85

0.41

Copia de figuras: Tiempo

34

139.29

45.17

62

146.85

80.25

0.12

Copia de figura compleja

34

7.62

1.97

64

8.5

2.32

0.41

Copia de figura compleja:

Tiempo


34


98.59


54.78


51


104.37


45.28


0.11

MEMORIA – Codificación








Lista de palabras

34

20.79

6.55

63

23

5

0.38

Recuerdo de una historia

34

5.09

2.40

63

6.84

2.6

0.70

Lista de figuras

34

14.79

5.13

60

16.82

6.3

0.35

MEMORIA –

Evocación diferida








Recobro espontáneo de la lista de palabras


34


6.32


1.77


63


5.95


1.92


0.20

Recobro por claves

34

6.41

1.78

63

5.78

2.14

0.32

Reconocimiento verbal auditivo

34

16.56

1.76

60

16.33

2.82

0.10

Recuperación de una historia

34

5.12

2.35

63

6.32

2.43

0.50

Recobro de la figura compleja

34

5.88

2.82

63

6.19

3.04

0.10

Recobro de la figura compleja:

tiempo


34


53.74


39.02


56


63.46


42.45


0.24

Recobro espontáneo de la lista

de figuras


34


4.62


1.65


60


5.45


2.07


0.44

Recobro por claves

34

5.18

1.75

60

5.52

2.2

0.17

Reconocimiento visual

34

17.44

0.70

59

17.07

1.58

0.30

HABILIDADES PERCEPTUALES








Percepción táctil: mano derecha

34

7.03

0.94

64

7.62

0.7

0.71

Percepción táctil: mano izquierda

34

7.00

0.74

64

7.62

0.7

0.86

Imágenes superpuestas

34

9.09

1.83

64

10.05

2.43

0.45

Imágenes borrosas

34

8.09

1.29

64

7.12

1.33

0.74

Cierre Visual

34

3.06

1.25

51

4.08

1.58

0.71

Reconocimiento de expresiones

34

6.06

1.32

64

6.5

1.39

0.32

Integración de objetos

34

3.00

1.37

51

3.16

1.3

0.12

Percepción de sonidos ambientales


34


5.38


1.02


64


5.72


1.42


0.27

Percepción fonémica

34

18.12

2.01

64

18.31

2.24

0.09

LENGUAJE

Repetición de sílabas


34


7.47


0.79


64


7.17


1.08


0.32

PERFIL NEUROPSICOLÓGICO EN ESCOLARES DE SEIS Y SIETE AÑOS...


Repetición de palabras

34

7.29

0.68

64

7.69

0.5

0.67

Repetición de oraciones

34

4.12

1.15

64

4.7

1.19

0.49

Denominación de imágenes

34

9.85

2.03

63

9.63

2.35

0.10

Denominación de imágenes: tiempo


34


55.12


24.36


58


46.6


19.57


0.38

Coherencia narrativa

34

3.47

2.00

62

3.13

1.36

0.20

Longitud de la expresión

34

43.85

30.26

63

73.19

54.21

0.67

Designación de imágenes

34

14.85

0.50

64

14.67

0.99

0.23

Seguimiento de instrucciones

34

8.26

0.93

62

8.6

1.33

0.30

Comprensión del discurso

34

3.85

1.79

51

3.88

1.53

0.02

LECTURA








Lectura de sílabas

34

7.18

1.57

64

7

1.75

0.11

Lectura de palabras

34

9.94

2.03

64

10.35

1.98

0.20

Precisión en la lectura de oraciones


34


7.18


2.43


56


8.71


1.99


0.69

Comprensión en la lectura de oraciones


34


6.76


2.34


55


7.45


2.21


0.30

Comprensión de lectura de un texto en voz alta


34


2.76


2.00


62


6.03


1.45


1.87

Velocidad en la lectura de un texto en voz alta


34


33.06


18.78


62


71.97


36.94


1.33

ESCRITURA








Dictado de sílabas

34

6.00

2.13

64

6.35

1.82

0.18

Dictado de palabras

34

3.74

1.58

64

4.35

1.67

0.37

Dictado de oraciones

34

9.44

4.44

52

10.09

4.1

0.15

ARITMÉTICA








Conteo

34

5.88

1.25

51

6.05

1.27

0.13

Lectura de números

34

4.12

0.73

51

4.17

1.17

0.05

Dictado de números

34

4.03

0.63

51

3.84

1.33

0.18

Ordenamiento de cantidades

34

5.56

2.99

60

5.83

2.99

0.09

Cálculo mental

34

3.79

1.86

51

4.05

1.86

0.14

Cálculo escrito

34

2.18

0.67

54

2.48

1.46

0.26

Problemas aritméticos

34

2.32

0.91

64

2.78

1.46

0.38

HABILIDADES ESPACIALES








Comprensión derecha izquierda

34

3.38

2.52

51

5.13

2.04

0.76

Expresión derecha izquierda

34

3.24

2.57

51

4.52.

2.32

0.52

Ubicación de coordenadas

34

5.65

2.68

64

6.930

2.06

0.53

Rocío G. Pascual y Mirta S. Ison


ATENCIÓN








Cancelación de dibujos

34

11.71

4.88

64

18.52

7.4

1.09

Cancelación de letras

34

16.44

7.50

64

17.23

7.09

0.11

Dígitos en progresión

34

4.74

0.96

64

4.88

0.92

0.15

Dígitos en regresión

34

2.79

0.64

64

3.06

0.94

0.33

HABILIDADES CONCEPTUALES








Similitudes

34

4.74

2.59

64

4.98

2.73

0.09

Matrices

34

2.06

1.97

51

2.58

1.92

0.27

Problemas aritméticos

34

2.32

0.91

64

2.78

1.46

0.38

FUNCIONES EJECUTIVAS








Fluidez verbal semántica: frutas

34

7.62

1.60

64

9.23

2.88

0.69

Fluidez verbal semántica: animales


34


11.38


4.02


64


12.42


3.42


0.28

Fluidez verbal fonémica

34

4.56

2.02

64

5.65

3.02

0.42

Fluidez gráfica semántica

34

9.29

2.48

64

11.2

4.76

0.50

Flex. Cognos: nro de ensayos administrados


34


52.00


4.10


64


51.14


5.85


0.17

FC: porcentaje de respuestas correctas


34


59.15


14.80


64


62.07


16.58


0.18

FC: porcentaje de errores

34

40.85

14.80

64

37.92

16.58

0.19

FC: Incapacidad de mantener la organización


34


0.15


0.44


64


0.29


0.58


0.27

Plan. y org.: diseños correctos

34

10.62

0.70

54

9.85

1.59

0.63

Plan. y org.: tpo de ejecución en aciertos


34


166.03


42.89


49


170.97


74.75


0.08


Entre ambos grupos, a los siete años, las diferencias entre los subdominios tienen una magnitud pequeña en el 36.5% de las pruebas, moderada en el 20.2 % y grande en el 6.8 %. No se observan efectos entre los escolares de ambos contextos geográficos en el 36.5% de las pruebas analizadas.

A modo de síntesis, existen diferen-cias según la edad, observándose un mejor desempeño en algunas de las funciones eva-luadas a los siete años en comparación con los niños de seis años, en ambos contextos geográficos.

Discusión de resultados


El presente estudio tuvo como propó-sito, en primer lugar, analizar el perfil neu-ropsicológico de niñas y niños de seis y siete años escolarizados en un contexto urbano de la provincia de Mendoza, Argentina, y, en segundo lugar, comparar dichos perfiles con los reportados en investigaciones realizadas en otros contextos latinoamericanos, especí-ficamente en México y Colombia.

En relación con el primer objetivo, los resultados mostraron que, al comparar el

PERFIL NEUROPSICOLÓGICO EN ESCOLARES DE SEIS Y SIETE AÑOS...

desempeño neuropsicológico por grupos de edad, los niños y niñas mendocinos de siete años obtuvieron rendimientos superiores al grupo de seis años en tareas específicas relacionadas a las diversas funciones neurop-sicológicas analizadas a través de la ENI–2. Así, el grupo de siete años superó al grupo de niños más pequeños en coordinación visomotora, realizando trazos con mayor precisión al copiar diversas figuras simples y en la copia de una figura compleja, en memoria visual inmediata recordando una lista de figuras y en memoria de evocación, observándose un mejor recobro espontáneo de distintas actividades previamente realiza-das: lista de palabras, figura compleja, lista de figuras y recobro por claves. Para la tarea de evocación es necesario que el/la niño/niña haya almacenado determinada información, aunque sea por un breve período de tiempo. Este aspecto se asocia con un mejor desem-peño en la tarea de repetición de oraciones correspondiente al dominio de Lenguaje. Para que todos estos procesos sucedan, el requisito previo es apelar a un activo control atencional, a fin de almacenar las caracte-rísticas principales de los estímulos (Posner & Rothbart, 2014). Se trata de mantener la información en la mente y manipularla de alguna manera para comprender y adquirir conocimientos más complejos, utilizando e integrando esta información en un todo co-herente (Ison Zintilini y Gargiulo, 2024). En el control atencional, los niños de siete años superaron al grupo de niños de seis años en dos de las cuatro tareas: cancelación de letras y dígitos en progresión. El control atencional se encuentra estrechamente relacionado con las habilidades perceptuales, en las cuales los niños de siete años, en comparación con el grupo de seis años, obtuvieron puntuaciones mayores en dos de sus tareas, una relaciona-da con percepción visual (Imágenes super-puestas) y la otra con Percepción auditiva (Percepción fonémica). Esta última tarea está

estrechamente relacionada con los procesos de lectura y escritura. Es de esperar que, en los dominios de lectura, escritura y cálculo, el grupo de siete años haya obtenido puntua-ciones significativamente más elevadas en comparación con el grupo de seis años. En el dominio Escritura, en tres de las cuatro tareas tales como dictado de sílabas, de palabras y de oraciones, los niños y niñas de siete años obtuvieron puntajes significativamente más elevados, en comparación con el grupo de seis años.

En el dominio habilidades espacia-les, si bien ambos grupos de niños (seis años vs. siete años) logran satisfactoriamente la comprensión y expresión de los conceptos derecha–izquierda, los niños/as de siete años lograron un mejor desempeño en ubicación de coordenadas, tarea que implica la capa-cidad de análisis visuoperceptual.

Por otra parte, en relación con el do-minio habilidades conceptuales, los niños de siete años obtuvieron mejor desempeño en la tarea de matrices y en problemas aritméticos en comparación con los niños de seis años. Ambas actividades involucran las capa-cidades para comprender relaciones entre elementos, para establecer secuencias distin-guiendo aquellas características relevantes de las secundarias y realizar mentalmente distintas operaciones para la resolución de problemas.

Finalmente, en relación al dominio de funciones ejecutivas sólo se observó un me-jor desempeño en fluidez gráfica semántica, función relacionada con uso de estrategias e imaginación creativa para variar con rapidez una imagen mental en busca de un nuevo concepto.

Es esperable que, en las funciones señaladas previamente, los niños de siete años hayan superado a los más pequeños (seis años) ya que aquí, no sólo juega un rol importante el fenómeno de maduración sino su interrelación con la enseñanza de conte-

Rocío G. Pascual y Mirta S. Ison

nidos y habilidades propios de un segundo año escolar.

La evaluación neuropsicológica in-fantil es importante para detectar, no sólo dificultades en el funcionamiento cognitivo y socioafectivo, sino también para valorar los recursos y potencialidades de un niño o niña para lo cual es necesario conocer los perfiles de desarrollo que permitan sugerir programas de estimulación e intervención temprana de ser necesario (Rosselli et al., 2021).

El segundo objetivo de este estudio buscó comparar el perfil neuropsicológico de niños y niñas de seis y siete años mendocinos (Argentina) con un grupo de niños y niñas de México y Colombia de las mismas edades. Los resultados de este estudio indicaron que, entre los niños de seis y siete años, el grupo de siete años exhibe un rendimiento superior en la mayoría de las funciones neuropsico-lógicas evaluadas, lo cual es coherente con el desarrollo cognitivo típico en esa etapa (Pérez–Lao et al., 2025). Al comparar los contextos geográficos (Mendoza frente a México–Colombia), se observó un desempe-ño más elevado en las muestras mexicanas y colombianas tanto a los seis como a los siete años con un tamaño del efecto grande, en comparación con los niños y niñas men-docinos en algunas funciones tales como ha-bilidades construccionales (construcción con palillos), lectura (comprensión y velocidad de lectura de un texto en voz alta) y atención (cancelación de dibujos). Esto puede deberse a múltiples factores, como variaciones en los recursos educativos, forma de enseñanza y estímulos culturales utilizados en cada país (Antonio–Cruz et al., 2024; Pérez–Lao et al., 2025). En consecuencia, estos datos subrayan la relevancia de contar con normas locales y adaptaciones culturales al interpre-tar pruebas neuropsicológicas aplicadas a escolares hispanohablantes.

La fiabilidad y la validez constituyen condiciones indispensables para garantizar la calidad psicométrica de una prueba psi-cológica; sin embargo, en el ámbito de la evaluación infantil, estos criterios resultan necesarios, pero no suficientes. La aplicación de instrumentos en la niñez exige además una consideración crítica del contexto socio-cultural en el cual fueron diseñados y valida-dos, ya que el uso de pruebas desarrolladas en entornos distintos puede introducir sesgos en la medición y comprometer la validez de constructo e interpretación de los resultados (Fernández & Evans, 2022). Diversas inves-tigaciones han subrayado que las pruebas psicológicas requieren no solo traducción lingüística, sino también adaptación cultural y validación local, dado que variables como el nivel educativo, las prácticas de crianza y las experiencias escolares influyen directa-mente en el rendimiento infantil (O’Donald et al., 2025; Pérez–Lao et al., 2025). En este sentido, disponer de normas específicas para poblaciones locales y de protocolos de adaptación intercultural constituye un requi-sito ético y metodológico para asegurar una evaluación precisa y adecuada de los niños y niñas en diferentes contextos.

Antes de concluir, es necesario se-ñalar algunas limitaciones de este estudio. En primer lugar, el tamaño reducido de la muestra implica que los resultados obteni-dos deben ser considerados únicamente en relación con los niños y niñas evaluados, sin posibilidad de generalizar al conjunto de la población infantil. En segundo lugar, la muestra mendocina estuvo conforma-da exclusivamente por participantes del contexto urbano, lo cual limita aún más la extrapolación de los hallazgos a otros sec-tores socioculturales. En este sentido, los resultados deben interpretarse con cautela y considerarse como un primer acercamiento exploratorio, que requiere ser replicado y

PERFIL NEUROPSICOLÓGICO EN ESCOLARES DE SEIS Y SIETE AÑOS...

ampliado en futuros estudios con muestras más amplias y heterogéneas.


CONCLUSIONES

Teniendo en cuenta que las variables culturales influyen de manera significativa en el desempeño neuropsicológico, resulta fundamental que los instrumentos psicoló-gicos en general, y los neuropsicológicos en particular, dispongan de normas validadas para cada población en la que se apliquen. La Evaluación Neuropsicológica Infantil 2 (ENI 2) y su primera versión ENI (Matute et al., 2007, 2013) constituye una de las ba-terías desarrolladas y normadas inicialmente en México y Colombia, lo cual garantiza su validez en dichos contextos. Sin embargo, este trabajo pone de relieve la necesidad de contar con normas propias para la población argentina.

Los resultados mostraron que, al comparar el desempeño neuropsicológico por grupos de edad, los niños y niñas mendo-cinos de siete años obtuvieron rendimientos superiores al grupo de seis años en: coordina-ción visomotora, memoria visual inmediata y en memoria de evocación, lenguaje, control atencional, habilidades perceptuales, lectura, escritura, cálculo, habilidades espaciales, habilidades conceptuales, funciones ejecu-tivas: fluidez gráfica semántica. Es esperable que, en las funciones señaladas previamente, los niños de siete años hayan superado a los más pequeños (seis años) ya que aquí, no sólo juega un rol importante el fenómeno de maduración sino su interrelación con la enseñanza de contenidos y habilidades propias de un segundo año escolar.

Al comparar los contextos geográfi-cos (Mendoza frente a México–Colombia), en términos generales, la muestra de esco-lares mexicanos–colombianos presentaron

mayores efectos en algunos subdominios de habilidades construccionales y espaciales, comprensión y velocidad de lectura, dictado de oraciones y en funciones ejecutivas, espe-cíficamente en la fluidez gráfica–semántica y en atención. Este patrón podría sugerir diferencias en la maduración y estimulación de los procesos cognitivos complejos, posi-blemente asociadas a factores educativos o socioculturales que influyen en la integración de habilidades visoespaciales, lingüísticas y ejecutivas durante los primeros años de la escolarización. Por su parte, la muestra mendocina dependiendo de la edad, presenta efectos significativos en algunos subdomi-nios de lenguaje, en el dictado de números y en la función ejecutiva de planificación y organización, lo cual sugiere un perfil con mejor desempeño en tareas que requieren control cognitivo involucrados en la es-tructuración, secuenciación y ejecución de acciones dirigidas a objetivos.

A modo de síntesis, en algunas prue-bas puntuaron mejor los niños/as de México y Colombia y en otras los de Mendoza, por lo tanto no se pueden sacar conclusiones generales por función. Esto puede deberse a múltiples factores, como variaciones en los recursos y estilos educativos, formas de enseñanza y estímulos culturales utilizados en cada país (Antonio–Cruz et al., 2024; Pérez–Lao et al., 2025). En consecuencia, estos datos subrayan la relevancia de contar con normas locales y adaptaciones cultura-les al interpretar pruebas neuropsicológicas aplicadas a escolares hispanohablantes.

La presente investigación realizada con niños y niñas argentinos brinda datos preliminares que, aunque limitados por el tamaño reducido de la muestra y por no ser representativos de toda la población, aportan evidencia inicial acerca de las diferencias en el desempeño neuropsicológico según el contexto geográfico. Además, los resultados

Rocío G. Pascual y Mirta S. Ison

obtenidos representan un insumo valioso para futuras investigaciones, ya sea con muestras más amplias o en el análisis de otras variables que puedan incidir en el desarrollo cognitivo infantil. Este tipo de trabajos contribuye a

avanzar hacia estándares de evaluación neu-ropsicológica culturalmente validados, condi-ción necesaria para establecer un diagnóstico más preciso y para la toma de decisiones clínicas y educativas adecuadas.

PERFIL NEUROPSICOLÓGICO EN ESCOLARES DE SEIS Y SIETE AÑOS...

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Anderson, V., Northam, E., & Wrennall, J.


95–104). Pearson.

(2018). Developmental Neuropsycho-logy: A Clinical Approach. Routledge. Antonio–Cruz, A., Prieto–Corona, B., Yá-ñez–Téllez, M.G., Amaya–Hernández,

A., García–Méndez, A., Sánchez–Ro-dríguez, G., y Ramírez–Reyes, A.G. (2024). Perfil neuropsicológico de pacientes pediátricos mexicanos con epilepsia focal farmacorresistente. Revista de Neurología, 78, 343–54. doi: 10.33588/rn.7812.2024096.

Ardila, A. (2020). Who Are the Spa-nish Speakers? An Examination of Their Linguistic, Cultural, and Societal Commonalities and Di-fferences. Hispanic Journal of Be-havioral Sciences, 42(1), 41–61. doi:10.1177/0739986319899735.

Benítez, M.A., Díaz,V., y Justel, N. R. (2023). Influencia del contexto en el desarrollo cognitivo infantil: revisión sistemáti-ca. Revista Latinoamericana de Cien-cias Sociales, Niñez y Juventud, 21(2), 1–27. https://dx.doi.org/10.11600/ rlcsnj.21.2.5321

Caycho, T. (2017). Magnitud del tamaño del efecto y su importancia en la investigación pediátrica. En relación con el artículo: Calidad de vida de los pacientes con inmunodeficiencias primarias de anticuerpos. Acta Pe-diátrica Mexicana, 38(2), 134–136. doi: http://dx.doi.org/10.18233/APM-38No2pp134–1361366

Cohen, J. (1992). Statistical power analy-sis. Current Directions in Psycho-logical Science, 1, 98–101. doi: 10.1111/1467–8721.ep10768783.

George, D., & Mallery, P. (2011). Descriptive Statistics. En S. Hartman (Ed.), SPSS for Windows step by step. A simple guide and reference 18.0 update (pp.

Fernández, A. L., & Abe, J. (2018). Bias in cross–cultural neuropsychological testing: Problems and possible solu-tions. Culture and Brain, 6, 1–35. doi: 10.1007/s40167–017–0050–2.

Fernández, A.L., & Evans, J. (2022). Un-derstanding Cross–Cultural Neu-ropsychology. Science, Testing, and Challenges. Routledge. https://doi. org/10.4324/9781003051497

Hernández–Sampieri, R. y Mendoza–To-rres, C. (2018). Metodología de la investigación. Las rutas cuantitativa, cualitativa y mixta. Mc Graw Hill Education. https://doi.org/10.22201/ fesc.20072236e.2019.10.18.6

Ison Zintilini, M.S. & Gargiulo, P.Á. (2024). Executive Functioning: The Necessity for a Contextualized and Ecologica-lly Valid Evaluation. In: Gargiulo, P.Á., Mesones–Arroyo, H.L. (Eds.) Psychiatry and Neuroscience Update – Vol. V. Springer, Cham. https://doi. org/10.1007/978–3–031–72219–6_30

Ison, M.S., González, D.F., & Korzeniowski,

C. (2020). Strengthening socio–cog-nitive and emotional skills in early education through a school–based program: Preliminary study. European Journal of Psychology and Educatio-nal Research, 3(2), 87–100. https:// doi.org/10.12973/ejper.3.2.87

Matute, E., Inozemtseva, O., González–Re-yes, A. y Chamorro, Y. (2014). La Evaluación Neuropsicológica Infantil (ENI): Historia y fundamentos teóri-cos de su validación. Un acercamiento práctico a su uso y valor diagnóstico. Revista Neuropsicología, Neuropsi-quiatría y Neurociencias (14)1, 68–95.

Matute, E., Roselli, M., Ardila, A. y Ostros-

ky–Solís, F. (2007). Evaluación neu-

Rocío G. Pascual y Mirta S. Ison

ropsicológica infantil (ENI). Manual Moderno.

Matute, E., Rosselli, M., Ardila, A., y Os-trosky–Solís, F. (2013). Evaluación Neuropsicológica infantil (ENI–2) (2da edición). Manual Moderno.

Miguel, P., Pereira, L., Silveira, P., & Mea-ney, M. (2019). Early environmental influences on the development of children’s brain structure and function. Developmental Medicine & Child Neurology, 61(10), 1127–1133. https:// doi.org/10.1111/dmcn.14182

Morelato, G.S., Korzeniowski, C.G., Greco, C., e Ison, M.S. (2019). Resiliencia Infantil: Intervención para promover recursos en contextos vulnerables. Revista Costarricense de Psico-logía, 38(2), 205–224. https://doi. org/10.22544/rcps.v38i02.05

O’Donald, F., Calia, C., & Franzen, S. (2025). Cross–Cultural Paediatric Neurop-sychological Assessment: Key con-siderations. Health Science Reports, 8(6), e70959. https://doi.org/10.1002/ hsr2.70959

Pascual, R. G. (2018). Perfil neuropsicológico en niños y niñas de 6 y 7 años: com-paración entre niños mendocinos y niños mexicanos y colombianos [Tesis de grado no publicada]. Universidad del Aconcagua.

Peng, P. & Kievit, R. A. (2020). The Deve-lopment of Academic Achievement and Cognitive Abilities: A Bidirectio-nal Perspective. Child Development Perspectives, 14, 15–20. https://doi. org/10.1111/cdep.12352

Perez–Lao, A., Ying, G., Arias, F., Levy, S.

A., & Smith, G.E. A. (2025). Syste-matic Review of Available Normative Data on Neuropsychological Tests for Spanish Speakers in the U.S., Latin America and the Caribbean, and Spain. Neuropsychology Review, Jul 7, doi: 10.1007/s11065–025–09666–6.

Posner, M. I. & Rothbart, M. K. (2014). Attention to learning of school sub-jects. Trends in Neuroscience and Education, 3, 14–17. doi:10.1016/j. tine.2014.02.003

Reyes Domínguez, G.G., Reynosa–Al-cántara, V., Del–Callejo–Canal, D., Canal–Martínez, M., y Núñez–de la Mora, A. (2022). Funciones de fluidez, flexibilidad cognoscitiva, planeación y organización en niños rurales mexicanos. Sinéctica, Revis-ta Electrónica de Educación, (59), e1384. https://doi.org/10.31391/ S2007–7033(2022)0059–004

Rodríguez–Gómez, N.E. (2016). Funciones ejecutivas en estudiantes con alto y bajo nivel de desempeño académico [Tesis de maestría, Universidad Na-cional de la Rioja]. https://reunir.unir. net/handle/123456789/4585

Rosselli, M., Matute, E., y Ardila, A. (2010). Neuropsicología del desarrollo infan-til. Manual Moderno.

Rosselli, M., Matute, E., & Beltrán–Nava-rro, M.B. (2021). La Relevancia de la Evaluación Neuropsicológica en el Niño de Edad Preescolar. Revista Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias, 21(1), 43–62.


Fecha recepción: 04/10/2025 Fecha aceptación: 17/11/2025


PSICODIAGNOSTICAR – VOLUMEN 33: 69/90. Rosario, 2025


INDICADORES PSICODIAGNÓSTICOS DE RORSCHACH EN IMPUTADOS POR DELITOS SEXUALES MEDIADOS POR ENTORNOS DIGITALES: APORTES A LA PRÁCTICA PERICIAL


Verónica A. Martínez Goyena1


RESUMEN

El presente escrito presenta una investigación descriptiva y cualitativa desarrollada en el campo de la Psicología Jurídico-Forense. Aborda la práctica pericial psicológica en el Fuero Penal tomando la aplicación del Rorschach (Ro) como instrumento principal de la batería psicodiagnóstica administrada durante la evaluación pericial realizada a cinco per-sonas imputadas por delitos sexuales mediados por entornos y dispositivos digitales.

El análisis se orienta a describir los indicadores emergentes en dichos protocolos, considerando como antecedentes existentes de investigaciones y publicaciones que han utili-zado esta técnica como los aportes que Ferrero y Ascolani (2019) y Figueroa Alcorta y Strano (2015) realizan respecto a agresores sexuales cuyos patrones de acción no están mediados por espacios digitales. Los resultados permiten explorar coincidencias y posibles diferencias en los indicadores Ro articulando con material y datos obtenidos en otras técnicas proyectivas (Test Gestáltico Visomotor de Bender, Test de la Figura Humana de Karen Machover, Test de la Persona Bajo la Lluvia, Cuestionario Desiderativo) también administradas durante el proceso psicodiagnóstico.

Se reflexiona, finalmente, acerca de la vigencia y utilidad del Ro en el campo pericial contemporáneo frente a los desafíos que plantean las nuevas formas delictivas en torno a la sexualidad mediadas digitalmente.


Palabras clave: delitos sexuales, entornos digitales, pericia psicológica, personalidad, Rorschach


1 Universidad Católica de Paraná (UCA), Buenos Aires 239, CP 3100, Paraná, Entre Ríos, Argentina. E-mail: veronica-martinez@uca.edu.ar. Poder Judicial de la Provincia de Córdoba, Equipo Técnico Interdisciplinario Penal, Fructuoso Rivera 720, CP X5000, Córdoba, Córdoba, Argentina. E-mail: vamartinez@justiciacordoba.gob.ar; veronicamarti-nezgoyena@gmail.com

Verónica A. Martínez Goyena

ABSTRACT

This paper presents a descriptive and qualitative study conducted within the field of Legal and Forensic Psychology. It examines the practice of psychological expert evaluation in criminal proceedings, focusing on the administration of the Rorschach test (Ro) as the main instrument of the psychodiagnostic battery applied during the forensic assessment of five individuals charged with sexual offenses mediated by digital environments and devices. The analysis aims to describe the emergent indicators in these protocols, considering previous research and publications that have employed this technique, particularly the con-tributions of Ferrero & Ascolani (2019) and Figueroa Alcorta & Strano (2015) regarding sexual offenders whose behaviors are not mediated by digital spaces. The results allow for the exploration of coincidences and possible differences in Rorschach indicators, integrating data from other projective techniques (such as the Bender Visual-Motor Gestalt Test, the Human Figure Drawing Test by Karen Machover, the Person in the Rain Test, and the Desiderative

Questionnaire) administered during the psychodiagnostic process.

Finally, the study reflects on the relevance and usefulness of the Rorschach in contem-porary forensic practice, considering the challenges posed by new forms of digitally mediated sexual offenses.


Keywords: digital mediation, expert practice, forensic psychology, psychological expertise,

Rorschach Test, sexual offenses

INDICADORES PSICODIAGNÓSTICOS DE RORSCHACH EN IMPUTADOS POR DELITOS SEXUALES...

INTRODUCCIÓN

La Psicología Jurídica “es el estudio desde la perspectiva psicológica de conductas complejas y significativas en forma actual o potencial para lo jurídico, a los efectos de su descripción, análisis, comprensión, crítica y eventual actuación sobre ellas, en función de lo jurídico” (Del Popolo, 2006, p. 21). En este marco, emerge la psicología forense configu-rándose como el área específica vinculada a la práctica en los tribunales de justicia. El perito es convocado como experto para aportar un conocimiento técnico que de otra forma no sería posible de revelar, se explicaría de modo erróneo o incompleto (Puhl et al., 2013) para dictaminar sobre hechos cuya apreciación no puede ser llevada a cabo por un lego (Varela et al., 2012). La pericia es entonces una intervención técnica que, por solicitud en oficio judicial, tiene como fin colaborar con la administración de justicia.

Según Zenequelli (2013) las peritacio-nes son psicodiagnósticos aplicados al ámbito judicial y destaca que el psicólogo debe ser experto en psicodiagnóstico, ya que como refiere Passalacqua (2000) es una de las tareas más complejas y que exige mayor experiencia porque el profesional debe intentar captar en breve tiempo lo máximo de una persona.

Las técnicas proyectivas constituyen herramientas privilegiadas para este fin. Se caracterizan por su ambigüedad e inestructu-ración revelando aspectos del funcionamiento psicológico (Sneiderman, 2011). Además, promueven respuestas caracterizadas por su amplia libertad y que dan cuenta de distintas manifestaciones del psiquismo frente a ins-trumentos puramente psicométricos que, en palabras de Pinto Junior y Tardivo (2015), resultan vulnerables a la manipulación de respuestas por parte del evaluado que, en estos contextos legales, busca negar, ocultar o disimular características personales social-mente inadecuadas.

Particularmente el Rorschach (Ro), se posiciona como una herramienta central por integrar parámetros objetivos con la singu-laridad del sujeto. En este equilibrio radica una de sus principales ventajas respecto de técnicas más vulnerables a la simulación (García, 2018). Varela e Izcurdia (2018) sos-tienen que “existen casos en que la necesidad de aplicación del Psicodiagnóstico Rorschach es un hecho insoslayable” (p. 12). En la mis-ma línea, Ceberio (1996) citado por Varela e Izcurdia (2018), afirma que ha sido demos-trado innumerables veces a nivel científico, que resulta ser la herramienta más confiable, válida y certera para arribar a un diagnóstico psicológico por su efectividad y cantidad de material que brinda.

Passalacqua (2000), retomando a Bell, explica que en las técnicas proyectivas se pro-duce un largar la personalidad hacia afuera, sin modificaciones y mostrando la conducta más típica, coexistiendo así la función defen-siva y la expresiva (Bell, 1978, como se cita en Cattaneo, 2017).

Bellak (1979), revisando el concepto de proyección, propuso el término de apercep-ción para diferenciarlos, entendida la última como el proceso mediante el cual una nueva experiencia es asimilada y transformada por el residuo de la experiencia pasada de cualquier individuo para formar una realidad nueva (como se cita en Cattaneo, 2017, p. 31). El Ro es, en este sentido, una técnica proyectiva y aperceptiva, un acto de integración (Barreira y Bevacqua, 2022) ya que el estímulo visual percibido se integra con contenidos internos del sujeto y la propia experiencia, generando respuestas singulares y diferentes de las que daría otro sujeto y que expresan su modalidad de interacción con la realidad actual.

En los últimos años, se ha observado un incremento sostenido de causas judiciales por delitos de naturaleza sexual mediados por tecnologías digitales. Los delitos contra la integridad sexual ya no se circunscriben

Verónica A. Martínez Goyena

únicamente al plano de lo físico y de interac-ción directa, sino que comienzan a revestir escenarios cada vez más complejos.

Así, aparece la figura de Grooming, entendido como el acoso sexual a niños, niñas y adolescentes a través de medios di-gitales, consistente en acciones desplegadas generalmente por personas adultas, de cara a establecer contacto con fines sexuales (UNICEF, s.f). Con frecuencia, aunque no en todos los casos, este suele mentir acerca de su identidad, generar un vínculo de amistad y confianza y pedirle algo íntimo; una foto o un video. Luego suele pasar a la extorsión amenazando con difundir ese material si no accede a un encuentro personal o a enviar más imágenes. Presenta particularidades que lo diferencian de otras figuras penales típicas. Su modalidad, no necesariamente implica o conlleva contacto físico, aunque en algunos casos puede derivar en encuentros presencia-les con situaciones de abuso.

Se incorporó al Código Penal Argenti-no mediante la Ley 26.904 (2013) e interactúa con normativas como la ley 25.087 de delitos contra la integridad sexual, la ley 26.338 de delitos informáticos y ciberseguridad y la Ley 27.436 que endurece penas e incorpora conductas como la producción, financiación, ofrecimiento, comercialización publicación y facilitación de material pornográfico infantil además de la tenencia. Ampliación que res-ponde al uso creciente de medios tecnológicos y al carácter dinámico que adquieren los delitos debido al auge de la virtualización de los vínculos, realidades que favorecen nuevos espacios de vulnerabilidad (Grooming Argentina, s.f.; UNICEF, s.f).

La sociedad viene mutando y ha creado nuevas formas de relacionarse social-mente, al tiempo que ha trastocado de manera brusca el ámbito de lo más íntimo, como es la esfera sexual (Cruz Bolivar, 2021). Estos nuevos escenarios delictivos interpelan la práctica pericial y los criterios diagnósticos

tradicionales. Frente a este panorama, surge el interrogante acerca de si esta complejidad po-dría reflejarse en los rasgos de personalidad de los imputados ya que el modo de acercamien-to, cuidado y el uso de la virtualidad como herramienta de captación y manipulación pueden constituir elementos diferenciadores a nivel proyectivo en comparación con otros agresores sexuales cuyos patrones de acción pueden ser más directos y menos sofisticados. En este sentido, investigaciones pre-

vias como las de Ferrero y Ascolani (2019) y Figueroa Alcorta y Strano (2015) aportaron valiosa información sobre el perfil psico-lógico de agresores sexuales cuyo patrón delictivo no está mediado por la tecnología digital. No obstante, se observa escasez de investigaciones y literatura científica respecto a la evaluación psicodiagnóstica en este tipo de casos, de tan reciente naturaleza. Además, con la expansión de internet y tecnologías digitales, los modos vinculares y subjetivos se transforman de formas y en velocidades que desafían los marcos de referencia y la producción bibliográfica en el campo psico-diagnóstico que aunque sólida, no siempre acompasa con la misma rapidez dichos fe-nómenos sociales.

Esto plantea el desafío de revisar y actualizar instrumentos y criterios psicodiag-nósticos a la luz de las transformaciones so-ciales contemporáneas, procurando mantener la especificidad y profundidad del abordaje proyectivo.

De lo desarrollado, tomar como refe-rencia el perfil psicológico del groomer desa-rrollado por Scarafia (2022), podría proveer una matriz posible para analizar estos casos. Además, la escasa literatura específica acerca de la producción y distribución de material de abuso infantil desde un enfoque psicodiná-mico y psicodiagnóstico refuerza la decisión metodológica de utilizar el perfil del groomer como categoría orientadora de análisis.

En este marco, el presente trabajo

INDICADORES PSICODIAGNÓSTICOS DE RORSCHACH EN IMPUTADOS POR DELITOS SEXUALES...

se propuso analizar cinco protocolos Ro de personas imputadas por delitos sexuales vinculados al uso de tecnologías digitales, con el objetivo de describir los indicadores emergentes y compararlos con los hallazgos reportados en investigaciones previas sobre agresores sexuales en cuyos delitos no me-diaron tecnologías digitales.

En la muestra, dos de los casos estaban imputados por grooming, producción2 y dis-tribución3 de material pornográfico infantil y explotación sexual infantil4 mientras que los tres restantes, por producción/distribución de dicho material y explotación sexual infantil. Se incluyeron los cinco casos dentro del mismo marco de análisis debido a que todos comparten el uso de entornos digitales en la comisión de delitos de naturaleza sexual contra niñas, niños y adolescentes. Además, se señala que, en el transcurso de una in-vestigación penal, la calificación legal del hecho puede sufrir modificaciones conforme se incorporan nuevas pruebas. Por este mo-tivo, al momento de realización de la pericia psicológica, no siempre es posible conocer si el imputado será finalmente acusado por grooming, por producción o distribución de material de abuso sexual infantil o la combi-nación de todas estas figuras penales.

El punto en común que estos delitos


2 creación, filmación o registro de imágenes, audios o representaciones de menores de edad con connotación sexual. Código Penal de la Nación Argentina, art. 128, primer párrafo.

3 difusión, intercambio o puesta a disposición —por cualquier medio, incluidas las redes digitales— de dicho material. Código Penal de la Nación Argentina, art. 128, segundo y tercer párrafo.

4 comprende las conductas de promover, facilitar o explotar sexualmente a menores de edad, con o sin mediación económica, y abarca tanto el abuso sexual con fines comerciales como la utilización de niños o adolescentes en actividades sexuales remuneradas o en la producción de material de abuso. Código Penal de la Nación Argentina, arts. 125, 126 y 127, en concordancia con la Ley 26.842 de Prevención y Sanción de la Trata de Personas y Asistencia a sus Víctimas.

comparten, es que son de índole sexual y media la tecnología, tienen como víctimas a menores de edad y existe un potencial uso y/o cosificación del cuerpo infantil ya que implica su búsqueda y consumo con fines sexuales. Además, la imagen ocupa un lugar privilegiado.

Este abordaje busca contribuir a la exploración de indicadores distintivos del funcionamiento psíquico de los imputados en este tipo de delitos aportando elementos útiles para la práctica profesional. ¿Existen indicadores distintivos en el funcionamiento psíquico de quienes cometen delitos sexuales mediados por entornos digitales, detectables a través de la técnica de Rorschach?


MATERIAL y MÉTODO

El presente estudio es de tipo des-criptivo y exploratorio, destinado a detectar tendencias o particularidades en el pequeño grupo de estudio respecto de investigaciones previas sobre agresores sexuales.

La muestra se conforma por cinco hombres adultos de entre 22 y 48 años de edad, sin antecedentes penales, imputados por delitos sexuales mediados por entornos digitales; grooming, tenencia, distribución y/o explotación de material de abuso sexual infantil, con niveles educativos y ocupaciones heterogéneas. Se trata de una muestra inten-cional, seleccionada con criterio teórico y de conveniencia, atendiendo a la pertinencia de los casos en relación con el objetivo de estudio.


Instrumentos


En todos los casos, inicialmente se realizaron dos entrevistas clínico-jurídicas en las que se obtuvo el consentimiento in-formado de los evaluados. Posteriormente la

Verónica A. Martínez Goyena

batería de técnicas administrada versó en el Test Gestáltico Visomotor de Bender, Test de la Figura Humana de Karen Machover, Test de la Persona Bajo la Lluvia, Cuestionario Desiderativo y el Ro como última técnica del proceso psicodiagnóstico.

Se respetaron los principios éticos establecidos por las normativas vigentes, garantizando la confidencialidad de la infor-mación y el anonimato de los participantes. Además, el uso del material se utilizó con autorización institucional.

Ningún aspecto en la valoración del examen mental ni elemento emergente del relato de la historia vital de estas cinco personas hizo necesaria la administración de otras técnicas exploratorias de niveles de inteligencia o funciones cognitivas con el objetivo de obtener datos cuantitativos y de mayor precisión respecto al rendimiento. En esta publicación se presenta, ex-clusivamente, el análisis de los resultados obtenidos a partir de la administración del Ro, dado que forma parte de una investigación más extensa en la que se emplearon otros ins-trumentos psicodiagnósticos cuyos resultados se desarrollan con mayor profundidad en la

tesis de la autora.


PROCEDIMIENTO

Cada protocolo fue codificado y ana-lizado individualmente conforme criterios cuantitativos y cualitativos de la Escuela Argentina de Rorschach (EAR), incluyendo la Escala de Funcionamiento Yoico y Realidad (EFYR), construida por los integrantes de la Cátedra de Rorschach de la UBA (Passa-lacqua et al., 2004).

Se calcularon fórmulas, índices y porcentajes normativos registrándose los resultados en planilla Excel para comparar la variabilidad intra-muestra y contrastar los hallazgos con la muestra de Figueroa

Alcorta y Strano (2015) y Ferrero y Asco-lani (2019). La primera muestra incluyó 18 adultos condenados por delitos sexuales (Buenos Aires), la segunda seis imputados sin antecedentes (Santa Fe), y la muestra de estudio (ME) en el presente trabajo que implicó a cinco hombres adultos de Córdoba, sin antecedentes penales.

Se realizó un contraste cualitativo complementario debido a que el reporte de Ferrero & Ascolani, organiza indicadores aglomerándolos en constructos, por lo que se tomaron dichas categorías: estado del yo, rela-ciones interpersonales, figura materna, figura paterna, fallas en la simbiosis. En cada una de ellas, los autores agruparon determinados contenidos, porcentajes, determinantes, índi-ces y fenómenos especiales. Por esta razón, la muestra correspondiente a Ferrero y Ascolani (2019) no fue incorporada a la tabla compara-tiva dado que su trabajo realiza un contraste cualitativo. (Ver Tabla A1 del ANEXO 1)

La integración de resultados consideró fenómenos especiales, observaciones conduc-tuales y técnicas proyectivas complementa-rias, privilegiando la coherencia estructural de los protocolos. La interpretación se efectuó según criterios de la EAR y se comparó con los estudios de referencia.


RESULTADOS y DISCUSIÓN

A continuación se describen los resul-tados obtenidos, presentados en la Tabla A1 del ANEXO 1.

La producción de respuestas, apa-rece por debajo de lo esperable en ambas muestras, lo que, asociado a la buena calidad de las mismas y los tiempos de permite inferir que es producto de una actitud cautelosa y/o defensiva con la que dosifican la información y regulan su discurso con la finalidad de no mostrarse, lo cual es esperable y propio del contexto de evaluación forense.



75

INDICADORES PSICODIAGNÓSTICOS DE RORSCHACH EN IMPUTADOS POR DELITOS SEXUALES...

Tabla A1.

PSICODIAGNOSTICAR – VOLUMEN 33: 69/90. Rosario, 2025

Nota. La tabla presenta principales índices y fórmulas Rorschach obtenidos en los cinco casos evaluados (Caso A a Caso E). Cada fila muestra los valores individuales de cada protocolo y su variación respecto de los parámetros esperables según la Escuela Argentina de Rorschach. La columna Muestra 5 casos reúne los datos integrados de los cinco casos (porcentajes) permitiendo observar tendencias comunes y comparativas en relación al grupo de referencia (Figueroa Alcorta y Strano (2015) para agresores sexuales, con el objetivo de identificar similitudes o diferencias entre ambos grupos. No se incluye la comparación con Ferrero y Ascolani (2019) dado que dicho estudio organiza los hallazgos en constructos cualitativos, sin reportar valores numéricos que permitan realizar el contraste. La tabla debe leerse de izquierda a derecha; primero se observan los valores individualesA(Ca aCsaoso E) luego la integración de la muestra propia y finalmente el contraste con la muestra de referencia.

ANEXO 1. Tabla de fórmulas e índices Rorschach por caso y comparación con muestra

normativa (Figueroa Alcorta y Strano, 2015).

Verónica A. Martínez Goyena

En relación a las localizaciones, la ME arrojó un aumento en las respuestas globales

(W) en un 80% de los casos, coincidiendo en parte con el estudio de Figueroa Alcorta y Strano (2015) que se encontraron aumentadas en un 78%. Este elemento aporta indicios de que los sujetos captan la realidad como una totalidad y de una sola vez, al tiempo que indica una avidez y oralidad, propias de quien no puede dejar nada de lado (Passalacqua, 1993). Considerando, además, su relación con la disminución en respuestas de detalle usual (D) indica dificultad y/o poco interés por analizar adecuadamente aspectos comunes de la realidad, así como fallas en el contacto social. Lo que coincide en los reportes de ambas muestras.

Dato a resaltar es que el índice de aspiración (IA) arroja resultados similares en ambas muestras; aumento de W por sobre

M. Esto supone que los sujetos se proponen objetivos mayores a sus capacidades funcio-nales y recursos interiores. Lo dicho se colige con lo anteriormente descripto respecto a modos ávidos y ambiciosos propios de quien quiere abarcar más allá de sus posibilidades reales asociado también a rasgos narcisistas (Figueroa Alcorta y Strano, 2015).

Además, la cantidad de respuestas de complejo de tipo oral, (contenido comida, bocas abiertas, acciones de beber o incorporar, etc.) sugiere, siguiendo a Passalacqua (1993), la manifestación de fijaciones orales origina-das en carencias significativas a nivel de los vínculos primarios. Se trataría de sujetos que evidencian una búsqueda constante de satis-facción de necesidades afectivas primitivas, donde las necesidades de dependencia se asocian simbólicamente a demandas insis-tentes de alimentación, de recibir de afuera la satisfacción de necesidades, incorporando de manera voraz a indiscriminada el mundo. En este comerse al mundo, quedan borradas las diferencias y límites con el otro sin reco-nocerlo en sus necesidades, deseos, derechos.

Ello tiene relación con los deseos de manejar a los otros para la gratificación de las propias necesidades. El otro no es otro sino aquello que gratificará las necesidades y carencias dando lugar así a un uso instrumental y cosi-ficación del otro.

Como recurrencia, en las técnicas gráficas, por ejemplo, se observó de manera reiterada (cuatro de cinco) un emplazamiento hacia el lado izquierdo de la hoja con ubi-cación central, lo que remite a una posición regresiva pudiendo hipotetizar de ello, falta de sostén en los primeros vínculos, sobre la cual se organizaría la personalidad. En tres de los casos las figuras humanas fueron dibujadas con la boca abierta, mientras que en uno de ellos se incluyeron, además, grandes dientes. Este último detalle adquiere relevancia, ya que, en el plano proyectivo, la boca suele constituirse como fuente de satisfacción sen-sual y erótica, especialmente en sujetos con dificultades en la esfera sexual. La incorpora-ción de dientes introduce un matiz de agresión oral y sadismo, asociado tanto a la infantilidad como a la hostilidad latente. En este caso pun-tual, dicha agresividad adquiere significación si se la pone en relación con otros datos del expediente, donde se halló evidencia de prác-ticas sexuales con componentes de violencia física (ahorcamiento, golpes hacia la víctima del abuso), lo que encuentra resonancia en la materialidad proyectiva.

En el Cuestionario Desiderativo se identificaron elecciones y argumentos de fuerte carga oral: la mesa como lugar de reunión y sostén familiar; el perro, por su fidelidad y apego al dueño; o el árbol como espacio de encuentro para compartir tanto almuerzos como mates, aunque con el matiz de excluir la cena, lo que podría aludir a una necesidad de sostén primitivo que, al mismo tiempo, aparece como rechazada. Articulando estos elementos con los resultados Ro, queda expuesta cómo la conflictiva de base oral, impregna tanto las manifestaciones proyec-

INDICADORES PSICODIAGNÓSTICOS DE RORSCHACH EN IMPUTADOS POR DELITOS SEXUALES...

tivas como las elecciones simbólicas en las diferentes pruebas.

En esta línea Ferrero y Ascolani (2019) establecen una asociación entre los contenidos orales que advierten en su muestra y la violación como un acto canibalístico, tomando los aportes de Segato (2010, citado en Ferrero y Ascolani, 2019) en donde la violación se presenta en ocasiones como un gesto de posesión violenta de la figura mater-na negada, una madre genérica de quien no se necesita ni pretende consentimiento. Lo femenino es obligado a ponerse en el lugar de dador: de fuerza, poder, virilidad.

Además, fenómenos especiales como Lien denotan tendencias aglutinadas como expresión de vínculos simbióticos y rasgos de dependencia primitiva. La involucración como fenómeno especial Ro, pero también como manifestación conductual en otras técnicas, como intentos del examinado por involucrar al examinador buscando apoyo, pidiendo opinión o dando por sentado que sabe cuáles son sus pensamientos, con la finalidad de buscar seguridad o intento de revertir la relación asimétrica, darían sustento a lo descripto.

El índice de realidad (IR), tam-bién denota coincidencias entre muestras encontrándose en el 60% de los casos una disminución, propia de una mala adaptación a la realidad. Lo mencionado, en relación con el porcentaje esperable de formas (F%) indica un alejamiento y rechazo por las pautas socialmente compartidas, y no el producto de una patología severa o una pérdida en el contacto con la realidad, como podría ser un cuadro del orden de la psicosis. Además, el porcentaje de respuestas populares (P%) se encuentra dentro de parámetros espera-bles, lo que indicaría que la capacidad para pensar de acuerdo al grupo al que pertenece, está presente, aunque no desee hacerlo. Este dato resulta relevante si se lo vincula con el planteo de Scarafia (2022) quien destaca

que, el groomer, en la tarea de construir un personaje ficticio diseñado para captar a la víctima, necesita contar con y sostener cierta flexibilidad psíquica. Esto implica tolerar y adaptarse a los desacuerdos, ambigüedades o interrupciones que puedan emerger en el intercambio virtual. Para lograrlo necesita de plasticidad para anticipar, medir y ajustar respuestas. La conservación de respuestas populares podría indicar esa capacidad adap-tativa al grupo y/o al otro en función de su estrategia sostenida.

En esta línea, los puntajes de las es-calas EFYR, en la ME analizada, oscilaron entre 8.2 (mínimo) y 9.3 (máximo), lo que in-dica un funcionamiento yoico de parámetros conservados. Solo uno de los casos obtuvo un puntaje de 5,2, valor que puede explicarse por la escasa producción de respuestas en el protocolo, lo cual afectó el cálculo de algunos indicadores vinculados a la adaptación a la realidad (como P% y F%) incidiendo en el puntaje global obtenido en la escala. Sin em-bargo, en este caso específico se observaron otros indicadores proyectivos que sugieren una adecuada adaptación a la realidad, tales como: la secuencia ordenada en el Test de Bender, claridad en el trazo, emplazamiento central en la figura humana, simplicidad y buena organización en los gráficos, gestalt conservada, integración de partes y diferen-ciación adecuada entre frente y perfil.

En síntesis, la articulación entre el IR, P%, EFYR y otros indicadores proyec-tivos y gráficos refuerza la idea de que, en esta muestra, la capacidad de adecuación y adaptación a la realidad se mantiene opera-tiva. Este hallazgo no solo aporta solidez a la interpretación clínica, sino que también ofrece un marco explicativo coherente con las demandas adaptativas implicadas en la dinámica delictiva analizada. Además, de lo descripto es posible afirmar que hasta ahora se encuentran aspectos compartidos entre muestras.

Verónica A. Martínez Goyena

Respecto al determinante Forma, la relación entre las fórmulas permite com-prender el funcionamiento de esta capacidad objetiva ya que una cosa es el intento por mantenerse en el plano objetivo y otra distinta es poder llevarlo a cabo. En líneas generales el F % indicaría los intentos y/o disposición del sujeto por mantenerse en el plano de la objetividad y evitar quedar invadido por im-pulsos, emociones, fantasías, angustias, etc. Mientras que el F + % indicaría si cuenta con la capacidad real como para llevarlo a cabo; si puede observar, discriminar, disociarse ope-rativamente y frenar la irrupción de impulsos y emociones.

En la ME, el 60% de los casos mues-tran F % en parámetros esperables (coinci-diendo con resultados de Ferrero y Ascolani, 2019) y el 40% presenta valores aumentados. Lo dicho, indicaría que en la mayoría de los casos existe un intento por conducirse objeti-vamente dejando de lado las emociones, fan-tasías e impulsos, aunque en un 40% aparece un control exacerbado. Esto contrasta con lo observado por Figueroa Alcorta y Strano (2015), donde los resultados se distribuyen de manera heterogénea; 17% con valores disminuidos, el 44% en valores esperables y el 39% aumentados. Esto sugiere que la ME tiende a conducirse más objetivamente que la muestra de referencia.

El F + %, en la ME indica que el 60% logra llevar a buen puerto sus intentos por mantenerse en el plano de la objetividad, es decir que son efectivos en ello, mientras que el otro 40% disminuye, lo que muestra que ese porcentaje posee dificultades en dicho aspecto. En contraste, Figueroa Alcorta y Strano (2015) reporta que el 73% de los casos presenta F + % disminuido, lo que podría interpretarse como evidencia de una dificultad mayor, en este grupo, para gestionar emociones, impulsos y fantasías.

El F ext % es indicador de los esfuer-zos del sujeto por alcanzar una regulación

adecuada y mantenerse en el plano de la ob-jetividad cuando intervienen las emociones, ansiedades, fantasías. Mientras que el F + ext

% será un indicador más confiable de aquello, dado que informa acerca del éxito o fracaso cuando efectivamente interviene la fantasía, aspectos impulsivos y afectivos que van más allá de aspectos formales. Siguiendo lo dicho, El F ext %, que representa el esfuerzo del sujeto por mantener la objetividad frente a las exigencias internas, muestra valores similares en ambas muestras. Sin embargo, al observar el F + ext % (que evalúa la efi-cacia de ese esfuerzo frente a las exigencias emocionales, pulsionales, etc.), se advierte que en la muestra propia el 80% alcanza va-lores esperables; mientras que en la muestra de Figueroa Alcorta y Strano (2015), el 89% se encuentra por debajo del rango normati-vo. Esta diferencia significativa permitiría hipotetizar que los sujetos de la ME podrían presentar mayor capacidad y efectividad de la regulación emocional y control impulsivo, en comparación con el grupo de referencia.

La diferencia porcentual menciona-da, ¿podría estar vinculada a características de personalidad específicas de los ciber-acosadores? Además, los agresores sexuales cuyo patrón se circunscribe al mundo físico se exponen más a la interacción presencial, por lo que la exigencia de tener que lidiar con diferentes variables a través de un despliegue conductual, gestual, visual sería mayor que en el caso de los groomers.

Scarafia (2022), sostiene que los groomers no suelen presentar dificultades para inhibir conductas socialmente inacepta-bles, ni para ejercer un adecuado control de la agresividad. Por el contrario, suelen tener excelente control de la agresividad latente (p. 205). En consonancia, en todos los protocolos se registró el fenómeno especial del uso del diminutivo, agresión encubierta, que iría en sintonía con la capacidad de control e inhibi-ción, planificación, anticipación y adaptación

INDICADORES PSICODIAGNÓSTICOS DE RORSCHACH EN IMPUTADOS POR DELITOS SEXUALES...

de comportamientos con fines estratégicos

del groomer.

La paciencia, dice Scarafia (2022), es una de las características del groomer, sin la cual no lograría obtener un avance progresivo del vínculo con el niño, niña o adolescente. Es clave en el proceso de captación y re-blandecimiento de la víctima y necesita por ende de tolerancia a la frustración ya que, en ocasiones, las circunstancias no discurrirán de acuerdo a sus expectativas. ¿Podría esto asociarse con el mejor manejo de los impulsos en la ME?

El abusador convencional no siempre necesita perseverancia ni paciencia (Scarafia, 2022). Algunos se toman el tiempo para se-ducir y otro grupo solo atina a la fuerza física, coacción y a la amenaza para obtener lo que desea. Se distinguen del acosador virtual en que este último no lograría obtener lo que de-sea si no logra primero estrechar el vínculo con su presa (p. 198). Esto podría tener relación con la disminución del F + ext % en la muestra de Figueroa Alcorta y Strano (2015), obtenida de imputados por delitos de naturaleza sexual sin el uso de dispositivos virtuales.

El groomer deberá interiorizarse y aprender los gustos, las tendencias, fantasías, ilusiones, deseos, preocupaciones y hasta temores de su víctima designada. El proceso de detectar estos detalles implica sutileza, intuición, percepción, capacidad de análisis y creatividad a fin de lograr modelar un per-sonaje que concuerde con el interés del niño, niña o adolescente para que sea admitido dentro del campo psíquico de su blanco (Sca-rafia, 2022). Entonces este accionar delictivo requiere comprensión del otro, para poder captar sus intereses y moldear un personaje acorde. Sería de esperar encontrar M y H en niveles esperables incluso aumentados, sin embargo, su disminución en estos protocolos llama la atención e indicaría lo contrario.

En la ME, el movimiento humano

(M) aparece disminuido en el 100% de los ca-

sos y la predominancia de los que aparecen es activa, no encontrándose en ningún protocolo la existencia de M pasivos. En este sentido Passalacqua (1993) sostiene que la dificultad en la implementación de M pasivos perturba-ría la relación con el medio porque implicaría la no aceptación de aspectos personales e incapacidad para reflexionar acerca de sí mismo. Además, refiere que el predominio de estos se encuentra en desórdenes del carácter y delincuentes. Este elemento coincide con la muestra de Ferrero y Ascolani (2019), cuando analizan el área de relaciones interpersonales y recogen indicadores de contenido humano

(H) y M como elementos disminuidos en to-dos los protocolos. Incluso en la ME emerge shock kinestésico con presencia de algún M aislado en el resto del protocolo, lo que permite asociar este fenómeno a conductas oposicionistas o a un querer diferenciarse. Passalacqua (1993) siguiendo a Rapaport, refiere que la disminución del H implica alteraciones en el contacto y las relaciones interpersonales con marcadas tendencias narcisistas.

En esta línea resulta coherente obser-var en el 60% de los casos, un predominio de respuestas de tipo forma color (FC) que indicarían una afectividad controlada por el pensamiento, es decir tomando en considera-ción al objeto de la realidad externa y capaci-dad para postergar los impulsos (Passalacqua, 1993). Y entonces, una forma de regulación que podría permitir la manipulación instru-mental del otro, sin necesidad de establecer con él una relación empática genuina.

El progreso de “quid pro quo”, es decir, la lógica del algo por algo en el que pau-latinamente se va involucrando a la víctima resulta imprescindible para el groomer. Es la condición “sine qua non” a través de la cual obtiene las imágenes y filmaciones eróticas de la víctima (Scarafia, 2022). Resulta curioso que, en algunos protocolos de la muestra, aparezcan respuestas que aluden a escenas de

Verónica A. Martínez Goyena

intercambio, aunque sin una elaboración clara acerca de qué se está entregando o recibiendo. Por ejemplo, en cierto caso la verbalización es: “dos personas intercambiando algo, no sé, se están dando algo, es raro porque tienen como pico”. Otro caso refiere: “dos personas hablando, charlando, viéndose… dos personas no sé haciendo qué”. Un tercer caso expresa, “dos personas viéndose entre ellas, posando”. Y otro caso: “como si fueran ángeles, posando y viendo entre ellos… no sé haciendo qué.

El groomer utiliza como una de sus es-trategias básicas la simulación de emociones que no tiene, no puede sentir amor, amistad sincera o sentimiento de culpa. Habilidad que le será útil cuando deba modificar su actitud si la misma no fue conducente al objetivo preciso, por ejemplo, si la víctima se mostró temerosa ante alguna propuesta (Scarafia, 2022). Pareciera que esta capacidad adapta-tiva puede reflejarse en el color forzado (tres de los casos). Ello puede interpretarse como la irrupción de afectos que no se ajustan a la vivencia original, evidenciando un despla-zamiento emocional. Según Mirotti (2010), este fenómeno suele hallarse en personas que simulan sentimientos, o exhiben una adapta-ción afectiva forzada, es decir, una adecuación emocional aparente que no se sostiene en una vivencia genuina. “Podría ser el caso de una persona que seduce a otro para obligarla a responder como ella espera” (Passalacqua, 1993, p.110).

Scarafia (2022) identifica el uso que estos sujetos hacen del lenguaje como el arma más poderosa, ya que constituye el principal y único medio a través del cual se comunican con la víctima. La mentira opera de manera constante para captar y sostener la atención, entonces, no necesita controlar el lenguaje gestual para ajustarlo a sus falsas palabras, ya que la comunicación que establece con su presa no requiere de contacto visual ni contacto físico, al menos en primera instancia.

Algo similar al color forzado ocurre con la proyección de color (dos casos), recurso que suele encontrarse en sujetos que adornan la realidad buscando embellecerla o transformar el vínculo emocional que mantie-nen con ella. Resulta significativo resaltar que ni en la muestra de Figueroa Alcorta y Strano (2015), ni en la de Ferrero y Ascolani (2019), se reportan estos fenómenos, por lo que esto podría señalar una particularidad distintiva de los casos analizados.

Respecto a los tipos vivenciales (TV), en la ME, el 80% de los casos presenta una tendencia extrotensiva, mientras que Figue-roa Alcorta y Strano (2015) reportan esta tendencia solo en el 56% de los casos. Este dato podría indicar que, en la ME, los sujetos tienen mayor disposición a dejarse influenciar por el entorno y a reaccionar con mayor fa-cilidad como modo habitual de conducirse. A su vez, la tendencia extrotensiva se eleva por respuestas de FC, lo cual indica que las actitudes emotivas son estables en el tiempo y controladas. Este aspecto cobra relevancia si se considera que los groomers adaptan su estrategia a la víctima y circunstancias, ade-cuando constantemente la información que reciben del entorno y la que brindan.

Dato a destacar es que en la ME el segundo TV también se presenta de predomi-nancia extrotensiva en un 60% de los casos, introtensiva en el 20% y ambigual en 20% restante. Mientras que en Figueroa Alcorta y Strano (2015), el modo introtensivo asciende al 70%. Esta diferencia podría sugerir que la ME posee una orientación afectiva hacia el entorno, sensibilidad hacia estímulos externos y tendencia a la acción. Sin embargo, el hecho de que esta segunda fórmula se asocie a los aspectos que el sujeto no utiliza ni acepta en-teramente, indica que esta modalidad también aparece como rechazada o conflictiva, siendo más acertado incluso hipotetizar aspectos disociados, lo cual podría sugerir que, si bien se vinculan a través de lo externo, dicho modo

INDICADORES PSICODIAGNÓSTICOS DE RORSCHACH EN IMPUTADOS POR DELITOS SEXUALES...

de relación no está plenamente integrado, generando tensiones en el plano afectivo. Podría interpretarse lo dicho como dificultad para sostener vínculos afectivos profundos, un funcionamiento emocional centrado en la acción y respuesta inmediata más que en la elaboración interna.

Recapitulando, la modalidad delictiva analizada requiere interacción, lectura del otro y cierta capacidad adaptativa. Entonces, si bien los TV muestran una disposición general a responder a los estímulos del entorno, la afectividad aparece de tendencia controlada y contenida (FC), elemento que podría vin-cularse con el uso de medios digitales como canal de acercamiento o interacción evitando el contacto físico directo, al menos en primera instancia. Es decir, el entorno virtual facili-taría una forma de interacción que no exige, en primera instancia, una exposición afectiva genuina y sostenida, pudiendo asociarse esto con dificultades en el plano de las relaciones interpersonales ya sugeridas en otros indica-dores de los protocolos.

Finalmente, el hecho de que en la ME la proporción color se mantenga en los rangos esperables en un 60%, sería un dato que refuerza la hipótesis de un funciona-miento emocional no desregulado asociado a la modalidad de interacción mediada por pantallas.

Scarafia (2022), sostiene que otra de las características del groomer son las claras tendencias voyeuristas.

Según el DSM‑IV‑TR (Asociación Americana de Psiquiatría [APA], 2000), la característica esencial del voyeurismo implica el hecho de observar ocultamente a personas, por lo general desconocidas, cuando están desnudas o en plena actividad sexual. El acto de mirar se efectúa con el propósito de obtener una excitación sexual y por lo general no se busca ningún tipo de relación sexual con la persona observada. Es por esta razón, dice Scarafia (2022), que muchos groomers

se conforman con obtener imágenes de las víctimas, sin requerir encuentros.

Según Freud, en el inicio de la vida y durante el desarrollo, la sexualidad no está organizada bajo el dominio de los genitales, sino que están en primer lugar las pulsiones parciales. Estas tienen base somática, es decir que cada una se centra en una fuente orgánica y con fines específicos (Laplanche y Pontalis, 2005). Freud criticó todo intento teórico de establecer un catálogo de las pulsiones, pero introdujo el concepto de pulsión parcial para explicar el funcionamiento y desarrollo de la sexualidad diferenciando así la sexualidad infantil de la adulta o más bien neurótica. Entonces es posible hablar de pulsión oral (placer centrado en la zona erógena de la boca y en la actividad de chupar), pulsión anal (placer de retener o dejar ir), pulsión de dominio (placer centrado en la musculatura en el control) y la pulsión escópica o voyeurista (placer de mirar y ser mirado). Además, sostu-vo que la sexualidad encontraba su momento de organización en la pubertad, momento en el cual las pulsiones parciales se unificaban y organizaban en pulsión sexual bajo el primado de lo genital (Laplanche y Pontalis, 2005). De este modo, las pulsiones parciales dejan de aparecer autónomas y pasan a quedar inte-gradas como placeres preliminares o comple-mentarios al acto sexual. Pero hay ocasiones en las que una o varias de esas pulsiones parciales, permanecen fijadas o escindidas, transformándose en la expresión principal de placer sexual como en las perversiones.

Si bien en estos casos no puede afir-marse que la persona observada ignore por completo su condición de objeto de ser mi-rada, lo cierto es que, como plantea Scarafia (2022), el énfasis puesto en la mirada en las conductas de los sujetos analizados permite establecer una asociación con una tendencia voyeurista.

En relación a los ojos, órganos bási-cos para el contacto con el mundo exterior y

Verónica A. Martínez Goyena

considerados los espejos del alma, Machover (1971) sostiene que cuando la órbita aparece marcada con una línea grande, pero el ojo en sí es pequeño, puede tratarse de “sujetos pueden mostrar fuerte curiosidad visual, pero tienen alguna culpabilidad conectada a esa función tal vez de naturaleza voyeurística” (p. 28). En la muestra, dos casos presentaron este tipo de grafismo y, además, aportaron en el marco de la entrevista información relacionada con los hechos imputados, manifestando no poder evitar ciertas modalidades de satisfacción vinculadas a la observación, aunque refirie-ran hacerlo respecto de objetos o situaciones aparentemente inocuas, no directamente relacionados con la conducta delictiva.

En otro caso, a diferencia de lo des-cripto, en las técnicas gráficas, el evaluado dibujó ojos apenas insinuados mediante dos puntos sin órbita ocular, al tiempo que manifestaba; “vamos a tratar de que salga lo mejor posible”. Durante el dibujo de la persona bajo la lluvia, refirió sentirse nervioso por no saber dibujar, a lo cual, tras recibir la aclaración que la bibliografía sugiere en dichos casos, agregó; “genial, porque uno le pone mucho esmero a poner algo lindo al ojo humano y sale cualquier cosa, pero bueno

¿es la idea no? Me juega una mala pasada la vista también… siempre digo de ir al oculista como si algo anduviese mal y al final no voy”. Integrando el material, en consonancia con los indicadores gráficos y el involucramiento al evaluador, es posible pensar en que la mirada ocupa un lugar y función destacados en la dinámica psíquica de este sujeto, donde el mirar y el ser mirado aparecen como modos privilegiados de satisfacción pulsional.

Passalacqua (1993) sostiene que las respuestas de complejo pueden referirse también a instintos parciales aislados, que se reflejan en respuestas de tipo exhibicionistas, dando como ejemplo respuestas de mujeres con faldas levantadas, cráneo abierto cuyo interior puede verse. Y voyeurismo como

respuestas de ojos o actitudes asociadas a la actividad del mirar. Por su parte, Bohm (1988), a modo de ejemplo dice: sospecho-sas de exhibicionismo son respuestas como zanahoria que sale de la tierra, cráneo abierto cuyo interior puede verse.

En este sentido, puede establecerse una relación entre lo dicho y la presencia de respuestas con estas características en los protocolos analizados: de oralidad (ante la aparición de acciones como bebiendo, bocas abiertas, contenidos comida), de exposición (en donde puede verse el interior de algo), de analidad (donde algo sale por debajo o desde dentro de otra cosa). Además, Bohm (1988) menciona que para las perversiones debemos remitirnos, en primer lugar, a las respuestas de complejo, que señalan la cualidad de la perversión.

Podría asociarse esto con las caracte-rísticas de la modalidad delictiva, en la que la mirada (indiscriminada e invasiva) se erotiza a modo tal de un goce sádico, apareciendo la cosificación, es decir, el tratamiento de un otro cual si fuera objeto.

Como ya fue mencionado, ante la dis-minución de M y H en la propia muestra, en lugar de estos, se incrementa el movimiento inanimado (m) y aparece, además, en el 80% de los casos, un aumento de contenidos amortiguadores (CA), coincidiendo esto con el material de Ferrero y Ascolani (2019) y, en mayor medida, con el de Figueroa Alcorta y Strano (2015), que reportan un aumento en el 50% de su muestra.

En la ME, este porcentaje se incremen-ta por Obj, Nat, Veg, Anat, entre otros. Dice Rapaport, citado por Passalacqua (1993), las respuestas Obj suelen presentar excelente calidad formal y reflejan agudeza perceptiva, frecuente de caracteres compulsivos. Bohm (1988) agrega que pueden indicar intereses especiales del sujeto y que, de aparecer mucho en adultos sin profesiones o hobbies afines, pueden indicar infantilismo, más aún,

INDICADORES PSICODIAGNÓSTICOS DE RORSCHACH EN IMPUTADOS POR DELITOS SEXUALES...

si hay respuestas Nat. Los objetos, al ser elementos sin vida y asociado a la falta de H indican relaciones frías y distantes con los demás. Además, Bohm (1988) señala que, en adultos, las respuestas de hoja y árbol, flores, especialmente cuando son vistas en W y en láminas IV y VI, pueden asociarse a conflictos sexuales no resueltos. Tal es el caso en tres de los cinco protocolos analizados.

Passalacqua y Gravenhorst (1996) aportan que las respuestas de complejo ligadas a K (claroscuro difuso) y M, m, (movimiento inanimado), representan lo que es vivido. Y toma los aportes de Bohm, quien dice que los sujetos que dan este tipo de combinaciones, le imprimen el rol que el sujeto juega en la vida. Respecto a lo dicho, de los protocolos administrados se encon-traron cuatro respuestas con la combinación de K y m en contenido amortiguador cuya simbolización se asocia a genitales femeninos y masculinos.

Los CA, comprenden todo lo que per-tenece al entorno del sujeto, lo que está fuera de él, que tendría carácter neutral y funciona-rían como amortiguadores de los sentimientos no aceptados. Es decir que funcionarían como zonas intermedias, ¿como pantallas?, que protegen del impacto emocional de ciertos contenidos internos. Contenidos que sirven para amortiguar el impacto afectivo que provocan algunas percepciones (Passalacqua, 1993) e indicarían intereses que posee el suje-to, así como su modo de orientar y canalizar su problemática. Dicho esto, se transcriben algunas respuestas a los fines ilustrativos, para su posterior análisis.

La lámina VI, cuya valencia temática se asocia a la psicosexualidad; uno de los suje-tos responde “una porta maceta”, asegurando que en su casa, y en donde solía trabajar, había muchas, y que las vendía bastante; con lo cual introduce asociaciones personales significati-vas. Señala el aro que la sostiene, agrega que la planta está creciendo (mF), pero saludable.

Advirtiéndose una suerte de transparencia (exposición‑exhibición) dado que señala que la planta y el tallo emergen de la maceta hacia el exterior. Agrega que le ve el retoño de una palmera chiquita y que, por los grises, también podría ver tierra. Portuondo (1973), como se cita en Passalacqua (1993), sostiene que, en lo referente a respuestas de objetos, existen categorías, como aquellas que simbolizan lo femenino, asociadas a todo objeto que pueda ser continente (caja, bolso, botellón, jarrón). La planta, (localizada en la zona alargada y vertical de la lámina), al interior del recipien-te y en crecimiento, podría simbolizar una vivencia pasiva de la propia masculinidad, dado que el contenido vegetal se asocia a dependencia, pasividad y feminidad.

Otro sujeto, en la misma lámina, da

como respuesta la salida de un cohete (Fm

+), señalando todo el humo que está flotando

(K) y la explosión (Expl). Dicen Figueroa Alcorta y Strano (2015), frente a este tipo de respuestas, la tensión que genera la lámina tiende a generar impulsos con poco control. Además, Expl. es un contenido perturbador, de fuerte carga afectiva, de tinte displacentero y regresivo en el que el sujeto tiende a mostrar lo que le está pasando (Passalacqua, 1993), se trata de sujetos que parecen sentirse víctimas de los impulsos que están fuera de su control y que fluctúan entre sentirse incapaces y om-nipotentemente controladores. Este sujeto, en el Cuestionario Desiderativo, apeló al mecanismo de la anulación considerando que eligió los mismos símbolos en catexias posi-tivas y negativas; lo que también supone una falla en la segunda disociación instrumental. Este aspecto se asocia a la no resolución de la ambivalencia. Es decir, no puede dejar de incluir algo malo en las catexias positivas ni algo bueno en las negativas. Traduce además la omnipotencia mágica de hacer y deshacer mágicamente, y evidencia la emergencia de la agresividad ante la falla de los mecanismos implementados: “no quiero ser un árbol, un

Verónica A. Martínez Goyena

arma, las dos, un cuchillo, todo lo que se pueda utilizar como arma”. Las dificultades en la discriminación hacen que mezcle dichos aspectos, por lo que termina rechazando al árbol asociándolo a la agresividad del arma o el cuchillo. Lo rechazado es su propia agre-sión, reflejando también el destino pulsional y el mecanismo de hacer activo lo padecido pasivamente. Además, en la lámina II, cuya valencia temática se asocia al manejo de la impulsividad, la agresividad y responde a la pregunta de cómo eres en lo más íntimo; la respuesta es de un avión, haciendo hincapié en que “está pasando entre y sobre las nubes” (Fm +), acentuando los grises de las nubes (KF). El mismo caso, en lámina IV, da una respuesta de características similares, pero sin poder otorgar ningún límite formal a las tensiones: “como cuando tiras una piedra al agua y se levanta, ahí está la piedra (F+‑), salpicando (m), en cámara lenta, como cuan-do lo ves en la pantalla”.

La lámina IV, indaga las representa-ciones que el sujeto tiene de la figura paterna y su relación con la autoridad (Figueroa Alcorta y Strano, 2015), “permite proyectar la imagen que cada uno tiene de su padre, del símbolo de poder y autoridad inapelable” (Passalacqua, 1993, p. 219). Así, un sujeto da Expl, focalizándose en el polvillo, el humo aún flotando (K, m), lo que se derrumbó y lo que aún sigue explotando.

Respecto al m, dice Passalacqua (1993) que la mayoría de los autores coin-ciden con que estas respuestas se relacionan con los impulsos más primarios y arcaicos, con fuerzas instintivas que se proyectan al mundo externo y, por tanto, más reprimidas y menos reconocidas por el sujeto. Dado que el movimiento en estos casos está dado por objetos o fuerzas de la naturaleza, son vividos como fuerzas fuera del control del sujeto;

¿escindidas? Es como si el sujeto dijese esas fuerzas se mueven solas, no soy yo, es algo que se mueve solo.

Esta combinación expresa entonces aspectos pulsionales, no reconocidos que quedarían encapsulados y desplazados en objetos externos (contenidos amortiguadores) evidenciando además modalidades vinculares y un posicionamiento subjetivo en relación al otro.

La muestra de Figueroa Alcorta y Strano (2015), aporta ejemplos similares; en la lámina VI uno de los ejemplos es; “un palito a orillas del río, que se le junta espuma alrededor… el agua cae y cuando cae choca entre las piedras… está flotando en el agua, lleno de espuma”, otro ejemplo versa: “He-lado derritiéndose … y cae”. En la lámina II “una nave despegando… explosión…fuego”. (Figueroa Alcorta y Strano, 2015, p. 54).

Se destacan además los tiempos verbales que utilizan los sujetos en las res-puestas Ro, advirtiéndose el tiempo presente continuo (está saliendo humo, explotando, flotando, salpicando, creciendo, jugando, florecido, lo veo en cámara lenta, etc.); lo que refuerza la vivencia de inmediatez emocional y afectividad no elaborada que termina por invadir al sujeto. En relación a ello, dice Mi-rotti (2010) que los movimientos menores no deberían igualar, y menos superar, el número de movimiento humano; y afirma que si así fuese (como es el caso de los protocolos analizados) indicarían gran inmadurez y el riesgo de ser llevado a actuaciones sobre las que el acontecer consciente tendría poco o ningún control.

Además, resulta significativo, en algu-nos casos, el tipo de actividad implicada en los verbos utilizados por los evaluados: “cre-ciendo, jugando, florecido”; que reforzaría la lectura de una posición psicosexual inmadura. Desde ciertas perspectivas, esta inmadurez psicosexual del adulto, se vincula y es la que facilita el establecimiento de vínculos eróticos asimétricos, en los cuales la vivencia subjetiva puede no ser experimentada como abuso, sino como la consecuencia de la interacción entre

INDICADORES PSICODIAGNÓSTICOS DE RORSCHACH EN IMPUTADOS POR DELITOS SEXUALES...

dos psiquismos o, mejor dicho, psicosexua-lidades inmaduras.

Eva Giberti (2016) denomina a estos sujetos como “boy lovers”, traducido como amantes de niños, dado que su característica central es la de sentirse más seguros con los menores por la incomodidad que les genera la interacción con pares. En otros casos, aquel que busca a un niño, busca un tipo de alimento; va en busca de una cualidad de lo niño, de lo deseable.

Uno de los casos, en el material ob-tenido en el Cuestionario Desiderativo y en los gráficos, mostró con claridad la dificultad para establecer discriminaciones, tanto a nivel generacional como en la relación yo/no-yo. El evaluado incluyó como catexia positiva una pelota con la finalidad de tener contacto con “niños‑adultos”, colocándolos en un mismo plano discursivo, sin marcar diferencias. Las figuras humanas fueron dibujadas sin límites de vestimenta que permitiesen diferenciar tronco y zona superior, impresionando como bebotes vestidos con enteritos. Del mismo modo, ante el rechazo de ciertos símbolos del Cuestionario Desiderativo, la respuesta apareció teñida de autorreferencialidad: “yo le tenía pánico”, sin poder hablar de las carac-terísticas del objeto en sí, sino aludiendo a lo más temido de su propia infancia. Este modo de responder cobra significación, además, si se considera esta última respuesta como un Shock que interfirió en la producción poste-rior, no pudiendo finalizar la elección de los reinos en catexias negativas. En el Bender, las “orejas de perro” y espacios excesivos en las figuras (tendencia a la introversión, dificultades en las relaciones interpersona-les), a excepción de las figuras 4 y 5 (rela-ción primitiva materno infantil, relaciones interpersonales asimétricas), denotan una tendencia al choque. Esto permite hipotetizar dificultades en el reconocimiento y respeto de los límites propios y ajenos. Y el choque como manifestación de desatención hacia

los límites interpersonales, que se traduce en modalidades vinculares con rasgos de agresividad hacia el entorno y que podrían traducirse en conductas de indiscriminación entre el mundo adulto e infantil.

Ahora bien, “los abusadores constitu-yen un universo heterogéneo, con etiologías y características diversas” (Giberti, 2016, p. 96). Tan diversas como los objetos de satisfacción pulsional, dado que pueden en-contrar placer en la humillación, el dominio, el sadismo, la inocencia o, como refirió un evaluado: “lo ingenuo y la bondad”, todo lo cual supone una diferencia sustancial en cada perfil. No se trata aquí de profundizar en el estudio de la población de sujetos que abusan, cuestión que excede los objetivos del presente trabajo. Si, resulta pertinente subrayar que se trata de un campo en construcción y relativa-mente novedoso, en el que algunos planteos, como los desarrollados por Scarafia (2022), constituyen aportes iniciales para pensar el fenómeno. En este sentido, la idea de una psicosexualidad inmadura puede articularse con el concepto freudiano de la parcialidad pulsional en contraposición al primado de la genitalidad de la psicosexualidad adulta, teniendo en cuenta, además, el privilegio que adquiere la función escópica en estos casos. Además, la combinación de m ligado a

K en CA, que simbolizan genitales femeninos y/o masculinos y en ocasiones derivan en res-puestas de complejo, resultan especialmente relevantes ya que estos m, tal como advierten Passalacqua (1993) y Mirotti (2010), remiten a impulsos primarios, arcaicos, muchas veces no reconocidos por el sujeto y que se proyec-tan al exterior evidenciando la vivencia del sujeto. Tal como fue mencionado, que estas respuestas superen en frecuencia a los M su-giere dificultades en la tramitación simbólica de estas tensiones primarias.

Según Mirotti (2010), los fenómenos especiales comprenden una infinidad de conductas y verbalizaciones que acompañan

Verónica A. Martínez Goyena

a algunas respuestas, las reemplazan o las preceden, y que implican siempre una reacción al estímulo. En esta línea, un evaluado, en lámina VI, mientras da su respuesta, saca el celular del bolsillo de su pantalón, prende la pantalla y lo coloca sobre el escritorio al lado de la lámina. Cabe señalar que, al momento de iniciarse el proceso pericial, el evaluado se encontraba detenido por el hecho que se le imputaba, pero durante el transcurso de las entrevistas, su abogado obtuvo la excar-celación hasta tanto la investigación penal determinara su responsabilidad o inocencia. Por este motivo, en esta entrevista ya se en-contraba en libertad y contaba con acceso a su teléfono celular. Sus producciones gráficas fueron dibujadas con bocas abiertas, ausencia de cuello o bien cuello corto y emplazamiento central e izquierdo. Se observó una diferencia significativa en la representación del cabello; prolijo en las figuras masculinas, mientras que en la figura femenina apareció desordenado y descuidado. De acuerdo con Machover (1971), el cabello se encuentra íntimamente ligado a la sexualidad, y su tratamiento desprolijo puede reflejar desorden sexual. Según la autora, los varones psicosexualmente inmaduros tienden a representar a la mujer con cabello abundante y desordenado, mientras que se reservan para sí la prolijidad, lo cual puede expresar narcisismo y hostilidad hacia la figura femenina.

En todos los protocolos analizados las figuras femeninas tenían cabello desprolijo y en dos casos esta característica también se repitió en las figuras masculinas, lo que podría indicar mayor reconocimiento de la propia conflictiva en esos dos casos.

Además, la historia narrada en la fi-gura humana, planteaba la relación entre dos personas que se gustan, pero que no pueden establecer un vínculo íntimo por priorizar “ciertos deberes propios de la vida adulta”. Queda expuesta la dificultad para integrar la sexualidad de manera adaptativa dentro de la vida adulta, así como obstáculos en el

contacto con el otro. Este elemento proyectivo adquiere solidez considerando antecedentes vitales del sujeto; separado de la madre de su hija por decisión de ella, no habría vuelto a en-tablar ningún vínculo íntimo desde entonces, refiriendo en cambio encontrar satisfacción en el consumo de pornografía.

Otro caso, ante la misma lámina VI, el sujeto procede a tocarla siendo esta la única ocasión en todo el test en la que procedió de esta manera. Este gesto cobra significado cuando expresa no haber establecido nunca una relación íntima sexo afectiva, conservar la virginidad y no mantener actividades recrea-tivas o sociales por fuera de lo laboral, a las que considera un “gasto innecesario”. Señaló, además, que sus únicos vínculos de amistad son compañeros de trabajo que lo duplican en edad, y que a partir de compartir tiempo con estos adultos comenzó a advertir que los propios modos de satisfacerse, resultaban poco comunes.

En la persona bajo la lluvia, incluyó grandes nubes, una cortina de gotas y un árbol que, ubicado a la derecha de la figura, dupli-caba en tamaño a la persona representada. Este árbol mostraba pequeñas pero retorcidas raíces que sostenían un tronco grueso y alto, del cual emergían multiplicidad de ramas sin conexión entre sí y cubiertas cada una de una densa nube, queriendo representar el follaje. La presencia del árbol en el sector derecho de la hoja, puede interpretarse como la vivencia de obstáculos proyectados hacia el futuro, así como un posible desplazamiento de la propia sexualidad. Esta hipótesis se vería reforzada por la presencia de respuestas de árbol y hojas en el protocolo Ro en la lámina VI, que fue precisamente la única lámina que tocó.

Estos actos emergen como expresiones directas ante la imposibilidad de simbolizar. Resultan absolutamente singulares, perso-nalísimos y difícilmente clasificables dentro de las categorías diagnósticas estándar. Esta dificultad no implica irrelevancia clínica; por

INDICADORES PSICODIAGNÓSTICOS DE RORSCHACH EN IMPUTADOS POR DELITOS SEXUALES...

el contrario, su valor reside en la forma única en que se ponen en juego aspectos profundos del psiquismo, tal como se ha desarrollado a lo largo del presente trabajo. Su interpreta-ción contextualizada e integrada con el resto del material, permite enriquecer el análisis y orientar las conclusiones periciales.

La detección de fenómenos especiales u otras observaciones, no factibles de estan-darización, aportan indicadores diagnósticos contundentes (Varela e Izcurdia, 2018). “La significación psicológica de dichos fenó-menos completa y avala los demás signos características de la personalidad del sujeto que se evalúa” (Portuondo, 2010, citado por Varela e Izcurdia, 2018, p. 14).


CONCLUSIONES

Del análisis realizado se observa que las muestras comparten indicadores lo que da cuenta de la vigencia del material psico-diagnóstico para evaluar el funcionamiento psíquico de sujetos imputados por estos nue-vos delitos. Este trabajo buscó dar cuenta de ello, mostrando como el Ro sigue ofreciendo un campo fértil para la indagación de casos y delitos complejos.

En esta línea, emergen indicadores que resultarían más específicos y podrían orientar futuras líneas de trabajo y actualización, am-pliando las muestras disponibles y el aporte que este trabajo pretende hacer.

En este sentido, se resalta la prevalen-cia de respuestas de Forma Color en calidad positiva, que sugiere un tipo de afectividad regulada por el pensamiento, que, si bien permite el control de impulsos, puede implicar un uso instrumental del otro y una empatía simulada asociado ello al Color Forzado y Proyección de Color, presentes en la mayoría de los protocolos.

Otro aspecto a resaltar es la combi-nación de m y K en contenido amortiguador

(CA) con simbolizaciones asociadas a geni-tales femeninos y masculinos, dando lugar, además, a respuestas de complejo oral y anal, lo que supone instintos parciales aislados re-flejados en respuestas de tipo exhibicionistas, representando lo que es vivido.

Los fenómenos especiales y otras observaciones, como los tiempos verbales o recurrencia de verbos ligados a actividades que remiten a actividades de crecimiento o juego, permite suponer la predominancia de una posición psicosexual inmadura, así como a modos de expresión pulsional de difícil clasificación dentro de las categorías diag-nósticas convencionales, pero de gran valor interpretativo en el ámbito clínico-forense.

Los hallazgos respaldan lo planteado por los diferentes autores revisados respecto al Ro como técnica que permite acceder a niveles profundos de la personalidad, incluso ante sujetos que, por el contexto de evalua-ción, pueden apelar a defensas de racionali-zación o simulación.

La propia labor requiere sostener, fundamentar y, muchas veces, defender la evaluación psicológica y psicodiagnóstica reconociendo, a la vez, la necesidad de contar con marcos de referencia actualizados. En la actualidad, los avances en las neurociencias y técnicas neurocognitivas son notables; sin embargo, este desarrollo no se refleja del mismo modo en el ámbito de las técnicas proyectivas. De allí la importancia de revalo-rizarlas, destacando su especificidad, vigencia y los aportes insustituibles que realizan al conocimiento profundo de la subjetividad y, más aún, ante la solicitud de evaluación de estos casos, en donde otras técnicas de tipo psicométricas quedan limitadas en la evaluación de la dinámica de la vida sexual, modalidades de placer y su tramitación.

Además, las técnicas de exploración proyectivas, se encuentran desfasadas res-pecto a los fenómenos socioculturales que se pretenden comprender, explicar y evaluar.

Verónica A. Martínez Goyena

Asimismo, es importante no perder de vista que ninguna técnica, por sí sola, puede agotar la complejidad de la personalidad de los suje-tos, pero toda investigación supone un recorte y eso es lo que este trabajo pretende ser.

Finalmente, el tamaño reducido de la muestra, su carácter intencional, y la ausencia de coeficiente interjueces (aunque minimi-zada con la adhesión estricta a los criterios de la EAR), constituyen limitaciones para la

generalización de los hallazgos obtenidos. Sin embargo, estos permiten abrir líneas futuras de investigación orientadas a delimitar rasgos específicos de personalidad en imputados por delitos sexuales mediados por entornos digitales, en comparación con otras tipologías de agresores sexuales. De este modo, los re-sultados ratifican la potencialidad del enfoque proyectivo como recurso técnico y epistemo-lógico en la práctica pericial contemporánea.

INDICADORES PSICODIAGNÓSTICOS DE RORSCHACH EN IMPUTADOS POR DELITOS SEXUALES...

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS


Asociación Americana de Psiquiatría. (2000). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (4ª ed., texto revisado [DSM‑IV‑TR]).

Barreira, I. y Bevacqua, L. (2022). Teoría e interpretación de las técnicas pro-yectivas: Una revisión histórica y conceptual. Psicodiagnosticar, 30,

107–122. https://revistas.adeip.org.ar/ index.php/Psicodiagnosticar/article/ view/18/19

Bohm, E. (1988). Manual del Psicodiagnósti-co de Rorschach. Ed. Morata.

Cattaneo, B. (2017). El dibujo en el contexto Psicodiagnóstico. Paidós.

Congreso de la Nación Argentina. (1999). Modificación del Código Penal en materia de delitos contra la integridad sexual. Ley N.º 25.087. Boletín Oficial de la República Argentina, 14 de mayo de 1999.

Cruz Bolívar, L. (2021). El “child grooming” y regulación del delito sexual virtual contra niños, niñas y adolescentes en Colombia. Revista Derecho Penal y Criminología, 42(113), 43–96. https:// revistas.uexternado.edu.co/index.php/ derpen/article/view/8247

Del Pópolo, J.H. (2006). Psicología judicial.

Ediciones Jurídicas Cuyo.

Ferrero, L. y Ascolani, M. (2019). Indicadores Rorchach y Características de perso-nalidad en un grupo de delincuentes sexuales. Asociación Argentina de Psicodiagnóstico de Rorschach.

Figueroa Alcorta, V. y Strano, C. (2015). El perfil del agresor sexual en la técnica de Rorschach. Asociación Argentina de Psicodiagnóstico de Rorschach.

García, A. G. (2018). Algunas aplicaciones del psicodiagnóstico de Rorschach en el ámbito forense. Psicodiagnóstico de

Rorschach y otras Técnicas Proyecti-vas, 39(2), 17–24. https://www.asoc-arg-rorschach.com.ar/revistas/Revista-Rorschach‑Diciembre‑2018.pdf.

Giberti, E. (2016). Abuso sexual contra niñas, nilos y adolescents. Un daño horroroso que persiste al interior de las familias. Editorial Noveduc.

Grooming Argentina. (s.f.). ¿Qué es el groo-ming? Recuperado el 5 de junio de 2025,de https://www.google.com/ url?q=https://www.groomingarg.org/ que‑es‑el‑grooming/&sa=D&source

=docs&ust=1764188799747975&u sg=AOvVaw0yeKCqmoswjcWBjP Sl1eWi

Laplanche, J. y Pontalis, J.B. (2005). Diccio-nario de psicoanálisis (7ª ed.). Paidós.

Ley Nº 25.087. Modificación del Código Penal en materia de delitos contra la integridad sexual. Boletín Oficial de la República Argentina, 14 de mayo de 1999.

Ley Nº 26.388. Delitos informáticos. Incor-poración al Código Penal. Boletín Oficial de la República Argentina, 25 de junio de 2008.

Ley Nº 26.904. Modificación del Código Penal incorporando el delito de acoso sexual a menores por medios informá-ticos (grooming). Boletín Oficial de la República Argentina, 11 de diciembre de 2013.

Ley Nº 27.436. Modificación del Código Penal sustituyendo el Artículo 128 del Código Penal. Boletín Oficial de la República Argentina, 23 de abril de 2018.

Machover, K. (1971). Test proyectivo de Karen Machover: La figura humana (J. A. Portuondo, Trad.). Biblioteca Nueva.

Verónica A. Martínez Goyena

Mirotti, M.A. (2010). Manual de estudio y práctica de los test de manchas: Rors-chach – B.E. Ro – Zulliger. Editorial Brujas.

Passalacqua, A. M. (1993). El psicodiagnós-tico de Rorschach: interpretación (2.ª ed.). Ediciones Klex.

Passalacqua, A.M. (2000). El psicodiagnós-tico de Rorschach: sistematización y nuevos aportes. Ediciones Klex.

Passalacqua, A. M. y Gravenhorst, M. C. (1996). Los fenómenos especiales en Rorschach (edición corregida). JVE Psique.

Passalacqua, A., Menestrina, N., Núñez, A. M., Simonotto, T., Alvarado, M. L., Pestana, L., Mussoni, A. M., Ferrari, G., Caro, L., Boustoure, A., Piccone,

A. y Rowies, A (2004). Construcción de una escala para evaluar las fun-ciones de realidad. XI Jornadas de Investigación. Facultad de Psicología

- Universidad de Buenos Aires, Bue-nos Aires. https://www.aacademica. org/000‑029/224.pdf

Pinto Junior, A.A. y Tardivo, L.S. de la P.C. (2015). Estudio del funcionamiento psicodinámico de agresores sexuales con el Cuestionario Desiderativo. Subjetividad y Procesos Cognitivos, 19(2), 187–207. https://www.redalyc. org/pdf/3396/339643529010.pdf

Puhl, S., Izcurdia, M., y Varela, O. (2013).

La actividad pericial en psicología

jurídica. Ediciones Culturales Univer-sitarias Argentinas, ECUA.

Scarafia, M.N. (2022). En D. Dupuy (Dir.) & C. Neme (Coord.), Acosos en la red (Colección Cibercrimen, pp. 183–223). Editorial Hammurabi.

Sneiderman, S. (2011). Consideraciones acer-ca de la confiabilidad y validez en las técnicas proyectivas. Subjetividad y Procesos Cognitivos, 15(2), 93–110. https://www.scielo.org.ar/pdf/spc/ v15n2/v15n2a05.pdf

UNICEF. Fondo Nacional del Ahorro. (s.f.). Campaña El Grooming es un delito. Recuperado de https://www.unicef. org/argentina/el-grooming-es-un-delito

Varela, O. e Izcurdia, M. de los Á. (2018). Aportes de la aplicación del Rorschach a la práctica del psicólogo forense. Psicodiagnóstico de Rorschach y otras Técnicas Proyectivas, 39(2), 11–

16. https://www.asoc-arg-rorschach. com.ar/revistas/Revista-Rorschach-Diciembre‑2018.pdf

Varela, O., Sarmiento, A., Puhl, S., e Izcur-dia, M. (2012). Práctica pericial. En La Psicología en el Campo Jurídico. Editorial E.C.U.A.

Zenequelli, E. (2013). El psicodiagnóstico. Su utilización en la peritación. En M. Castex (Comp.), El daño en psicop-siquiatría forense (3ª ed., reimp., pp. 87–133). Editorial Ad-Hoc.


Fecha recepción: 13/10/2025 Fecha aceptación: 18/11/2025


PSICODIAGNOSTICAR – VOLUMEN 33: 91/111. Rosario, 2025


EL PSICODIAGNÓSTICO DESAFIADO EN LA PRÁCTICA PERICIAL FORENSE


Fernando J. Castro1


RESUMEN

El presente trabajo aborda el estatus actual del psicodiagnóstico en su utilización en pericias psicológicas forenses. A partir de la controversia que existe acerca del uso de las pruebas de evaluación psicológica que se utilizan en este ámbito, se indaga si la formación académica de grado prepara a los psicólogos para la intervención pericial forense, si existe correlación entre la formación y las solicitudes de la justicia y acerca del rol que juegan la validez, confiabilidad y adaptación de las pruebas psicológicas en este entramado discursivo entre psicología y ley.

En base a estos interrogantes, se propone un análisis profundo de la tradicional puja entre lo cualitativo y lo cuantitativo, que deriva en las dicotomías comprensivo o explicativo, proyectivo o psicométrico, idiográfico o nomotético.

A partir de las críticas a las técnicas proyectivas y su uso en las pericias psicológicas, se introducen los requisitos de admisibilidad de las pruebas por parte de la justicia, espe-cíficamente los criterios Daubert, que sirven de guía para analizar la situación actual de la prueba pericial en Argentina.

Finalmente, se propone la utilización de un modelo mixto de evaluación psicológica que podría enriquecer la perspectiva del objeto de estudio, en este caso el sujeto de la peri-cia, y se comparte un modelo metodológico en el que se ubican los instrumentos con mayor frecuencia de uso en la práctica pericial, según sus propiedades científicas y capacidad de evidencia para abonar fuerza probatoria a la justicia.


Palabras clave: evidencia científica, pericia psicológica, pruebas psicológicas, psicodiag-nóstico


1 Poder Judicial de Santiago del Estero. Alvear e Yrigoyen (4200) Santiago del Estero, Argentina.

Email: fcastro@jussantiago.gov.ar/ dr.fernandojcastro@gmail.com.

ID ORCID: https://orcid.org/0009‑0009‑5340‑7406

Fernando J. Castro

ABSTRACT

This paper addresses the status of psychodiagnosis in its use in forensic psychological as-sessments. Based on the controversy surrounding the use of psychological assessment tests in this field, it investigates whether undergraduate academic training prepares psychologists for forensic expert intervention, whether there is a correlation between training and the de-mands of the justice system, and the role played by the validity, reliability, and adaptation of psychological tests in this discursive framework between psychology and law.

Based on these questions, an in-depth analysis of the traditional tension between qualitative and quantitative approaches is proposed, which leads to the dichotomies of comprehensive or explanatory, projective or psychometric, idiographic or nomothetic.

Based on critiques of projective techniques and their use in psychological assessments, the requirements for the admissibility of evidence in court are introduced, specifically the Daubert criteria, which serve as a guide for analyzing the current situation of expert evidence in Argentina.

Finally, the use of a mixed model of psychological assessment is proposed, which could enrich the perspective of the object of study, in this case the subject of the assessment, and a method-ological model is shared in which the instruments most frequently used in expert practice are classified according to their scientific properties and capacity to provide evidence to support the probative value of the assessment in court.


Keywords: scientific evidence, psychodiagnosis, psychological expertise, psychological tests


EL PSICODIAGNÓSTICO DESAFIADO EN LA PRÁCTICA PERICIAL FORENSE


INTRODUCCIÓN

La controversia acerca del uso de las pruebas de evaluación psicológica que se uti-lizan en el ámbito forense para la realización de peritajes tiene larga data, pero el debate se ha intensificado en los últimos tiempos.

En el ámbito de la psicología forense se define la pericia psicológica como un estu-dio profundo de la personalidad de un sujeto determinado y en un momento en particular, que se realiza en el contexto de un proceso judicial a pedido de parte, con la finalidad de esclarecer y explicar cuestiones inherentes a los aspectos psicológicos de aquél; plas-

mando su objetivo en las conclusiones, que se vuelcan en el informe pericial que emite el perito con la finalidad de asesorar al juez. Claramente se trata de un proceso psico-diagnóstico, pero que asume características particulares en su realización en contextos jurídicos.

Echeburúa et al. (2011) propusieron un cuadro sintético, pero muy ilustrativo, acerca de las diferencias entre la evaluación psicológica clínica y forense (ver Tabla 1) en el que se exponen distintas variables que hacen de esta última una adaptación particu-lar del psicodiagnóstico a la hora de realizar peritajes en la justicia.


Tabla 1. La evaluación psicológica forense frente a la evaluación clínica



Evaluación forense

Evaluación clínica

Objetivo

Ayuda a la toma de decisiones judiciales

Diagnóstico y tratamiento

Relación evaluador-sujeto

Escéptica, pero con estableci-miento de un rapport adecuado

Ayuda en el contexto de una evaluación empática

Destino de la evaluación

Variable (Juez, abogados,

seguros, etc.)

El propio paciente

Estándares y requisitos

Psico-legales

Médico-psicológico

Fuentes de información

Entrevista. Test. Observación. Informes médicos y psicológi-cos. Familiares. Expedientes judiciales.

Las mismas (excepto expe-dientes judiciales) y el histo-rial clínico

Actitud del sujeto hacia la evaluación

Riesgo de simulación, disi-mulación o engaño (demanda involuntaria)

En general sinceridad (deman-da voluntaria)

Ámbito de la evaluación

Estado mental en relación con el objeto pericial

Global

Tipo de informe

Muy documentado, razonado técnicamente y con conclu-siones que contesten a la demanda judicial. Documento legal.

Breve y con conclusiones. Documento clínico.

Intervención en la sala de justicia

Esperable. En calidad de perito.

No esperable. En calidad de testigo – perito

Extraída de Echeburúa et al. (2011)

Fernando J. Castro

Ya en 1993, Lunazzi definió el psico-diagnóstico como campo de acción profesio-nal claramente delimitado, que se configura como un proceso de investigación científica, y que implica un aparato conceptual y una metodología que encuadra la práctica. Sostu-vo que se trata de un encuentro interpersonal, que consta de diferentes etapas o fases, con un encuadre establecido, y que procura dar respuestas a la demanda. Además, postula que el objeto de estudio es el sujeto como totalidad, para lograr una descripción y/o comprensión del sujeto detectando aspectos disfuncionales y recursos adaptativos poten-ciales a través de la utilización de entrevistas y pruebas psicológicas.

Este marco propuesto por la autora se modifica en el ámbito forense. Así, el campo de acción profesional es la Justicia y siempre dentro de un proceso judicial. El objeto de es-tudio es la personalidad del peritado (víctima o victimario), enfocado en las características psicológicas según la demanda (puntos de pericia, la causa, capacidades y edad evolutiva de la persona a evaluar, etc.), teniendo en cuenta que el sujeto no tiene una demanda, sino que viene al encuentro por exigencias de su situación procesal. El encuadre se adapta a las posibilidades que da la institución, sien-do la cantidad de encuentros acotados por cuestiones de la misma institución jurídica, en los que no se considera la realización de preentrevista ni devolución. Y no menos im-portante, la descripción y/o comprensión del sujeto será recortada solo a lo que la justicia solicita, no debiendo, por cuestiones éticas, volcar en los informes aquellas situaciones de la intimidad de la persona que están por fuera del objeto de litis.

Así, interesa pensar acerca del psi-codiagnóstico como marco de trabajo del perito forense. Este último “es un sujeto que, poseyendo determinados conocimientos científicos, artísticos o simplemente prácticos es llamado por la Justicia para dictaminar

sobre hechos cuya apreciación no puede ser llevada a cabo por un lego sino por alguien que posea nociones especializadas” (Puhl et al., 2013, p. 15).

En este sentido, el presente trabajo tiene como objetivo examinar si los peritos psicólogos adquieren esos conocimientos científicos para llevar adelante su tarea en forma adecuada; y dar respuesta a la justicia a través de un proceso psicodiagnóstico que se configure como ese estudio profundo de la personalidad para esclarecer y explicar cuestiones inherentes a los aspectos psicoló-gicos de quien se evalúa. Además, se analiza si las pruebas psicológicas con las que fueron formados permiten, al aplicarlas en las evalua-ciones periciales y luego redactar el informe, dar respuesta a las demandas de la justicia.


DESARROLLO

Resulta sumamente importante pensar acerca de la tarea pericial y, específicamente, sobre cuánto están capacitados los peritos para desarrollarla de una manera eficiente y eficaz, con herramientas adecuadas para poder producir informes periciales con evidencia científica y, de esa manera, responder a las demandas de la justicia.

Este trabajo parte de tres interrogan-tes, que también implican supuestos, que se indagan en profundidad y se intenta rebatir a lo largo del escrito.

  1. La formación académica de grado,

    ¿prepara a los psicólogos para la

    intervención pericial forense?

  2. ¿Existe correlación entre la forma-ción de grado y las solicitudes de la Justicia?

  3. ¿Qué rol juegan la validez, con-fiabilidad y adaptación de las pruebas psicológicas en este entramado discursivo entre psi-cología y ley?


EL PSICODIAGNÓSTICO DESAFIADO EN LA PRÁCTICA PERICIAL FORENSE


Para la primera cuestión, el supuesto sería que la formación académica no nos pre-para para la intervención pericial. ¿Qué nos enseñan en la facultad? Allí entra en juego la tradicional puja entre lo cualitativo y lo cuan-titativo, podríamos decir, entre lo dinámico y lo conductual, o entre el origen subjetivo y profundo de la conducta y lo observable de la conducta. También nos plantea la cuestión de la formación de grado y posgrado.

Luego de una exhaustiva revisión de los programas de estudio de las treinta y una carreras de psicología habilitadas en nuestro país, tanto en universidades públicas como privadas, el autor constató que en todas ellas se enseña Psicodiagnóstico o Evaluación Psicológica, de currícula obligatoria, y en todas ellas se imparte Técnicas Proyectivas y Técnicas Psicométricas y/o Integración diag-nóstica, en algunos programas con duración cuatrimestral, pero en la mayoría con duración anual. Además, en tres carreras se enseña el Psicodiagnóstico de Rorschach como asigna-tura aparte (de manera obligatoria u optativa). También resulta importante señalar que existe una gran oferta de formación de Posgrado en la subdisciplina Evaluación y Diagnóstico Psicológico.

Lo aquí mencionado configura el panorama actual de la especialidad. Sin em-bargo, es preciso puntualizar que no siempre tuvo la enseñanza del psicodiagnóstico tanta importancia en los programas académicos universitarios. Si bien a principios de los años

´90 hubo un gran auge en la enseñanza de pruebas psicológicas y el diagnóstico a partir de las mismas, hacia finales de esa década y durante la primera decena del 2000, comenzó un movimiento de críticas hacia la evalua-ción psicológica y un paulatino retroceso de su dictado en los programas curriculares. Se puede decir que una variable importante de esta situación fue el gran crecimiento de asignaturas destinadas a la enseñanza de psicología dinámica, particularmente vincu-

ladas con el psicoanálisis, provocando la falsa antinomia entre uno y otro marco de trabajo del psicólogo, donde la utilización de pruebas de exploración de la personalidad sufrió una gran desvalorización y, por ende, repercutió en la formación de grado.

Afortunadamente, hoy en día, los psicólogos argentinos son formados en evaluación psicológica, lo cual es auspicioso puesto que no importa el ámbito de inserción que escojan para desarrollar su vida profesio-nal, se verán impelidos a entrevistar, evaluar y, la mayoría de las veces, a diagnosticar personas.

Así, se puede decir que la Universi-dad prepara a los psicólogos para realizar evaluación psicológica y, si se vincula con la enseñanza de psicología jurídica y/o forense de grado, presente en todas las carreras de psicología del país, los egresados se reciben con una base mínima para poder iniciar la tarea de evaluación pericial psicológica.

Sin embargo, resulta muy necesaria una constante formación de posgrado para poder realizar la tarea pericial con eficacia y eficiencia. Es un camino largo de preparación que enlaza la práctica cotidiana con el estudio constante. Esto porque el ámbito de peritajes forenses es muy dinámico y cambiante, en el que permanentemente están surgiendo nuevos desafíos, no solo desde la psicología, sino también desde el derecho.

Si profundizamos más con la temática, nos encontramos con la segunda cuestión, en la que se postula si “¿Existe correlación entre la formación académica y las solicitudes de la Justicia?”, y donde el supuesto sería que “no existe correlación”. Esto implica que los psicólogos no están preparados para respon-der aquello que el derecho nos solicita. Aquí entran a jugar dos factores que parecieran estar en el centro del conflicto. La puja entre lo proyectivo y lo psicométrico, que también se puede traducir en la puja entre lo idiográfico y lo nomotético.

Fernando J. Castro

Las técnicas proyectivas encuentran su fundamento en que algunos rasgos de la personalidad son observables, mientras que otros se encuentran ocultos, no solo para el observador sino también para el mismo indi-viduo. A través de la observación externa es posible, mediante la aplicación de técnicas proyectivas, explorar lo inconciente y tam-bién realizar inferencias acerca del contenido latente y lo estructural del sujeto. Siguiendo a Sneiderman (2012), las respuestas que emergen ya sean verbales, lúdicas o gráficas, no pueden ser clasificadas cuantitativamente, ni valoradas como correctas o incorrectas, ya que siempre darán cuenta del funcionamiento dinámico e intrapsíquico de un sujeto. Esto implica que los resultados obtenidos mediante la aplicación de técnicas proyectivas permiten una vía de acceso bastante directa al conoci-miento de la subjetividad.

Ya Anastasi (1968) hacía referencia del valor de las técnicas proyectivas como instrumentos clínicos y planteaba el error de intentar evaluarlas con los mismos criterios metodológicos utilizados en la psicometría. Maganto Mateo y Ávila Espada (1999) plan-tean que se debe seguir intentando mejorar las propiedades psicométricas (validez y confia-bilidad) de las técnicas proyectivas, aunque su uso “cualitativo” será siempre la fuente de contenidos más importante. Pero agrega algo muy importante al proponer “no forzar ha-ciendo decir a las técnicas proyectivas aquello para lo cual no fueron creadas y sí permitirles expresar aquello para lo que fueron diseña-das”. Continuando con Sneiderman (2012), el tipo de conocimiento al que aspiran las técnicas psicométricas es nomotético, es decir tiende a la generalización y universalización. Se trata de un enfoque explicativo y general diferente del idiosincrático que es un enfoque comprensivo y de caso único.

Por otra parte, las técnicas psicomé-tricas aluden a un procedimiento estandari-zado compuesto por ítems seleccionados y

organizados, concebidos para provocar en el individuo ciertas reacciones registrables; reacciones de toda naturaleza en cuanto a su complejidad, duración, forma, expresión y significado (Tovar, 2007). Este autor plantea que para que un test sea llamado test psico-métrico debe cumplir varios requisitos: a) El contenido y la dificultad de los ítems están sistemáticamente controlados (construcción del test), b) la situación de aplicación del test: el ambiente en el cual se le administra, el material del test, la administración, debe estar bien definida y debe ser reproducida idénti-camente para todos los sujetos examinados con el test, c) el registro del comportamiento provocado en el sujeto examinado debe ser preciso y objetivo. Las condiciones de cómo hacer este registro deben estar bien definidas y deben ser cumplidas rigurosamente, d) el comportamiento registrado debe ser evaluado estadísticamente con respecto al de un grupo de individuos llamado grupo de referencia o normativo, e) los sujetos examinados son clasificados en función de normas resultantes del examen previo del grupo de referencia o normativo (baremo), lo que permite situar cada una de las respuestas, totales o parciales, en una distribución estadística (contraste), f) las respuestas a las cuestiones planteadas dan una medida correcta del comportamiento al que el test apunta (validez) y g) si las condi-ciones no cambian, la repetición del examen debe conducir siempre al mismo resultado, o a otro muy próximo (fiabilidad) (Pichot, 1996, citado en Tovar, 2007).

Los test psicométricos, según Medra-no y Pérez (2019), exhiben algunas ventajas respecto a la observación natural o al uso de entrevistas abiertas. Estas ventajas son la objetividad, porque permiten disminuir las conjeturas de la observación subjetiva y aumentar las posibilidades de replicabilidad; la comunicabilidad (puesto que al disponer medidas estandarizadas se facilita la co-municación y la precisión de los datos); la


EL PSICODIAGNÓSTICO DESAFIADO EN LA PRÁCTICA PERICIAL FORENSE


eficiencia, porque las pruebas estandarizadas son más económicas en tiempo y dinero; y la principal ventaja recae en la posibilidad de matematizar constructos psicológicos, con lo cual es posible realizar análisis lógico matemáticos sobre los valores numéricos y obtener nueva información sobre los datos observados.

Habiendo recorrido sintéticamente ambos paradigmas (lo proyectivo y lo psico-métrico), es necesario avanzar con la cuestión de fondo en este escrito que es la siguiente: las pruebas proyectivas están sufriendo una suerte de ataque en la práctica pericial foren-se y desafía al psicodiagnóstico pericial en cuanto metodología de producción de prueba.

Lozano Gómez (2020) expone que, en el ámbito forense, el uso de test proyectivos es sumamente cuestionado debido a la falta de validez y fiabilidad de los resultados ob-tenidos por dichas pruebas. Basa su análisis en que la metodología proyectiva se enmarca en la hipótesis proyectiva, según la cual es-tas pruebas tienen la capacidad de evitar las defensas que conscientemente emplean los evaluados y así acceder a información tales como fantasías, deseos, ansiedades, conflic-tos, traumas o características de la personali-dad que de otra manera sería imposible. Así, puntualiza que, al haber surgido del ámbito clínico, su uso fuera de ese espacio resulta sumamente cuestionable, especialmente por la carencia de fiabilidad y validez, tema que se aborda más adelante.

Martínez Soares de Lima (2023) se pregunta por qué se insiste en nuestro medio en la aplicabilidad de técnicas proyectivas en el ámbito forense cuando es reconocida a ni-vel mundial su escasa validez y confiabilidad. Argumenta su visión en el desconocimiento que tienen los psicólogos sobre la ineficacia de las técnicas proyectivas en el ámbito jurídico-forense puesto que se les otorga va-lidez a estas pruebas desde el modelo teórico subyacente y no por una validez empírica. El

autor propone que, para que su uso sea válido, será preciso desarrollar una línea de investiga-ción comparable, a partir de la cual diversos estudios empíricos puedan aportar evidencia acumulativa sobre la validez de distintas constelaciones de indicadores proyectivos provenientes de la aplicación de diferentes pruebas proyectivas. El conocimiento, así producido, ofrecería a los profesionales de la psicología clínica y forense un marco de evidencia empírica que establezca los límites y alcances de estos instrumentos como herra-mientas de evaluación.

Flores Luna et al. (2024) basan su crítica a las pruebas proyectivas en el hecho de que su capacidad para confirmar hechos y obtener un diagnóstico no está respaldado por la ciencia. Esto porque se configura como:


un grave error ignorar la evi-dencia con base científica que muestra cuando una prueba psicológica es inconsistente en sus resultados, así como ignorar que esta sea adecuada a las características de cierta población en específico, ya que se tiene que considerar el contexto al cual está dirigida, toda vez que, aunque una prue-ba en específico pueda estar estandarizada en un país en concreto o con una población, esto no significa que funcione de la misma manera en todos los contextos, por lo cual se deben conocer las caracterís-ticas de cada población y cada persona (p. 39).


Por otra parte, continúan estos auto-res, se piensa que los periciales psicológicos cuentan con un fundamento científico úni-camente por estar escritos por profesionales peritos, sin embargo, esto no es así ya que

Fernando J. Castro

la explicación de la persona experta no es lo único importante, sino que las técnicas o instrumentos que utilice en el proceso estén fundamentadas en evidencia científica. Esto implica una crítica al evaluador que utiliza técnicas proyectivas puesto que argumentan que estas pruebas tienen mucho que ver con la interpretación personal de quien las utiliza, en lugar de seguir procedimientos estándar que sean válidos y confiables.

Ante la controversia generada por la utilización de técnicas proyectivas en el ámbito forense, resulta necesaria una mayor explicitación acerca de aquello que se con-sidera científico y cómo funciona esto, a los ojos de la justicia.

Un aspecto distintivo de la ciencia es que no es identificada en cuanto a su ob-jeto de estudio, sino por los procedimientos que utiliza, siendo el método científico el procedimiento que permite distinguir si un conocimiento es válido o no. Así, el conoci-miento que no aplica el método científico para obtener las conclusiones a las cuales llega no puede ser considerado como ciencia.

Scott et al. (2014) sostienen que “además de no existir ese filtro técnico en la admisibilidad de la prueba pericial científi-ca, tampoco existen unos criterios técnicos científicos para la valoración judicial de la prueba una vez admitida en el procedimiento judicial” (p. 58).

Agregan estos autores que al ser conscientes de las consecuencias que cono-cimientos pseudocientíficos pueden tener en las resoluciones judiciales, en Estados Uni-dos durante los últimos veinte años, se han implementado criterios técnicos para valorar las pruebas periciales de carácter científico. En un primer esfuerzo de dar forma operativa a la admisibilidad del testimonio experto, los juristas se guiaron por los criterios Frye (Frye vs. United States, 1923) que exigían que la prueba pericial cumpliese con la regla de aceptación general, es decir, eran admisibles

aquellas valoraciones basadas en teorías o mé-todos que estuvieran entre los más aceptados por los científicos de la especialidad.

El criterio de la aceptación general en el área relevante se configura como un giro importante en los criterios de valoración de las pruebas periciales, al ir más allá del perito experto en sí mismo (sus credenciales, su per-sonalidad o su actuación en el juicio) y valorar el conocimiento que sirve de fundamento a la técnica aludida, es decir, “se pone el énfasis en la información que fundamenta lo que dice el experto y no en el sujeto que brinda dicha información” (Vázquez, 2018, p. 74).

Sin embargo, surgieron críticas al cri-terio Frye y, conforme se fueron identificando serios problemas en su aplicación, diversos tribunales estadounidenses empezaron a limi-tarlo, modificarlo o directamente rechazarlo por ser demasiado maleable para ser útil. Giannelli (1980) avanza en observaciones negativas respecto de este y expresa que “quizá el mayor defecto de éste criterio fue obscurecer sus propios problemas prácticos:

¿qué constituye un área de conocimiento o una comunidad experta?, ¿cómo se identifica al área o comunidad relevante?, ¿cuándo se considera que hay una aceptación y que ésta es general?” (p.1,210).

En un principio se asumió la acep-tación general de la comunidad científica de referencia como el estándar de admisión para las pruebas periciales. En ese sentido, se argumentó que la publicación o la evaluación por pares constituía una condición necesaria para la admisión de elementos probatorios de carácter científico, pues era a través de estos mecanismos que los tribunales podrían saber si una comunidad científica aceptaba el cono-cimiento subyacente al elemento de prueba ofrecido. Pero luego la Corte Norteamericana falló en que el criterio a seguir sería la “fia-bilidad probatoria” de las pericias, y enfatizó que esta valoración debería centrarse exclu-sivamente en los principios y la metodología


EL PSICODIAGNÓSTICO DESAFIADO EN LA PRÁCTICA PERICIAL FORENSE


subyacentes a la prueba en cuestión y no en sus conclusiones. Por ello, se debería valorar la validez científica del método por el cual el experto había arribado a sus conclusiones; así, de alguna manera, la Corte terminó equi-parando fiabilidad y cientificidad e indicó, a manera de mera recomendación o sugerencia, una serie de factores para valorar la cientifi-cidad y, con ello, la fiabilidad probatoria de las pruebas en cuestión.

Es por esto que posteriormente se incorporaron los criterios Daubert (Daubert vs. Merrell Dow Phamaceuticals, 1993), que establecen dos premisas generales y cuatro requisitos para su cumplimiento como prueba admisible a juicio (Vázquez, 2018, pp. 83‑84).

Las premisas son:

  1. en la ciencia no hay certezas y los científicos buscan nuevas teorías (siempre provisionales) para ex-plicar del mejor modo posible los fenómenos observados, y

  2. la validez científica para un determi-nado objetivo no implica necesaria-mente validez para otros objetivos relacionados con el primero.

Los requisitos son:

  1. Si la teoría o técnica puede ser (y ha sido) sometida a prueba, lo que constituiría un criterio que común-mente distinguiría a la ciencia de otro tipo de actividades humanas. Esto es refutabilidad o cientifici-dad de la prueba pericial.

  2. Si la teoría o técnica empleada ha sido publicada o sujeta a la revi-sión por pares.

  3. Si se trata de una técnica cientí-fica, el rango de error conocido o posible, así como la existencia de estándares de calidad y su cumpli-miento durante su práctica.

  4. Y, finalmente, si la teoría o técnica cuenta con una amplia aceptación de la comunidad científica relevante.

Para demostrar la refutabilidad o cien-tificidad de la prueba pericial se debe evaluar el carácter empírico de los métodos y técnicas de los expertos, o capacidad de contrastación empírica de esos métodos. La satisfacción del primer requisito se da en la posibilidad de someter a prueba o demostración los proce-dimientos y/o métodos utilizados en la pericia objeto de admisibilidad o práctica, con el fin de que, a la luz del juez, sean susceptibles de constatación y no sólo de fe o creencia en la labor objetiva del experto (Calderón Ortega y Cueto‑Calderón, 2022).

Con respecto al segundo requisito, Haack (2015) distingue un sentido amplio y un sentido estricto de “evaluación por pa-res”. En sentido amplio hace referencia a una discusión académica de las ideas presentadas por un experto ante una colectividad cientí-fica específica, por ejemplo, en congresos, seminarios, coloquios o incluso entre los colegas de departamento o de equipos de in-vestigación; mientras que en sentido estricto hace referencia a una evaluación más formal de trabajos escritos para determinar, bajo determinados parámetros, su publicación en alguna casa editorial o revista académica. Sin embargo, la publicación no debería permane-cer en la simple acción de publicar, sino en el estatus científico del lugar de difusión del conocimiento. A su vez, dicha publicación, debiera someterse a un estudio por pares de revisión genuinos y acreditados, los cuales harán una evaluación estricta del contenido hipotético del conocimiento y autorizarán la enunciación de este. Una vez divulgada, es necesario además tener en cuenta la respuesta de la comunidad científica relevante, puesto que esto comprueba el grado de aceptación que la prueba pudiera tener.

En relación con el tercer requisito, el rango de error permitiría solucionar algunos de los problemas del razonamiento judicial respecto de las pruebas periciales mediante el uso de la ratio de errores, es decir, a través

Fernando J. Castro

de estimaciones cuantitativas de fiabilidad en términos de frecuencias de errores, con fundamento en cierto tipo de frecuencias objetivas. Aquí se deben introducir los dos tipos de error existentes, los falsos positivos y los falsos negativos, lo cual presenta el problema de toda hipótesis probabilística, esto es, la relación entre el caso concreto y la clase de referencia en juego. Por ello, una cosa es la información general que se obtenga sobre una técnica específica y otra muy distinta la forma en que dicha técnica sea empleada en los casos concretos. Por ejemplo, toda la constelación de indicadores que en general proporciona el Inventario Multifásico de Per-sonalidad de Minnesota‑2 (MMPI2) versus la interpretación que el psicólogo hace de un caso concreto, por ejemplo, en la pericia de un supuesto victimario de homicidio. Esto pone en discusión de que en el tipo de informa-ción empírica que proporcionan los métodos empleados, la única información sobre su fiabilidad parecería ser el hecho de que se ha usado de forma continuada en contextos específicos, como el propio proceso judicial. El cuarto requisito de los criterios Daubert resulta problemático. En acuerdo con Vázquez (2018), el término comunidad científica es muy vago tanto cualitativa como cuantitativamente, no resultando fácil saber cómo se constituye sustantivamente una co-munidad. Por ejemplo, Quesada (1998) con-sidera que “los investigadores que comparten todo lo siguiente forman una comunidad científica: experiencias, formación, conoci-mientos, valores metodológicos y estratégicos y objetivos con otros colegas, leyendo las mismas publicaciones, participando en los mismos congresos, etc.”. Sin embargo, las no-ciones que emplea (hipótesis, modelo, valor experimental, conocimiento, método) tienen tan diverso significado e implicaciones que re-sultan exigencias demasiado vagas. Además, sus puntualizaciones sociológicas (las mismas publicaciones, los mismos congresos) pueden

ser cumplidas con relativa facilidad por mu-chos grupos diversos que no necesariamente se reconozcan como comunidad.

La decisión sobre cuál es la comunidad relevante puede llegar a ser también bastante conflictiva, por ejemplo, porque hay peri-cias en las que participan diversas áreas de conocimiento que constituyen comunidades diferentes. Empero, cuando se alude a “la aceptación de la comunidad académica”, no necesariamente se incluye a una “comuni-dad científica” puesto que éstas pueden ser distintas. Una comunidad académica supone fundamentalmente objetivos de investigación y/o docencia, muchas veces con alguna ads-cripción a una universidad. En síntesis, queda a merced de los juzgadores interpretar qué se entiende por comunidad científica relevante en este requisito.

De acuerdo con el estado del arte, en varios países latinoamericanos y europeos (Arce, 2017; Barreix et al., 2024; Calderón Ortega y Cueto‑Calderón, 2022; Gómez Díaz, 2020; Morales, 2021) se está inten-tando replicar este modelo norteamericano de admisibilidad de la prueba, con distintos niveles de éxito debido a las diferencias en los sistemas judiciales y a las teorías y prácticas imperantes en cada cultura según la ciencia llamada a peritar.

En Argentina, se puede observar que la cuestión está a mitad de camino entre los criterios Frye (la aceptación general en el área relevante y la experticia del perito) y el criterio Daubert que, si bien intenta golpear las puertas de los tribunales, aún es resistido por la cultura pericial de nuestro país y por las exigencias que también supone a los juz-gadores. Aún éstos últimos prefieren, desde su lugar lego, validar la voz de los expertos en lugar de exigir modificaciones en el proceso de admisión de pruebas periciales.

Sin embargo, Barreix et al. (2024) en uno de los pocos estudios sobre el tema en Argentina, exponen que:


EL PSICODIAGNÓSTICO DESAFIADO EN LA PRÁCTICA PERICIAL FORENSE


es posible la incorporación con adaptación de los criterios Daubert para la mejora en la etapa de producción de los in-formes técnico-periciales en el ámbito de la justicia penal, con el fin de elevar la calidad de la praxis pericial, fortaleciendo la fiabilidad desde una apro-ximación de la perspectiva de la persona juzgadora, como de la neutralidad de las ciencias aplicadas a lo forense (p. 41).


Llegado a este punto, a modo de en-contrar la correlación entre la formación de grado y las solicitudes de la justicia, interesa señalar que ambos paradigmas (lo proyectivo y lo psicométrico) no son opuestos y es po-sible trabajar de manera asociada e integral. Un abordaje mixto enriquecería la perspectiva del objeto de estudio, en este caso el sujeto de la pericia. En ese sentido, Cayssials (2010) apunta que la estrategia de utilizar diferentes técnicas proyectivas y psicométricas es reco-mendable cuando es necesario legitimar, en un mismo proceso de evaluación psicológica, la integración de técnicas que evalúan dife-rentes constructos. Aquí se apela al concepto de complementariedad, a través del cual se realiza una integración subsidiaria de un instrumento en otro.

Resulta necesario exponer las bases científicas del proceso de evaluación psicoló-gica a la luz de esta propuesta de integración de los mencionados paradigmas. Entonces la pregunta es, ¿cómo llevan a cabo este proceso los psicólogos? En primer lugar, se procesa el material empírico que brinda el psicodiagnóstico. Luego, se reflexiona sobre los elementos aportados por el entrevistado tales como el lenguaje, los afectos que ma-nifiesta, la conducta, el material proyectivo, y los aportados por el profesional desde las vivencias que aquellos le generan. Así, tanto

el análisis formal (características estructurales de la organización del aparato psíquico) como el análisis de contenido (tipo de vivencias y experiencias vitales de la historia) permiten decir algo acerca de la subjetividad, persona-lidad, realidad psíquica de ese sujeto.

Luego, para poder realizar una inter-pretación, debe haber suficiente evidencia. “El significado de los datos observados es construido por el psicólogo en función de su teoría y sobre esta construcción efectúa diversos niveles de inferencia que constituyen el camino de las hipótesis interpretativas” (Celener, 1999, pp.155‑156). Esto implica que una interpretación será construida a partir de evidencias múltiples y relaciones, basándose sobre todo en recurrencias y convergencias. Celener propone los tres niveles de inferencia que efectúa el psicólogo en el proceso de interpretación:

  1. Primer nivel (observacional): son los hechos observables, datos empíricos: la conducta, estados de ánimo, actitudes, manifestaciones de transferencia y contratransfe-rencia, las respuestas a las técnicas. El psicólogo realiza un recorte de esos observables.

  2. Segundo nivel (interpretación de la empiria): donde la conduc-ta evaluada es expresión de un “constructo hipotético” de carácter interno, intrapsíquico e inobserva-ble que se constituye como causa de la conducta (signos).

  3. Tercer nivel (de las especulacio-nes teóricas): donde la conducta evaluada es explicada especula-tivamente a partir de una teoría concreta del psiquismo, integrando el concepto inferido dentro de esa teoría. Consiste en relacionar la hipótesis interpretativa del se-gundo nivel de inferencia con la metapsicología.

Fernando J. Castro

Así, recurrencias, convergencias, hipótesis e inferencias se convierten en los recursos técnico‑científicos del psicodiagnós-tico y que, utilizados adecuadamente, brindan la evidencia que los psicólogos deben poder explicar ante los juzgadores y que resuelve la cuestión de si aquellos pueden producir prue-bas con suficiente evidencia respondiendo las solicitudes de la justicia o no.

Sin embargo, pareciera que no es sufi-ciente. La psicología debe poder defender su metodología. ¿Cómo resistir ante el embate del Derecho respecto a la necesidad de mover su tarea exclusivamente hacia lo psicométri-co/nomotético?

Se propone aquí un modelo para pensar. Para ello, se tomó como guía lo que propone Loinaz (2017) para la evaluación del riesgo de violencia. Este autor relata la histo-ria de la metodología de la evaluación del ries-go de violencia. Primero fue el juicio clínico no estructurado, basado exclusivamente en la experiencia del profesional, conformando un método intuitivo y brindando su opinión sin aplicar ningún procedimiento estructurado. Su fortaleza reside en que es idiográfico, por lo cual está muy relacionado con el individuo concreto que se está evaluando. Su debilidad es que puede estar sesgado por las creencias y percepciones del profesional.

Luego llegó el momento de los mé-todos actuariales. Se trata de técnicas de evaluación que utilizan datos estadísticos y modelos matemáticos para predecir la proba-bilidad de ciertos comportamientos o eventos, basándose en patrones históricos. Se enfocan en la aplicación de fórmulas y algoritmos para obtener resultados más objetivos y con-sistentes y están basados en la investigación empírica. Su fortaleza reside en que están fundamentados en grandes muestras y que de

esta manera se eliminan los sesgos subjetivos. Aclara el autor que actualmente se están de-jando de usar justamente por sus debilidades, que residen en que son nomotéticos y, por lo tanto, los resultados no pueden ser vinculados al caso evaluado. Además, estos métodos pue-den confiar demasiado en factores estáticos, dejando de lado los dinámicos. Y, por último, no consideran los factores contextuales.

Hoy en día se apunta a la utilización del “Juicio clínico estructurado”. Estos su-ponen una combinación de la experiencia profesional y factores derivados de la inves-tigación empírica. Permiten incorporar el juicio profesional, dejando al evaluador que pueda añadir nuevos factores y ponderar la relevancia de los ítems según su criterio. Las fortalezas de este tipo de guías se deben a que no se asientan en una muestra específica (evita el problema de la generalizabilidad), están basados en factores empíricamente validados, permiten el juicio clínico informado y no se obtiene una puntuación total matemática (como en los actuariales). La única debilidad es que, puesto que el profesional asigna pesos y combina factores, puede ser susceptible a sus sesgos.

Ahora bien, en un intento de analizar los instrumentos que utilizan los psicólogos en Argentina, se impone la pregunta de que si las técnicas que más se utilizan en la práctica pericial se corresponden a alguna de estas categorías metodológicas antes mencionadas.

En la Tabla 2, se presenta un listado no exhaustivo con las pruebas más utilizadas en las pericias psicológicas a nivel país. Al haber extrapolado el modelo de Loinaz (2017), se agregó una categoría para las pruebas psi-cométricas que no son actuariales ni son de juicio clínico estructurado.


EL PSICODIAGNÓSTICO DESAFIADO EN LA PRÁCTICA PERICIAL FORENSE


Tabla 2. Instrumentos psicológicos más utilizados en las pericias en Argentina


Juicio clínico no estructurado

Prueba psicométrica objetiva

Método actuarial

Juicio profesional estructurado

Pruebas gráficas y lúdicas

(*) MMPI‑2

(Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota-2)

VRAG (Guía de Evaluación del Riesgo de Violencia).

(*) HCR‑20

(Evaluación de Riesgo

de violencia)

Cuestionario Desiderativo

(*) MIPS (Inventario Millon de Estilos de Personalidad).

SORAG (Guía de Evaluación del Riesgo de Delincuentes Sexuales).

(*) PCL‑R (Escala de Evaluación de la Psicopatía de Hare – Revisada)

Test de Apercepción

temática (T.A.T.)

(*) ICCP (Inventario de los Cinco Continuos de la Personalidad).

STATIC-99R

(Evaluación del riesgo

de reincidencia sexual)

(*) SVR‑20 (Escala de Riesgo de Violencia Sexual)

Test de Apercepción

infantil (C.A.T.)

(*) BFI (Inventario de

los cinco grandes).

(*) EPV‑R (Escala de predicción del riesgo de violencia

grave contra la pareja-

Revisada-)

RSVP (Protocolo de Riesgo de Violencia Sexual)

(*) Test de Relaciones Objetales (TRO)

EGS‑TEPT (Escala de Gravedad de Síntomas del Trastorno por Estrés Postraumático).


(*) SARA V3 (Guía de Valoración del Riesgo de violencia en la pareja)

Psicodiagnóstico de Rorschach

BIS‑11 (Escala de Impulsividad de Barratt).

VRS‑SO (Escala de Riesgo de Violencia – Versión de Delito Sexual)

(*) Z test

(*) AQ (Cuestionario de Agresión de Buss y Perry).

DASH (Evaluación de Riesgos de Abuso Doméstico, Acoso y

Violencia Basada en el

Honor).

Test Gestáltico

Visomotor (Bender)

(*) BDI (Inventario de

depresión de Beck).

(*) CISNEROS

(Escala de Valoración

del Mobbing).

Test de los colores

(Luscher)

IPDMUV-R

(Inventario de Pensamientos Distorsionados sobre la Mujer y el Uso de la Violencia-Revisado).

(*) MMSE (Mini-Examen del Estado Mental).

Fernando J. Castro


Test de Frases incompletas de Sacks

(*) EAR (Escala de Autoestima de Rosenberg).


(*) WAIS‑IV (Escala

de Inteligencia de Wechsler para Adultos).

(*) DTS (Escala de

Trauma de Davidson).

(*) WISC‑V (Escala de inteligencia de Wechsler para niños).

(*) MBI (Inventario de

Burnout de Maslach).

(*) MCMI‑III

(Inventario Clínico

Multiaxial de Millon).

(*) SCL‑90‑R

(Inventario de síntomas de Derogatis).

(*) PAI (Inventario de evaluación de la personalidad).

(*) NEO‑PI‑R

(Inventario de Personalidad NEO Revisado).


Tabla de elaboración propia


Así, todos los instrumentos proyec-tivos corresponden a la categoría de juicio clínico no estructurado. Según Lunazzi (2017) el juicio clínico:

implica la construcción de resulta-dos por parte del psicólogo transformando la información que ha sido obtenida con la administración de una batería de test. Dichos resultados se construyen atribuyendo sentido, elaborando hipótesis a partir de seleccionar, jerarquizar, comparar e integrar la informa-ción obtenida, y se intenta que la hipótesis que se ha formulado esté sustentada por la reiteración de datos similares que la refuercen o por la convergencia de datos que le den coherencia o, por el contrario, que la refuten. Tal proceso inferencial implica métodos de exploración, ordenamiento, […] que pueda

brindar un conocimiento corroborable, válido y aplicable para asegurar la rigurosidad de los resultados (pp. 57‑58)

La precedente definición sirve en-tonces para comprender el juicio clínico general que abarcaría todos los instrumentos utilizados en una evaluación psicológica, en este caso pericial. Sin embargo, las pruebas proyectivas dependen más de una conclusión estimativa del psicólogo luego del proceso de interacción con el sujeto evaluado. Es por lo que, en este trabajo, se las ubica en el conjunto de técnicas de juicio clínico no estructurado. Con respecto al grupo de pruebas psi-cométricas, se utilizan frecuentemente en lo forense justamente por sus cualidades de ob-jetividad, estandarización, comunicabilidad y posibilidad de matematizar los constructos


EL PSICODIAGNÓSTICO DESAFIADO EN LA PRÁCTICA PERICIAL FORENSE


psicológicos. Pero es necesario mencionar que la mayoría de las veces los sujetos que asisten a un proceso pericial pueden descubrir, durante la administración de estas técnicas, lo que el evaluador intenta investigar, con lo cual emerge la posibilidad de respuestas teñidas de deseabilidad social o, lo que es aún más peligroso para el ámbito forense, la posibili-dad de simular, produciendo respuestas que encubren el engaño conciente con el objetivo de conseguir beneficios propios durante el proceso judicial.

El tercer grupo, el de los instrumentos que corresponden al método actuarial, incluye aquellas que no se utilizan asiduamente en nuestro medio porque no han sido validadas o adaptadas y, por lo tanto, los datos estadísticos extranjeros arrojarían resultados equívocos a la hora de su aplicación en Argentina.

Finalmente, el grupo de las pruebas de juicio clínico estructurado, incluye varias guías de valoración que permiten la inclusión del juicio profesional del psicólogo que las utiliza en su trabajo pericial. Resulta intere-sante aclarar que aquellas señaladas al final de la tabla (MMSE, WAIS‑IV, WISC‑V, MCMI‑III, SCL‑90‑R, PAI, y NEO‑PI‑R) son

pruebas psicométricas que cumplen también el rol de juicio clínico estructurado, por eso se vuelven más valiosas para su utilización en el ámbito forense.

El precedente análisis de los instru-mentos psicológicos y de la cientificidad del proceso de evaluación psicológica, con la propuesta de una utilización metodológica mixta que incluya los paradigmas de las ciencias cualitativas y cuantitativas, esto es lo proyectivo y psicométrico respectivamen-te, abre un espacio para la tercera cuestión planteada en este trabajo. ¿Qué rol juegan la validez, confiabilidad y adaptación de las pruebas psicológicas en este entramado discursivo entre psicología y ley?

Este interrogante conlleva el supuesto de que nuestros informes periciales no se sus-

tentan en metodología científica. Y pareciera que la dificultad se evidencia más claramente respecto de las pruebas proyectivas.

La validez se refiere a qué tan bien una prueba mide lo que pretende medir. Es decir, si las puntuaciones obtenidas en la prueba pueden utilizarse para hacer inferencias vá-lidas sobre el rasgo o habilidad que se está evaluando. La confiabilidad se refiere a la consistencia y precisión de una prueba. Mien-tras que la adaptación es un proceso que im-plica modificar un instrumento de evaluación para que sea válido y confiable en un contexto cultural y lingüístico diferente al original. Resulta importante repasar estos conceptos porque cuando impugnan las pericias por las técnicas que se utilizan, el psicólogo debe estar preparado para responder de manera adecuada y con fundamentos científicos.

Con respecto a la validez, se puede afirmar que no es posible la validación de las pruebas proyectivas. Se espera de ellas el cumplimiento de ciertos requisitos que son propios de las ciencias positivistas (modelo psicométrico y cuantitativo). No miden, por lo cual no hay posibilidad de analizar la validez de constructo, ni de contenido ni de criterio. No tienen calificaciones cuantificables (salvo algunas excepciones). No hay posibilidad de obtener datos normativos adecuados.

Con relación a la confiabilidad, son múltiples las causas por las cuales los punta-jes obtenidos por un evaluado pueden no ser confiables. Los principales problemas de error pueden aparecer en tres momentos diferentes. En primer lugar, al construir o adaptar un test, donde se debe prestar atención a la selección de los ítems y a la formulación de las con-signas, pero principalmente se debe cuidar el muestreo del contenido para evitar que sea tendencioso o insuficiente. En segundo lugar, al administrar un test, puesto que se debe evaluar a todos los sujetos en las mismas condiciones, tratando de controlar posibles interferencias ambientales como el ruido, la

Fernando J. Castro

iluminación o el confort del lugar. Las con-signas deberían ser estandarizadas, desde la construcción del test hasta en su administra-ción, especialmente en lo referido al control de los tiempos para la realización de este. Y, por último, al evaluar un test, ya que es nece-sario sostener los criterios de evaluación, no es posible cambiar los criterios de corrección por ejemplo luego de haber calificado a una serie de evaluados, en función de un criterio subjetivo del evaluador. La confiabilidad de las técnicas se asienta en el “acuerdo entre los jueces” o confiabilidad inter‑ jueces.

En cuanto a la adaptación, en nuestro país, la adaptación de pruebas psicológicas enfrenta desafíos relacionados con la necesidad de técnicas locales y la actualización de instru-mentos foráneos. Si bien existen esfuerzos por crear y adaptar pruebas culturalmente relevantes, la realidad indica una tensión entre la creación de técnicas propias y la adaptación de materiales existentes.

Ahora bien, pareciera estar incorporado en el discurso psi-jurídico el hecho de que las pruebas que se usan no están validadas, no son confiables o no están adaptadas a nuestro país. Es más, es el punto en el que el Derecho

más desafía a la psicología en general y al psicodiagnóstico en particular.

Pero sorpresivamente, la mayoría de los instrumentos que se utilizan, y que están señalados con un asterisco (*) en la Tabla 2, cumplen con los requisitos. Algunas, como el Cuestionario Desiderativo, el Rorschach y la Escala de Impulsividad BIS-11, están en proceso de validación o su nivel de confiabi-lidad Inter-jueces es tan elevado que pueden ser utilizadas. La dificultad aparece en el resto de las pruebas, pero no por ello deberían ser descartadas. Las que son proyectivas, de jui-cio clínico, deben ser utilizadas en el modelo mixto antes mencionado. Las psicométricas, actuariales y de juicio clínico estructurado que se utilizan en Argentina si debieran pasar por un proceso de validación y/o adaptación. Por último, se presenta en Tabla 3, la situa-ción actual de las pruebas de juicio clínico puro (proyectivas). Algunas de ellas se pueden utilizar sin problemas como el TRO, el Rorschach y el Z Test. Las demás deben ser incluidas en la batería psicodiagnóstica pericial con la debida cautela y siempre acompañadas de otras pruebas para evitar el sesgo interpretativo de indicadores aislados.


Tabla 3. Situación actual de las pruebas de juicio clínico puro (proyectivas)


Instrumento

Propiedades

Pruebas gráficas

La validez y confiabilidad de su interpretación están fuertemente mediadas por el criterio clínico subjetivo del psicólogo. Se requiere mayor estandarización en su administración e interpretación.

Cuestionario Desiderativo

Técnica ampliamente usada en Argentina, posee evidencia de fiabilidad inter‑evaluador y uso estructurado local.

Test de apercepción temática T.A.T

No existe validación normativa nacional completa. Estudios de contenidos locales; de investigación y uso clínico frecuente.


EL PSICODIAGNÓSTICO DESAFIADO EN LA PRÁCTICA PERICIAL FORENSE


Test de Apercepción infantil C.A.T

Versión traducida y publicada localmente; uso clínico frecuente; sin normas psicométricas estandarizadas nacionales modernas.

Test de Relaciones Objetales TRO

Uso local desde mediados de siglo XX; estudios locales sobre percepción, fiabilidad interjueces y tabulación objetiva. La Facultad de Psicología de la UBA desarrolló un modelo de tabulación objetiva del TRO, aplicable en investigación académica y formación clínica.

Test Gestáltico Visomotor de Bender

En Argentina, el test ha sido ampliamente utilizado clínicamente, y se comercializa localmente, pero sin tener normas locales publicadas ni estudios de validación psicométrica con muestras argentinas.

Rorschach (Escuela Argentina)

Su alto grado de validez y confiabilidad ha sido verificada a través de múltiples

investigaciones y correlaciones estadísticas. Sin embargo, su enfoque más dinámico que psicométrico, apunta a lo idiográfico por lo cual no hay estudios normativos de validez.

Rorschach (Exner y R‑PAS)

Exner: Normas locales aplicables (Exner FQ). Muestras argentinas y tablas FQ desarrolladas localmente. Validación normativa completa (edad, género, región) a través de investigación nacional representativa (506 no pacientes).

R-PAS: Incluye datos normativos de 15 muestras internacionales, entre ellas Argentina, lo cual indica que tiene representación argentina dentro de su base de referencia global.

Z test

Adaptado con investigación local. Estudios con muestras argentinas; desarrollo de normas parciales y guía de interpretación local (EFYR, tipos aperceptivos).


Tabla de elaboración propia

Fernando J. Castro

DISCUSIÓN

Como se desprende de lo explicitado a lo largo del trabajo, el psicodiagnóstico se ve actualmente desafiado en la práctica pericial psicológica. Esto principalmente porque se ponen en tela de juicio, a expensas de los criterios de admisibilidad de las pruebas en la justicia, los instrumentos que los psicólogos utilizan para la construcción de dichas prue-bas. Se ha descripto la puja que existe entre los paradigmas proyectivos y psicométricos, y se ha propuesto un enfoque mixto que permita a los profesionales utilizar su marco teórico, pero además, incluir aquello que la justicia reclama en virtud de la cientificidad de la prueba pericial.

Allí, en ese lugar de complementarie-dad entre técnicas psicométricas y proyecti-vas, entre lo nomotético y lo ideográfico, se hace presente la explicación a la Justicia del trabajo que realizan los psicólogos. En el pro-ceso psicodiagnóstico pericial, los psicólogos llevan a cabo, si se quiere artesanalmente, un complejo proceso de articulación de datos basados en los recursos técnico‑científicos de la evaluación psicológica. Esto es, integración diagnóstica a partir de hipótesis, inferencias, recurrencias y convergencias.

Los denominados estándares de Dau-bert que se han analizado aquí, son criterios de admisibilidad y no de valoración de la prueba científica, los cuales se aplican a toda clase de pruebas periciales no admi-tiendo las poco confiables. Se configuran, más bien, como un apoyo que le permitirá al juez dilucidar si la prueba científica que se presenta está basada realmente en ciencia o si, por el contrario, de situaciones que nada tienen de científico.

Seguramente se recorrerá un largo camino de ensayo y error en la Justicia para que, en nuestro país, quede formalmente esti-pulado algún estándar de admisibilidad de las pruebas, como el de Daubert, en razón de la

formación de los psicólogos y la cultura peri-cial que impera en Argentina. Ambas partes, psicología y derecho, deberán adaptarse para encontrar las mejores formas de hacer justicia a partir de pruebas periciales científicas, con evidencia empírica.

El derecho deberá decidir, por ejem-plo, si continuará tomando en cuenta el juicio del experto y la aceptación general de la co-munidad científica, o si avanzará en criterios más específicos, que exijan a las diferentes disciplinas periciales la presentación de prue-bas que cumplan con requisitos específicos en cuanto a cientificidad.

La psicología, por su parte, deberá repensar su metodología a la hora de la cons-trucción de prueba pericial, generando mayor evidencia de sus conclusiones e informando adecuadamente a la Justicia acerca de las limitaciones de algunos de los instrumentos que utiliza para realizar su tarea.

Para finalizar, se comparten algunas sugerencias o propuestas como síntesis y como necesidades urgentes para la actuación de los peritos psicólogos:

Para concluir, se propone una frase que resume lo que se transmite en esta presenta-ción y que marca, desde el corazón mismo de nuestra práctica psicodiagnóstica, uno de los caminos a adoptar por la psicología para cumplir con su tarea en la administración de justicia. Dice Scaliter en su trabajo titulado Una aproximación a las vicisitudes de la práctica psicológica forense, en Cao Gené

(2025, pp. 414‑415):


… se vuelve fundamental, en la administración de cualquier técnica, sea esta proyectiva (orientativo) o psicométrica (probabilístico), respetar los estándares de aplicabilidad (no usar indiscriminadamente las técnicas), indagar acerca de lo producido (transversal) y contar con referencias de base respecto del evaluado (longitu-dinal), con el fin de disminuir los sesgos del perito en sus interpretaciones e inferencias.

Fernando J. Castro

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Anastasi, A. (1968). Tests Psicológicos.

Aguilar.


38‑41. doi: https://doi.org/10.32870/

ce.vi3.55

Arce, R. (2017). Análisis de contenido de las declaraciones de testigos: evaluación de la validez científica y judicial de la hipótesis y la prueba forense. Ac-ción Psicológica, 14(2), 171‑190. https://scielo.isciii.es/pdf/acp/v14n2/ en_1578‑908X‑acp‑14‑02‑171.pdf

Barreix, I., Buss, A.I., Guinder, C., Díaz, D.,

Wilberger, D., y González García,

K.M. (2024). Acercamiento de los criterios Daubert: impacto en la pro-ducción de la prueba pericial. Gaceta Internacional de Ciencias Forenses, 50, 29-44. https://www.uv.es/gicf/ inde_revi50.html

Calderón Ortega, M.A.N. y Cueto-Calderón,

C.A. (2022). Aplicabilidad del test Daubert en la prueba pericial psicoló-gica en el régimen penal colombiano: una nueva perspectiva de valoración probatoria. Justicia, 27(41), 109‑124. doi: 10.17081/just.27.41.5680

Cayssials, A.N. (2010). ¿Cuali y/o cuanti?: aportes para elaborar informes inte-grativos en psicología. Paidós.

Celener, G. (1999). Las técnicas proyectivas: su estatus epistemológico actual. JVEl.

Echeburúa, E., Muñoz, J. M., y Loinaz,

I. (2011). La evaluación psicoló-gica forense frente a la evaluación clínica: propuestas y retos de futu-ro. International journal of clini-cal and health psychology, 11(1), 141-159. https://www.redalyc.org/ pdf/337/33715423009.pdf

Flores Luna, M.F., Santillán León, M.F., y No-dal Silva, V.A. (2024). ¿Cómo utilizar pruebas psicométricas en psicología forense?: claves para mejorar perita-jes psicológicos. Con Evidencia, (3),

Giannelli, P.C. (1980). The admissibility

of novel scientific evidence: Frye

v. United States, a half-century la-ter. Columbia Law Review, 80(6), 1197‑1250. https://www.jstor.org/ stable/1122061?origin=crossref

Gómez Díaz, J.V.H. (2020). ¿Son los crite-rios Daubert aplicables a la prueba pericial en el sistema procesal penal chileno? [Tesis de Maestría, Univer-sidad de Valaparaiso]. https://reposito-riobibliotecas.uv.cl/serveruv/api/core/ bitstreams/11c5741c‑9f26‑4062‑891f-85f0fd131215/content

Haack, S. (2015). La evaluación por pares y la publicación: lecciones para aboga-dos. DOXA, Cuadernos de Filosofía del Derecho, 38, 15‑40. [Traducción al español del artículo Peer Re-view and Publications: Lessons for Lawyers, publicado en Stetson Law Review, 36(3), 789‑819]. https://www. cervantesvirtual.com/obra/doxa-4-num‑38‑2015‑847119/

Loinaz, I. (2017). Manual de evaluación del riesgo de violencia. Metodología y ámbitos de aplicación. Editorial Pirámide.

Lozano Gómez, L. (2020). Los test pro-yectivos: una crítica a su uso en el ámbito forense. Gaceta internacio-nal deficiencias forenses, 37, 41-45. https://www.uv.es/gicf/4A2_Loza-no_GICF_37.pdf

Lunazzi, H. (2017). Relectura del Psicodiag-nóstico. El juicio clínico, problemáti-cas epistemológicas, metodológicas y éticas, Vol. 1. Lugar.

Lunazzi, H.A. (1993). Lectura del psico-diagnóstico. Editorial Fundación de Belgrano.


EL PSICODIAGNÓSTICO DESAFIADO EN LA PRÁCTICA PERICIAL FORENSE


Maganto Mateo, C. y Ávila Espada, A. (1999). El diagnóstico psicodinámi-co: aspectos conceptuales. Clinical and Health, 10(3), 287‑330. https:// journals.copmadrid.org/clysa/archi-vos/50621.pdf

Martínez Soares de Lima, P. (2023). Mala pra-xis pericial, el uso de las técnicas pro-yectivas en el ámbito forense. Revista de Pensamiento Penal, 460, 1‑14. https://www.pensamientopenal.com. ar/doctrina/90689‑mala‑praxis‑peri-cial-uso-tecnicas-proyectivas-ambito-forense

Medrano, L. y Pérez, E. (2019). Manual de psicometría y evaluación psicológica. Editorial Brujas.

Morales, F.M.G. (2021). Estándares interna-cionales de Daubert para la admisibi-lidad de la prueba técnica y científica en los procesos judiciales y su mo-dulación. Revista Científica Diálogo Forense, 2(4). https://dialogoforense. inacif.gob.gt/index.php/dialogoforen-se/article/view/48

Puhl, S., Izcurdia, M., & Varela, O. (2013). La actividad pericial en Psicología Jurídica. Ediciones Culturales Uni-versitarias Argentinas.

Quesada, D. (1998). Saber, opinión y ciencia. Una introducción a la teoría del co-nocimiento clásica y contemporánea. Prensa de la Universidad de Zaragoza. Scaliter, H. (2025). Una aproximación a las vicisitudes de la práctica psicológica forense. En M. Cao Gene (Comp.), El

rol psi en la justicia: conflictos, alter-nativas y decisiones. Raíces.

Scott, M.T., Manzanero, A.L., Muñoz, J.M., y Köhnken, G. (2014). Admisibilidad en con-textos forenses de indicadores clínicos

para la detección del abuso sexual infantil. Anuario de psicología jurídi-ca, 24(1), 57‑63. https://www.redalyc. org/articulo.oa?id=315031876008

Sneiderman, S. (2012). El cuestionario des-iderativo: Aportes para una actuali-zación de la interpretación. Paidós.

Tovar, J. (2007). Psicometría: tests psicomé-tricos, confiabilidad y validez. Psico-logía: Tópicos de actualidad, 8(85-108).

Vázquez, C. (2018). La prueba pericial en la experiencia estadounidense el caso Daubert. En J. Ferrer Beltran, M.C. Vázquez Rojas y M. Tartufo, Teoría de la Prueba (pp. 69‑111). Tribunal Cons-titucional Plurinacional de Bolivia.


Fecha recepción: 20/10/2025 Fecha aceptación: 06/11/2025


PSICODIAGNOSTICAR – VOLUMEN 33: 112/112. Rosario, 2025


NORMAS DE PUBLICACIÓN


Los trabajos publicados en la revista deben ser originales, no habiendo sido publicados previamente, así como tampoco deberán estar postulados simultáneamente, en otras revistas u órganos editoriales. Se incluyen artículos dentro del campo de la evaluación y diagnóstico psicológico.

Las producciones deberán ser investigaciones, ensayos o estudios de casos clínicos escritos en español. También se podrán presentar artículos de revisión, actualización o difu-sión, aunque la inclusión de este tipo de producciones estará limitada dentro de cada uno de los volúmenes de la revista.

Las propuestas serán sometidas a un proceso de revisión por pares externos que valo-rarán su contenido (doble ciego, se conserva el anonimato de los autores y evaluadores). Los artículos, tras dicha evaluación, podrán ser aceptados directamente, aceptados con pedido de modificaciones o rechazados. Aquellas producciones aceptadas serán publicadas por orden de aceptación.

Los trabajos deberán ser enviados en un archivo Word, tamaño del papel A4, con 3 cm. en todos los márgenes; presentando una extensión máxima de 30 carillas, siendo todas ellas debidamente numeradas. Deberá ser redactado con tipografía Arial, tamaño 12, interlineado 1,5. Para la citación de autores en el texto, así como en el apartado de Referencias biblio-gráficas, se debe seguir las normas de la American Psychological Association (APA) en su 7ª edición. En el apartado de Referencias Bibliográficas solo deben aparecer aquellos autores

que se hayan citado en el texto, ordenándose los mismos de forma alfabética.

Las propuestas serán enviadas al siguiente correo electrónico: psicodiagnosticar@gmail.com


El envío de trabajos para publicar, implica la aceptación de las Normas de la Revista.


117

ASOCIACIÓN ARGENTINA DE ESTUDIO E INVESTIGACIÓN

EN PSICODIAGNÓSTICO